El director abandonó la Academia en 2005 por "el desacuerdo con el sistema de votación" y la "histórica falta de generosidad que la Academia ha tenido con él". Almodóvar apareció por sorpresa en la
gala y, en medio de una gran ovación, entregó el premio a la Mejor Película, no sin antes explicar como Álex de la Iglesia tuvo que convencerle de que acudiera a la entrega.