César Romero (Sevilla, 1970) acaba de publicar en el sello Paréntesis la novela Campo de minas, una obra que gira en torno a la figura de un hispanista británico, Ian Tracy, que viaja al sur de España con el propósito de estudiar los movimientos sociales de entreguerras con propósitos académicos. En un pueblo perdido de la vega sevillana, "los viejos del lugar le cuentan cosas y descubre que le gusta escribir historias", señala el autor, quien subraya que "no se trata de una novela sobre la Guerra Civil, sino más bien de posguerra, y no porque crea que ya todo está contado: por el contrario, creo que ese conflicto está bastante más explotado en España", asegura.
La peripecia del personaje central se halla en una encrucijada entre dos historias de amor, una con su novia inglesa que padece una grave enfermedad y otra con una chica que conocerá en Andalucía.
El estilo vigoroso, robusto, de la escritura de Romero, remite a influencias confesadas que van de Faulkner a Benet. "La obra tiene unos añitos, y lo noto en eso. He escrito bastantes cosas después, y creo que ahora no rizo tanto el rizo", asegura. No obstante, cuando se le pregunta dónde encasillar este Campo de minas dentro del panorama actual, el novelista echa mano del desenfado: "Visto que ahora a todos los novelistas del momento les ha dado por endilgarnos 400, 500, 900, 1600 páginas de media, esta novela sólo tiene 230. Por muy plúmbeo que pueda parecer, siempre se acabará antes que La noche del bidón de gasolina o El museo de los tiempos", apostilla.