"Es un honor ser candidato. Es un premio a la trayectoria de un arquitecto que haga arquitectura contemporánea pero con clasicismo, no la modernidad por la modernidad". A sus 73 años, Rafael Manzano, catedrático de la Universidad de Sevilla y ex alcaide del Alcázar, puede convertirse en el referente internacional del estilo arquitectónico más conservador. Es candidato al Premio Richard Drehaus, creado hace ocho años para contrarrestar el peso del premio Pritzker que promueve todo lo contrario: las obras más contempóraneas e innovadoras.
La candidatura de Manzano está avalada por el arquitecto luxemburgués León Krier, el primero en obtener este galardón. Él propuso al catedrático nacido en Cádiz y usó como referentes seis imágenes de otras tantas obras realizadas por el arquitecto en Andalucía. entre ellas, varios de los proyectos de los años 70 y 80 en el Real Alcázar de Sevilla o los ejecutadas en Medina Azahara.
Manzano, que sigue vinculado a la Universidad, mostraba ayer su moción por la candidatura a un premio que se dará a conocer el próximo 8 de enero: "Sería el primer español en obtener un reconocimiento muy importante. Nunca he sido galardonado hasta ahora, ni en Sevilla ni en Andalucía, y ahora me encuentro con esto. Sería una sorpresa lograrlo", explicaba este arquitecto, con el despacho en la calle Zaragoza y con un maestro: Fernando Chueca -"él sí se lo merecía realmente", señalaba ayer- . "Lo emocionante es que pueda premiar mi trabajo en estos tiempos, cuando además mi obra apenas le interesa a nadie. Me emociona pensar que hay gente que sí ha estado pendiente de ella".
Las "pequeñas obras" de Manzano, como él mismo las define, han tenido como escenario ciudades como Sevilla o Cádiz. Sus trabajos beben de la comunidad autónoma andaluza: "Nací en Cádiz, en la calle Veedor, una ciudad que destaca por su neoclasicismo. Más adelante viví en Jerez, con sus grandes iglesias góticas. Y mi otra gran referencia está en Granada, de donde proviene mi interés por lo islámico". ¿Y de Sevilla, dónde ha residido y trabajado tantos años?: "Tengo un sabor agridulce de esta ciudad. La he visto destruirse de tal manera que me produce una gran tristeza. Ha perdido todos sus valores urbanos en estos años. Y aunque quedan grandes obras están aisladas en una ciudad de tonos demasiado grisáceos".
Sevilla es en sí misma un monumento, aunque hombres de su valía la hagan más bella.
No hace falta ser moderno para que sea bello ... o es que lo que pusieron de Chillida bajo el Puente de Triana es bonito ni ná ... sirve de servicio público ... el otro día vi a dos albañiles arreglando los bajos corrompidos por los orines.
Por su trabajo, por sus publicaciones, por su docencia, por ser uno de los exponentes internacionales de la cultura arquitectónica andaluza, es un inmejorable candidato de los posibles españoles. Dificil discutir con él, de frente, sobre arquitectura de cualquier época por su inabordable conocimiento.
Este es uno de los barones de la Escuela de Arquitectos de Sevilla que intenta que sus estudiantes se estanquen en la arquitectura y el urbanismo de principios del s.XX. Fuera estos tipos ya! A ver si es posible que tengamos una Escuela a la altura del resto de España, cuyos estudiantes y alumni ya triunfan y son reconocidos en todo el mundo!
Pues si le produce tanta tristeza, ¿qué espera para salir pitando? Usted sí produce tristeza en quienes queremos a Sevilla. ¿No estará resentido por haber quedado su arquitectura en el cajón de lo mediocre? En vez de lanzar vitriolo contra Sevilla, mejore y progrese en su trabajo y ofrezca algo interesante a la ciudad que le hace ganar dinero.