Recién llegado del prestigioso encuentro Graphispag, donde ha podido codearse con algunos de sus más ilustres compañeros -y no pocos ídolos, como América Sánchez, Peret o Alberto Corazón-, el sevillano Rafael Iglesias, único andaluz de la cita, no puede hacer un balance más positivo. Regresa con "algún premio, distinciones, reconocimiento y trabajo. Ser considerado de igual a igual por compañeros que son tus referencias. ¿Se puede pedir más?"
Iglesias lleva trabajando desde 2005, "siempre en positivo y en crecimiento". Y aun a riesgo de entrar en agravios comparativos, cree que "en Andalucía a veces es agotador luchar cada día para ser valorado simple y llanamente como un profesional. En Barcelona tus trabajos anteriores hablan por ti, siempre, ante un nuevo cliente o un colega laboral. No es necesario tener un padrino".
A juicio de Iglesias, sobran los motivos para celebrar un buen momento en el diseño sevillano y andaluz, por más que los tiempos sean difíciles y que aún quede mucho trabajo por hacer. "Nuestros niveles cualitativos y cuantitativos, a pesar de las carencias implícitas, nos dan plena legitimidad para sacar pecho. Sin duda alguna, el Sur también resiste".
Para Iglesias, existen algunos rasgos característicos que singularizan el diseño sureño. Para empezar, "una creatividad altísima", asevera. "Por otro lado, una falta de empatía gremial y del tejido comercial importantes. Es parte de la idiosincracia del andaluz. Le cuesta aunar esfuerzos en intereses comunes. Su falta de miras le hace ser pequeño. Cree ser independiente, pero es sólo autógnomo".
No obstante, Iglesias opina que el diseño sevillano y andaluz adolece de ciertas taras o atrasos que vienen de largo. "El principal lastre es falta de cultura empresarial, que dé al diseño el lugar que merece como impulsor económico, no sólo comunicativo. También tenemos una asociación andaluza de diseñadores muy cuestionable, carente -muy interesadamente- de autocrítica y transparencia. Que cuando pides explicaciones reiteradamente te estigmatiza y te ningunea. Como Garzón, consideraría un honor ser juzgado por crímenes, por los criminales y sus cómplices. Esos defensores del Alzhéimer histórico", denuncia.
Entre sus proyectos, destaca "un lujoso libro bilingüe protaurino, articulado desde el arte contemporáneo, en colaboración con profesores de La Sorbona y la Fundación Vila Casas. Y una colección que dibuja la figura de Blas Infante, pionera en ecología y nacionalismo cabal. No el necionalismo que padecen algunos en Andalucía. Aunque fantaseo con la idea de montar estudio en Barcelona, no pienso quemar las naves en Sevilla. Tengo un fuerte compromiso con mi profesión, estético y ético. Lo que me gusta llamar pictopía".