Guerrero es uno de los 55 delegados elegidos por Sevilla que tendrá voto en el congreso federal de febrero, del que saldrá el nuevo secretario general del PSOE entre Chacón, exministra de Defensa, y Alfredo Pérez Rubalcaba, exministro de Interior. En Andalucía, y sobre todo en Sevilla, este pulso ha reanimado las siempre latentes luchas internas en el partido a nivel regional y provincial. Por eso, parapetados tras un candidato u otro, dirigentes socialistas sevillanos no han dejado de lanzarse reproches.
La carta de Guerrero responde al alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, que hace unos días declaró: "Voy con Rubalcaba porque Chacón puede significar la catalanización del PSOE, lo que no es conveniente para el partido, Andalucía y España". Al poco, el regidor de Coria del Río, José Vicente Franco, insistió en su "convencimiento personal de que trasladar el centro de poder del PSOE a Cataluña es malo para España y Andalucía". El alcalde de El Coronil respondió con rudeza: "Estos argumentos los firmaría el más reaccionario líder conservador y coloca el debate político a nivel del subsuelo".
Chacón fue ayer a una entrevista en Canal Sur y estuvo arropada por Guerrero, que le ha dado su apoyo público, y por el regidor de San Juan de Aznalfarache, Fernando Zamora, próximo a la número dos del PSOE-A, Susana Díaz. La precandidata aseguró que su partido "no discrimina" por el lugar de procedencia y recalcó que su proyecto es "para toda España".
En la entrevista, Chacón ofreció cualquier puesto de la Ejecutiva federal al presidente andaluz, José Antonio Griñán. En las últimas semanas se ha escuchado que fuera el mismo Griñán quien ocupase el cargo de presidente del PSOE, que ostenta Manuel Chaves. Pero fuentes socialistas explican que a Griñán le interesa un puesto menos retórico y con poder más real, como la Secretaría de Organización. Chacón también se distanció ayer del llamado cupo catalán -similar al concierto vasco- del que el PSC ha hecho bandera.