sábado, 18 noviembre 2017
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Sucursal de Cannes

En una sociedad mediática que pasa de la cultura, el Festival de Cine Europeo de Sevilla cierra el año cinematográfico mirando hacia Francia y afianzándose como promotora de los grandes realizadores del momento

13 nov 2017 / 20:51 h - Actualizado: 13 nov 2017 / 20:54 h.
  • El Teatro Alameda se hizo eco de los cortometrajes andaluces. / Alejandro Fidalgo
    El Teatro Alameda se hizo eco de los cortometrajes andaluces. / Alejandro Fidalgo
  • Foto de familia de los laureados en la decimocuarta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, celebrada del 3 al 11 de noviembre. / Óscar Romero
    Foto de familia de los laureados en la decimocuarta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, celebrada del 3 al 11 de noviembre. / Óscar Romero
  • Berto Romero, con el director y actores de ‘Algo muy gordo’. / David Vico
    Berto Romero, con el director y actores de ‘Algo muy gordo’. / David Vico
  • José Luis Cienfuegos es el director de la cita cinematográfica sevillana. / David Vico
    José Luis Cienfuegos es el director de la cita cinematográfica sevillana. / David Vico

{Después de nueve días de cine, agotadores para quienes aprovechamos la oportunidad de disfrutarlos al máximo, llega el momento de hacer un balance de esta edición del SEFF. El Festival de Sevilla tiene la virtud de ser uno de los postrimeros de la temporada en el continente, lo que conlleva ventajas e inconvenientes. Posiblemente la gran ventaja sea que aquí se puede ver una selección de lo más granado que se ha producido en las cinematografías de los países europeos esta temporada. Concretamente, la edición de este año, más incluso si cabe que en ediciones anteriores, parece haber sido una sucursal de Cannes, tal ha sido la cantidad de películas programadas que se estrenaron en el festival de los festivales, especialmente en su sección Una cierta mirada. Cintas como las aquí premiadas Una vida violenta, Barbara, A Ciambra, Corazón puro, Western o el Giraldillo de Oro A fábrica de nada, vieron por primera vez la luz en la ciudad de la Costa Azul. Otros de los títulos más deseados de la cartelera del SEFF, como Jupiter’s Moon, Happy End o la Palma de Oro The Square, también se estrenaron allí. Llama también la atención lo mucho que este año se ha hablado en francés, lo que demuestra la buena salud del cine galo, ejemplo a seguir en todo un continente en busca de una identidad propia al margen de la mimesis americana.

Sería un lujo que cinematográficamente los ojos mediáticos de la Europa inquieta centrasen su mirada estos días en la ciudad de la Giralda. No parece sin embargo que sea así, ya que la cultura, su puesta en valor y su promoción y difusión, interesa poco; el cine mucho menos. A nivel nacional ni les contamos. Televisiones, radios y medios escritos le dedican al conflicto catalán un 90 por ciento de su contenido, el 9 por ciento al fútbol y el 1 por ciento restante a asuntos varios. Este año le ha tocado a Cataluña, el año que viene habrá otro tema en el que fijar la atención.

A nivel autonómico mejor ni hablar, dando por hecho que Canal Sur es una fuente de talento y recursos desaprovechada. Sólo se motivan y se implican cuando dan un premio o colaboran económicamente en la producción de algún producto audiovisual. Sirve para lo que sirve, para pasar de canal y obviarlo. Tampoco el festival acierta en este sentido, programando los productos estrictamente andaluces en un espacio tan retirado del resto de proyecciones como es el Teatro Alameda, lo que los margina a un público muy mediatizado y concienciado, y no al global que abarrota las salas del barrio de Nervión.

El panorama es un tanto desolador por selectivo y excluyente. Los futuros estudios sociológicos darán cuenta de ello. Con este mapa el SEFF hace un esfuerzo realmente donde debe y puede. Aparte de ofrecer cine bueno, alternativo y en general al margen de los grandes intereses comerciales, se está esforzando en promocionar aquellos frentes y espacios en los que es posible su intervención. Primero fomentando el cine en la búsqueda de nuevos públicos. Secciones como Europa Junior, Cinéfilos del Futuro o Cine Educación para los centros de personas adultas, son seguramente la apuesta menos visible pero sin duda la más rentable de cara a los próximos años. Un buen trabajo; nos conmueve y emociona ver a tanto niño y niña, jóvenes y personas mayores haciendo largas colas para ver un cine diferente y en versión original subtitulada en las salas de los cines Nervión Plaza. Después, propiciando el debate y la reflexión en espacios más académicos, con la realización de seminarios, cursos, encuentros y charlas o proyecciones especiales como la que se realiza en el Centro Penitenciario Sevilla I. Finalmente, incorporando la parte de la industria para analizar las nuevas formas de producción y distribución, acertando con el lema piensa en global y actúa en lo local.

