La lluvia por fin ha hecho acto de presencia, aunque este año casi en noviembre. Las precipitaciones han cortado de raíz los últimos coletazos del verano, que habían llegado hasta el pasado lunes. Ayer los termómetros bajaron cuatro grados y apareció la lluvia en Sevilla y, con ella, los paraguas. Así, en el Aeropuerto se llegaron a registrar hasta 30 litros por metro cuadrado.
Decenas de transeúntes caminaban ayer bajo el agua por toda la ciudad. El Ayuntamiento informó de que algunas calles se anegaron, como fue el caso de San Jacinto, y los bomberos tuvieron que realizar unas 50 actuaciones. Mientras, los bomberos de la Diputación tuvieron que intervenir en calles y viviendas de Alcalá de Guadaría, Dos Hermanas, Utrera, La Rinconada, Mairena del Aljarafe, Morón de la Frontera, Lora del Río, Cantillana, Carmona, Aznalcóllar, Coria del Río, Fuentes de Andalucía y El Saucejo. También en municipios de la Sierra Norte, como Cazalla de la Sierra, se registraron importantes precipitaciones. El agua ocasionó también atascos en la SE-30, entre los kilómetros 9 al 15. Sobre las 21.00 horas, las retenciones eran de seis kilómetros.
La lluvia generó enormes charcos en la acera de los pares de la Avda. Ciudad Jardín, porque el nuevo carril bici (al que no me opongo) está mal diseñado y vierte el agua hacia el acerado. Cuando llueva un poco más, se anegarán los negocios de la calle. Un desastre que podría evitarse fácilmente sólo con un poquito más de previsión.