¿Una acreditación de prensa para la Berlinale? 60 euros. ¿Tener un amiguito que se apellide Di Caprio y que te abra las puertas de Warner? Millones y millones de dólares. ¿Ser el primer sevillano en ver al director de cine hispalense Julián Lara haciendo un cameo en una superproducción de Hollywood, ponerte a señalar la pantalla entre risas y que te riñan sus majestades de la prensa germana? ¡No tiene precio!
Como tampoco lo tiene el espectáculo anodino y disparatado al que nos ha sometido el director Jaume Collet-Serra con Desconocido, película protagonizada por Liam Neeson (La Lista de Schlinder) y Diane Kruger (Troya), con la que Berlín ha cerrado oficialmente su competición por el Oso de Oro y que narra cómo un hombre que viaja a Berlín con su esposa tiene un accidente, cae en coma y alguien suplanta su identidad.
De factura técnica casi irreprochable en lo que a fotografía, música y sonido se refiere (si exceptuamos el abuso criminal del After FX en más de una explosiva escena), escuchar a actores de la talla de Liam Neeson, Bruno Ganz y Frank Langella tener que parodiarse a sí mismos con un guion de diálogos tan pobre resulta preocupante y hace temer sobre la salud (mental) del cine comercial actual.
Sin embargo, lo que todavía resulta más preocupante es tener que leer por ahí (¿a que lúcido agente de prensa se le habrá ocurrido?) que la película es un homenaje al "mago del suspense"... por favor, vayan al cine y comprueben ustedes mismos si esto tiene algo que ver con obras maestras como Vértigo, Psicosis o Con la muerte en los talones.
una de cal. Por suerte, mientras todo esto ocurría en las pantallas del Berlinale Palast y cientos de periodistas de todo el mundo aplaudían con ironía y se reían a carcajadas de las chorradas que pasaban en pantalla, la otra cara del festival ponía un poco de orden y cordura en este enloquecido mundillo llamado industria cinematográfica. Era el caso de la sección gastronómica (Medio Ambiente y Alimentación... así se subtitula), que organizaba un magnífico encuentro entre prensa, escolares y cocineros con estrella Michelín para cocinar juntos y hablar sobre la importancia de la alimentación y el modo sistemático y frenético con el que Occidente tira (entre agricultura, industria, distribución y consumidor) la mitad de sus recursos alimentarios.
Taste the Waste ha sido una de esas grandes películas que ha abierto los ojos a los miles y miles espectadores que un año más han pasado por la Berlinale. El documental, dirigido por el alemán Valentin Thurn, investiga la relación que la sociedad occidental mantiene con sus bienes alimenticios y refleja el modo en que muchos consumidores se han organizado para responder a este malgasto demencial.
El propio director le explica a El Correo de Andalucía durante una entrevista que la idea de su documental surgió al comprobar él mismo "cuánta comida empaquetada se tira".
Thurn subraya que "los medios de transporte de todo el mundo apenas producen el 15% de los gases de efecto invernadero. La agricultura produce el 30%. Si resulta, que entre la agricultura y el consumidor, se tira el 50% de los alimentos, eso quiere decir que un consumo responsable podría reducir enormemente los gases responsables del cambio climático".
Thurn también destaca que el 10-20% del pan termina en la basura y da un dato revelador: "Con el pan que se tira en la Unión Europea se podría alimentar a toda España".
El realizador alemán se muestra positivo ante los movimientos sociales que están respondiendo de un modo práctico a esta problemática y pone además el acento en la responsabilidad del consumidor: "¡No hace falta tener de todo a todas horas! ¿De verdad es necesario tener pan recién hecho a las diez de la noche?", se pregunta. Ponga usted, lector, la respuesta...