En el apartado estrictamente cinéfilo, Sevilla se ha afianzado como centro de promoción de los grandes cineastas europeos del momento. Directores como Haneke, Lanthimos, Zvyagintsev o Mundruczó, por citar unos pocos, presentan puntualmente sus trabajos en la ciudad donde se conocen año tras año las nominaciones a los Premios del Cine Europeo, cuya gala de entrega tendrá por fin lugar aquí el próximo año. El SEFF ofrece durante algo más de una semana la posibilidad de asomarse a Europa, y por extensión a otros países de América y Asia a través del sano recurso de la coproducción, y aprender lo que preocupa fuera de nuestras fronteras, a veces tan similar a nuestras preocupaciones, y otras reflejo de cuestiones que algún día suscitarán nuestro interés. Las largas colas que se forman a la entrada de cada una de las proyecciones confirman esta creciente necesidad de conocer el cine de nuestro continente y las realidades que ilustra. El festival se convierte así en una herramienta eficaz para ver buen cine, acercarnos a nuestro entorno inmediato, y generar mayor interés por el séptimo arte, la educación y la cultura en general, retos ineludibles para el buen gobierno y la buena administración que merecemos y exigimos.

Falta más alfombra roja con la que acaparar una mayor atención mediática, como la que tenía el lejano Festival Internacional que duró sólo cuatro ediciones en los ochenta del siglo pasado. Pero si no hay presupuesto para todo, nos quedamos con la generosa oferta de películas, las actividades paralelas y el enriquecedor testimonio de los directores y directoras que se acercan al certamen. Añadiríamos que todo este buen trabajo debería diversificarse a lo largo del año, como este en el que el intento ha sido tímido, con la exhibición en el Teatro Alameda de algunas películas bajo el epígrafe del festival. La educación en imagen en los centros educativos y la presentación en la ciudad de películas o productos audiovisuales europeos con sus protagonistas y responsables, son algunos de los retos en los que el festival debería insistir en los próximos años.

Palmarés

Los principales galardones de la última edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla han sido para las siguientes películas:

Giraldillo de Oro: A fábrica de nada, de Pedro Pinho.

Gran Premio del Jurado: Western, de Valeska Grisebach.

Mención Especial del Jurado: Zama, de Lucrecia Martel.

Premio a la Mejor Dirección: Barbara, de Mathieu Amalric.

Premio al Mejor Guion: A Violent Life, de Thierry de Peretti.

Premio a la Mejor Actriz: Selene Caramazza por Corazón puro.

Premio al Mejor Actor: Pio Amato por A Ciambra.

Premio a la Mejor Dirección de Fotografía: Maria Von Hausswolff por Winter Brothers.

Premio a la Mejor Película de la Sección Las Nuevas Olas: Niñato, de Adrián Orr.

Premio Especial Las Nuevas Olas: ex aequo, The Wild Boys, de Bertrand Mandico, y Pin Cushion, de Deborah Haywood.

Premio Nuevas Olas No Ficción: Distant Constellation, de Shevaun Mizhari.

Premio a la Mejor Película de la Competición Oficial Resistencias: Ternura y la tercera persona, de Pablo Llorca.

Premio De Luxe: El mar nos mira de lejos, de Manuel Muñoz Rivas.

Premio Europa Junior: El malvado zorro feroz, de Patrick Imbert, Benjamin Renner.

Premio Cinéfilos del Futuro: Just Charlie, de Rebekah Fortune.

Gran Premio del Público: Insyriated, de Philippe Van Leeuw.

Premio Euroimages a la Mejor Coproducción Europea: L’intrusa, de Leonardo di Costanzo.

Premio Rosario Valpuesta al Mejor Cortometraje Panorama Andaluz: El mundanal ruido, de David Muñoz.

Premio Especial Rosario Valpuesta a la Categoría Artística (Dirección): Ayer o anteayer, de Hugo Sanz Rodero.


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