El Ayuntamiento quiere seguir los pasos de Barcelona y aprobar un manual sobre cómo amueblar la zona histórica de la ciudad. Farolas, bancos, papeleras, pavimento, bolardos... y también toldos, fachadas y rótulos tendrán que seguir unos criterios estéticos y pautas técnicas. El objetivo es poner fin a la "selva" de estilos y colores que ahora impera y acabar con polémicas como la de las farolas modernas colocadas en las plazas del Pan, Pescadería y Alfalfa.
Eso sí, la nueva ordenanza, que se prevé que esté lista en los primeros meses del próximo año, será de aplicación sólo en las restauraciones y nuevas obras del casco antiguo, Triana y San Bernardo, por lo que el Consistorio no quitará farolas, bancos u otro elemento urbano que ahora no esté acorde con su entorno. La renovación será gradual.
El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, presentó ayer en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla el trabajo Directrices del paisaje urbano de Sevilla, encargado por el Ayuntamiento al arquitecto Juan Ruesga, el documento base de la futura ordenanza. Durante todo el verano, los ciudadanos podrán consultar y dejar sugerencias sobre este estudio en la web www.paisajeurbanosevilla.org y en la segunda quincena de septiembre y a final de octubre se celebrarán dos foros de debate con vecinos y asociaciones para consensuar la futura ordenanza de paisaje urbano.
"El trabajo se desarrollará durante todo este año y a principios de 2011 podremos tenerlo bastante consolidado", argumentó el delegado de Urbanismo, Manuel Rey, quien apuntó que la plaza de la Encarnación será uno de los primeros espacios en los que se aplicarán los nuevos criterios estéticos y técnicos para amueblar las calles.
Además, el alcalde anunció que se creará un grupo de trabajo en la Comisión Local de Patrimonio y que la Gerencia de Urbanismo tendrá una oficina técnica de paisaje urbano, como ya existe en Barcelona.
Con esta iniciativa, como reconoció el propio alcalde, el Ayuntamiento desarrolla lo que ya plantea el propio Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), que establece que el Consistorio debe regular el paisaje urbano, tener potestad sancionadora y coordinar las distintas áreas municipales y las empresas implicadas, como Lipasam en la colocación de contenedores o Tussam en el diseño de marquesinas. Todo debe ser acorde al entorno, "buscando el equilibrio entre tradición y modernidad", apostilló el alcalde, quien defendió la "cohesión y coherencia" en las obras de la ciudad.
Sánchez Monteseirín, tras defender que el gobierno "nunca" destruyó nada del legado histórico y sí actuó en espacios degradados como la Alameda o la Encarnación, sostuvo que el canon a aplicar en la Sevilla histórica no puede ser "según el gusto de una persona", de ahí que plantease este periodo de participación ciudadana. En su opinión, "algunas tradiciones milenarias resultan que no tienen ni 30 años", criticó en alusión a la actuación de asociaciones conservacionistas.
Ruesga indicó que el paisaje urbano de Sevilla está igual de mal que el de otras ciudades y, tras citar a San Sebastián y Vitoria, explicó que la ordenanza obligará a cambiar elementos poco estéticos, por ejemplo, de fachadas o rótulos. "Dependerá de la política del Ayuntamiento, pero al ciudadano no se le pedirá que cambie algo, sino que se le dirá que incumple la normativa y que tiene que cambiarlo. Desde la oficina del paisaje urbano se le podrá asesorar y ofrecer líneas de crédito", concluyó.
Farolas fernandinas poco originales
Una farola blanca, una roja de bola, una farola clásica, un indicador de tráfico y un soporte publicitario. Todo ello se puede ver en la esquina de Reyes Católicos con Julio César. Según el arquitecto Juan Ruesga, Sevilla está cuajada de ejemplos de falta de criterios técnicos y estéticos a la hora de elegir el mobiliario urbano, algo que, en su opinión, es habitual en muchas ciudades.
Sin embargo, lo que no ve tan normal es la obsesión de un sector de Sevilla por las farolas fernandinas, que no son originarias de Sevilla. Ruesga explicó ayer que su nombre alude a Fernando VII y que se colocaron por primera vez a principios del siglo XIX ante el palacio de Aranjuez. A mitad del siglo XX se venden por toda España, de ahí que se vean en aldeas asturianas o en Vigo, donde hay hasta un club de fans (http://farolasfernandinas.blogspot.com). En cambio, la farola de la Expo del 29, la de caracola, sigue la corriente de farolas colgantes que se pueden encontrar en Nueva York, Londres o Berlín.
Juan Ruega apuesta en su estudio por que las farolas a instalar en Sevilla sean sobre fuste de materiales tradicionales como fundición y por que los bancos sean de piedra y fundición.
Manuel tu ironia no tiene gracias y ademas muestras desconocimiento,las que tu llamas fernandinas, en realidad son Isabelinas (las redondas, aunque han acabado llamandonse todas fernandinas) las fernandinas son las que son similares pero octogonales,esas de lados cuadrados no redondos. En cuanto a la usabilidad queda demostrado que lo moderno es menos usable que lo antiguo. Bancos de madera en la puerta de jerez con la madera pelada por el sol, los palitos en la misma plaza que dan luz en todas direcciónes contaminando luminiciamente el cielo, eso pasa cuando se glorifica demasiado a los arquitectos, que tan preocupados están por dejar huella que no se preocupan de que esta sea buena o mala, simplememente de que su nombre aparezcan en cualquier lado, y lo peor no es esto sino que impiden que verdaderos artistas de otras profesiones hagan diseños modernos, clasicos, intemporales de calidad, simplemente el gusto arquitectural actual del "menos es mas" donde todo es desangelado y frio que no trasnmite nada, ademas es injusto pues hay buenisimos arquitectos que su gran labor queda desprestigiada por que los otros predisponen en contra a la gente y ademas nunca son tomados en cuenta por los tribunales de los concursos por ir en contra de cirtos gurus de la arquitectura es decir tienen "gusto" y no dan la nota lamentable...
Las farolas "fernandinas" siempre me recuerdan a criminal Fernando VII. ¿podemos vivir los sevillanos sin tan vil recuerdo?.
El mobiliario urbano, aparte de la estética y diseño, será bueno si se puede usar, es útil, no molesta y suma armonía (como el CorteInglés en la Plaza del Duque). En lo segundo somos campeones en nuestra ciudad: el mobiliario urbano casi siempre molesta o impide el paso. ¿Es ésta su virtud principal para los técnicos de nuestro ayuntamiento?. Es una gran ocasión para limpiar la ciudad de obstáculos y elementos absurdos.
¡Hay tantas ordenanzas no cumplidas! y el ayuntamiento pasa olimpicamente. Semaforos en rojo, paradas de autobus de aparcamientos, aparcamientos indebido a cientos de miles, basura por las calles y para colofón basura neumática con lo nuevo aceites domésticos. De asco.