En este sentido, Asenjo explicó en declaraciones a la Cadena Cope recogidas que Europa Press, que "por defender los derechos de unos pocos se niega el derecho de los padres que desean que permanezcan los crucifijos en las escuelas", y añadió que con la decisión "se olvidan las raíces cristianas de Europa", ya que el crucifijo es "el emblema de los más grandes valores que hoy más que nunca la sociedad necesita".
Por otro lado, el arzobispo de Sevilla se refirió al aborto como "una desgracia" y un "crimen abominable", y aseguró que "lo progresista es defender toda vida, desde su concepción hasta el ocaso natural". Asimismo, indicó que "la aceptación social del aborto es una de las mayores barbaridades que han acaecido en Europa en el siglo XX, cuando se ha ido aceptando en las legislaciones nacionales".
Por último, rememoró la caída del muro de Berlín en su veinte aniversario: "Viví el acontecimiento con mucha alegría y mucha esperanza, tanto el desplome físico del muro como el de aquellos regímenes fundamentados en la negación de Dios". Además, instó a que "caigan los nuevos muros que dividen a Europa: el muro del laicismo, del relativismo moral, el muro del desprecio de la vida naciente y también el muro del olvido de las raíces cristianas de Europa".
La separación entre iglesia y estado es parte fundamental del estado moderno, que además evitó las guerras de religión de los siglos anteriores. El estado liberal moderno que nace en el siglo XIX de los ideales de la ilustración respeta todo los cultos, pero no promueve ni sostiene a ninguno. El problema de la iglesia en este país es que viven todavía en el Concilio de Trento y la contrarreforma. Su monopolio ideologico y politico se ha acabado hace ya mucho tiempo...