–Han anulado la norma que permitía al estudiante acabar el examen aunque lo sorprendieran copiando. Si cree que se malinterpretó, ¿por qué se retiró en lugar de explicarla?
–En el enunciado ya hay un error. No había ninguna norma que permitiera continuar un examen si se copia, la norma no habla de alumnos que copian, sino de incidencias de dos tipos: en las que el estudiante es directamente expulsado y en las que podría continuar el examen. Es responsabilidad del profesor decidir qué hacer. Pero si rehace la pregunta, la hemos retirado porque hemos creído que el mensaje que hay que mandar tenía que ser absolutamente inequívoco: no queremos que quepa la más mínima duda de que en la universidad no está tolerado copiar. Si cabe esa interpretación es que no hemos redactado bien.
–¿Qué pretendía ese artículo?
–Es una norma que recoge la adaptación al Espacio Europeo, quiza lo más importante es la evaluación continua. Ya no estamos hablando de que haya un examen y punto. Eso se recoge por primera vez, y un artículo concreto aborda qué hacer en caso de problemas en un examen, pero si se lee en conjunto dice que el que califica y decide qué hacer es el profesor.
–¿La norma buscaba reforzar la autonomía del profesor?
–Se pretende describir qué hacer en caso de incidencia, con dos principios: el profesor tiene la autoridad y el estudiante tiene que tener garantías ante posibles equivocaciones o abusos del profesor.
–La Junta de Andalucía ha sido contundente en sus críticas ¿Es que no conocía la norma? ¿Le ha sorprendido su virulencia?
–He tenido conversaciones con las autoridades educativas y han sido muy comprensivas. Naturalmente, [la reacción] depende de la pregunta al presidente de la Junta, si se le pregunta qué le parece que se tenga derecho a copiar yo diría lo mismo. El presidente Griñán ha afirmado que hay que reconocer el esfuerzo y comparto plenamente ese criterio, y que le parece una barbaridad copiar, y a mí también. No me sorprende que a la pregunta de qué les parece que se deje copiar digan que les parece mal.
–¿Pero no conocían la norma?
–No sé, intuyo que el detalle de todas las normas de todas las universidades no lo conocen.
–¿Esta polémica dañará la imagen de la universidad?
–La imagen de la Universidad de Sevilla es suficientemente sólida y el quehacer diario de sus profesores y estudiantes está por encima de una polémica que desde mi punto de vista tiene mucho de superficial. La mayoría de los 60.000 estudiantes que estos días preparan sus exámenes no le ha dado crédito. Nuestras salas de estudio, nuestras bibliotecas, estaban llenas de estudiantes que preparaban los exámenes, no chuletas.
–¿Se arrepiente de haber incluido ese artículo?
–Evidentemente no ha sido una cuestión que nos haya gustado y si se ha dado alguna posibilidad de malinterpretación, evidentemente hubiera sido mejor una redacción alternativa. ¿Arrepentimiento? De alguna manera sí, lo hemos retirado y he pedido disculpas
–¿Teme que cuando lo reescriban se entienda mal otra vez?
–Ese punto se ha retirado, pero todas las normas se retocan. Se hará con normalidad, sin prisa porque no hay un vacío, los principios que recogía siguen vigentes
–La norma se aprobó en septiembre y la polémica ha saltado ahora, en enero, ¿la comunidad universitaria no la conocía?
–No sé cuál es el motivo, la normativa estaba en vigor, se estaba aplicando por supuesto y no ha habido absolutamente ninguna anomalía en estos cuatro meses de funcionamiento.
–¿Los profesores le han hecho comentarios sobre el artículo?
–En ningún caso. Con posterioridad a la polémica ha habido comentarios de todo tipo y he recibido muchísimas llamadas de profesores, algunos muy prestigiosos, mostrando solidaridad con la institución y apoyo al rector.
–¿Ha habido algún problema en exámenes porque un alumno haya aludido a esta norma?
–Ninguno. Si se ha producido se ha resuelto por los cauces habituales y no ha llegado al rector.
–La norma recoge otros derechos, como el de no ir a clase...
–No, es una interpretación inadecuada de la normativa. En la universidad española desde hace muchísimos años no es obligatorio asistir a clase. Precisamente lo que se hace es lo contrario, no siendo necesario ir a clase, como es evaluación continua lo que se busca es que si vas cuente en positivo.
–Por otro lado, en febrero volverán a salir los requisitos para los campus de excelencia. Tras no lograrlo en 2009 la Olavide les sugirió ir juntas, ¿aceptarán?
–Nosotros vamos a esperar a saber cuáles son las bases de la convocatoria para tomar decisiones.
–¿A priori le gusta la idea?
–Habrá que valorarlo en función de las reglas del juego. Se van a modificar las bases, cuando conozcamos las nuevas valoraremos.
No, no . La redactásteis muy bien. Ese es el problema, que se veía clarito clarito la barbaridad que decíais. Y veo que, en el fondo, no lo llega a reconocer, sino que echa balones fuera. Sea por venganza de alguna autoridad (campus de la excelencia mediante) o por lo que sea, el tema que han sacado es una vergüenza y alguien, o todos, debería dimitir. No se recuerda un escándalo igual en la Hispalense
Lo que es evidente es que hay quiene tienen mucho interés en torpedear a este equipo de gobierno universitario. Y lo que es evidente es que la política de partidos anda detrás de ello:
1. Caso Biblioteca del Prado.
2. "Curiosa" forma de hacer llegar a la prensa algo totalmente falso acerca de la normativa de examenes.
Lo que es evidente es que usted está llevando a la Universidad de Sevilla por el camino del mayor de los descréditos:
1. Biblioteca paralizada por sentencias judiciales.
2. Campus de Excelencia perdido en la convocatoria pasada.
3. 'Curiosa' normativa de exámenes.
Y aunque no es imputable a usted, todavía no he visto a nadie que alce su voz en un Claustro contra tanto desafuero.