
... nadie tiene la intención de construir un muro"Walter Ulbricht, presidente de la RDA, junio de 1961
Veinte años sin el Muro
Txetxu Rubio
El 9 de noviembre de 1989 ha pasado a la historia por ser la fecha que puso fin no sólo al muro de hormigón que dividió a Berlín en dos, sino a la guerra más larga del siglo XX, la Guerra Fría.
En una rueda de prensa transmitida por radio y televisión para todo el país, el ministro de Propaganda y portavoz del partido comunista, Günter Schabowski, comunicó erróneamente el proyecto de ley que flexibilizaba los viajes al extranjero. Miles de berlineses orientales se dirigieron a los puntos de paso los guardias fronterizos fueron sorprendidos por la marea humana que demandaba libre acceso a la otra Alemania. Desbordados por los acontecimientos, los dirigentes de la RDA se enfrentaban al fin de su régimen.
El noveno día del mes de noviembre ha sido una fecha que persigue a la historia de Alemania a lo largo del pasado siglo XX, una fecha compartida por acontecimientos como la proclamación de la República de Weimar en 1918, y otros de lamentable recuerdo como el intento de golpe de estado de Hitler en 1923, o el ataque contra los judíos y sus propiedades en la llamada "Noche de los Cristales Rotos" en 1938.
Tras veinte años del desmantelamiento del muro, el paisaje urbano y social de Berlín ha cambiado mucho, son ya pocos los vestigios que quedan de aquella estructura de placas de hormigón armado, barreras antitanque y alambradas que los antiguos dirigentes de la RDA llamaban "barrera de protección antifascista". El paso del tiempo dejó ver claramente que su función era encerrar más que proteger.
El Berlín de hoy mantiene algunas huellas de aquellos acontecimientos que marcaron su historia reciente, más de las que sus gobernantes querrían hoy por hoy mantener. Muchos de sus ciudadanos han luchado por salvar de la piqueta algo de aquello que, durante tantos años, formó parte de la ciudad. El año 2000 fue reconstruida la primitiva caseta de control del más famoso de los pasos fronterizos, el Checkpoint Charlie, testigo de uno de los momentos de más tensión en la Guerra Fría cuando, en octubre de 1961, diez tanques norteamericanos y otros tantos soviéticos se apuntaron mutuamente en la calle Friedrichstraße.
Lo primero que suele preguntar el visitante de Berlín es dónde estaba el muro. Para que el turista de la ciudad pueda localizar su antigua distribución se ha dispuesto una doble hilera de adoquines a ras del suelo que señala gran parte de su trazado, pero estas marcas sólo nos dan una ligera idea de lo que dividió la ciudad: el muro estaba construido no sólo a lo alto, sino también a lo ancho, en algunas zonas tenía hasta 500 metros de anchura. Su verdadera dimensión sólo era apreciable desde una posición elevada, y únicamente los occidentales tenían alguna posibilidad de verlo en toda su extensión desde miradores situados junto al muro. El berlinés oriental tuvo que esperar a su caída para verlo de cerca.
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El muro de Berlín era la prolongación de la frontera interalemana. Con sus casi 1.400 kilómetros de longitud, ocultaba minas, armas de disparo automático y todo tipo de artilugios para evitar cualquier fuga. En Berlín estas medidas eran algo más livianas. |
| Cronología del Muro de Berlín |
El precio de la reunificación
El 18 de mayo de 1990 fue firmado el Tratado de Unión Económica, Monetaria y Social entre ambas Alemanias. Como el sistema económico de la RDA era irreformable, la RDA asume el 1 de julio de 1990 el sistema económico de Alemania Federal. Poco después comenzaron en Berlín las negociaciones acerca del Tratado de Unión. Aún antes del fin de las negociaciones, la Asamblea Popular aprueba el 23 de agosto de 1990, en una sesión extraordinaria, la adhesión de la RDA al ámbito de vigencia de la Constitución de Alemania Federal el 3 de octubre de 1990. Pasados los primeros tiempos de euforia y fiesta, la realidad se fue adueñando de la situación. La reunificación iba a costar mucho más de lo que sus dirigentes contaban. El ex canciller Helmut Kohl prometía a sus nuevos ciudadanos mejores tiempos y prosperidad, pero la realidad era muy distinta. Hubo que sanear la maltrecha economía de los seis estados que componían la desaparecida RDA, para lo que se recurrió, en gran medida, a un mayor endeudamiento fiscal y al traspaso de diversos costes al sistema de financiación social. Con un desempleo muy por encima de la media de toda Alemania, el Este alemán acusa un crecimiento económico aletargado, una productividad laboral por debajo de la media nacional y una endémica falta de inversiones. El mejor indicador para medir la fisura socioeconómica que ha supuesto la reunificación alemana es la demografía. Según las estadísticas oficiales, si la tendencia actual se mantiene, en 2050 la población del Este alemán se habrá reducido a la mitad. Dos estados orientales, Sajonia-Anhalt y Turingia, y una ciudad también del este, Chemnitz, se encuentran según el Instituto de Población y Desarrollo de Berlín entre las 10 regiones más decadentes de Europa. Las malas condiciones laborales son una razón de la continuada emigración de Alemania oriental, sobre todo de jóvenes y la mano de obra mejor cualificada, que intenta hallar trabajo en los estados occidentales. Las pésimas condiciones laborales son una razón de la continuada emigración de Alemania oriental, especialmente de jóvenes y la mano de obra mejor cualificada. Los territorios que basan su economía en la explotación agraria y alejados de los centros urbanos tienen los días contados. El Instituto berlinés de Población y Desarrollo está recomendando a estas poblaciones que se acoplen a las administraciones de municipios con más posibilidades de supervivencia. De lo contrario, muchos pueblos podrían desaparecer del mapa antes de lo que piensan. La brecha entre las regiones prósperas y las decadentes es enorme en la Alemania oriental, diagnostica el Instituto de Población y Desarrollo. En Sajonia, la falta de demanda de agua potable puede terminar por reducir la red de abastecimiento porque, al abrir el grifo un número reducido de personas, el líquido fluye demasiado despacio y podrían acumularse las bacterias. |
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