El número de mujeres y hombres con problemas para concebir no ha dejado de aumentar en los últimos años en nuestro país. Según se ha puesto de manifiesto esta misma semana en el 31 Congreso Nacional de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia, celebrado en Sevilla, alrededor de unas 800.000 parejas tienen actualmente problemas de fertilidad, a nivel nacional.
Los especialistas médicos apuntan al acceso tardío de la mujer a su primera maternidad -situado actualmente en los 31,8 años de media en España- como principal motivo de dificultad. De hecho, han considerado este fenómeno como "el principal problema de salud reproductiva del siglo XXI". Pese a ello, la edad no es la única causa que impide tener hijos a aquellas parejas que lo desean, existiendo diversas complicaciones que pueden hacer imprescindible alguna técnica de reproducción asistida.
Es el caso de Manuela y Rafael, un matrimonio sevillano que ha querido contar su caso durante la celebración del décimo aniversario de la clínica IVI, responsable de cerca del 50% de los tratamientos de fertilidad y reproducción asistida que se realizan actualmente en la provincia. No es una cifra menor pues, como reflejan los datos del INE, en los últimos 10 años nacieron en Sevilla un total de 223.459 niños, de los que, según datos aportados por el centro, aproximadamente un 3% requirió de ayuda médica durante su concepción. Esto supone más de 6.700 nacimientos que requirieron de reproducción asistida en la última década a nivel provincial. De ellos 4.400 se produjeron en el seno del IVI hispalense.
Manuela concibió a su hijo Pablo, de 7 años "y medio", como le gusta remarcar a él, gracias a unos de estos tratamientos de reproducción. "Teníamos claro que queríamos tener un hijo y todo el esfuerzo, que ha sido mucho, ha valido finalmente la pena", comenta la madre, que confiesa que "de hecho, 6 años después de nacer Pablo volvimos a pedir ayuda médica y ya tenemos con nosotros a Elena". Con sus 18 meses la niña miraba encandilada al público asistente.
Este matrimonio quiere subrayar con su testimonio la "normalidad" de esta forma de concebir a los hijos, único camino posible para muchas parejas como ellos. Sin entrar en detalles acerca del problema que le había impedido quedar embarazada, Manuela sí insiste en cambio en la necesidad de que la sociedad acepte la reproducción asistida como algo "natural", que no revista extrañeza para nadie. "Por este motivo acepté la invitación a hablar sobre mi caso, es nuestro granito de arena para que Pablo y Elena, junto al resto de niños concebidos in vitro, no se sientan nunca diferentes, como ocurría en el pasado con los hijos de padres divorciados", comentó esta madre, que no dudó en contar a sus hijos la manera en la que vinieron al mundo.
Pablo y Elena, junto a muchos otros niños y niñas de su edad, concebidos in vitro o no, podrán jugar juntos este domingo en el Parque del Alamillo, pues el centro IVI ha organizado una fiesta para celebrar su décimo aniversario.
Quiero agradecer a Santi Folch, el autor del texto, que supo plasmar la esencia del por qué hemos dado la cara en representación de todas las familias que, obligados por las circunstancias, han de recurrir a la ciencia: que se acepte como normal, algo que ya es tan frecuente. Al igual que se dice cuando hay una desgracia: "es porque Dios lo ha querido", estoy segura que también ha puesto en manos de médicos y biólogos la capacidad de ayudar a las familias que no pueden tener hijos por el método tradicional. Y gracias a todo el material genético con el que se ha experimentado se curan muchas enfermedades. ¿O es que los católicos no acuden a la ciencia cuando tienen cáncer?
No decís nada de todos los embriones que son destruidos para que nazca un niño de estos. No lo decís porque os engañáis a vosotros mismos y porque adoráis a la ciencia a la que estáis dispuestos a hacer hasta sacrificios humanos. Y como esto os duele lo silenciáis y lo censuráis.
Si a estos padres, que han podido tener un hijo gracias a la ciencia, se le preguntara que eligen, método natural como única solución para tener un hijo (preconizado por la Iglesia Católica) o algún tipo de ayuda científica para concebirlo, (contrario al ideario católico) ¿qué dirían?