Son una de las señas indiscutibles de la Navidad en Sevilla y rara es la entidad, la institución o el organismo que, pese a las corrientes laicistas que soplan por la vieja Europa, renuncia a su instalación. El belenismo en Sevilla es una tradición en auge, de tal modo que ya se puede hablar de artistas belenistas locales (los que ponen el belén) y, a título honorífico, de maestros escultores consagrados a realizar con mimo las figuras de esta muestra de piedad popular que tanta ilusión despierta entre grandes y pequeños. Incluso hay quien conjuga las dos facetas, la del belenista y la del escultor.

Prueba del extraordinario momento que atraviesa esta tradición en Sevilla es que la capital hispalense haya acogido por tercera vez en su historia el Congreso Nacional de Belenistas, una cita que ha reunido el pasado mes de octubre a más de 400 especialistas de todos los rincones de España y que ha celebrado ya su quincuagésima cuarta edición. De todo lo que ha sucedido en esa importante cita sabe bien el presidente de la Asociación de Belenistas de Sevilla, Juan José Morillas, una institución que nació en el año 1978 con la finalidad de «fomentar el sentido cristiano de la Navidad, en el hogar y en el ambiente y promocionar la construcción de belenes artísticos».

Ayuntamiento (Manuel Francisco Fernández)

Pero, ¿de dónde arranca la costumbre de poner el belén? Juan Manuel Labrador, periodista sevillano especializado en este campo, explica que la tradición del belenismo, tal y como hoy la conocemos, surge de la mano de San Francisco de Asís cuando en el año 1223 celebró la Navidad en un oratorio de montaña en Greccio (en la región italiana del Lazio), donde evocó el Misterio de la encarnación del Mesías con sencillez y pobreza montando un pesebre en compañía de imágenes de humilde factura, personas y animales acogidos al calor del refugio. «Cuenta la leyenda que la noche de Navidad acudió con toda la comunidad cristiana a rezar junto al pesebre, donde pronunció un bonito sermón y que el acto fue tan emocionante y la comunidad rezaba con tal devoción que en el momento de la consagración, cuando el santo tomó en brazos al niño de piedra, éste cobró vida al instante», indica Labardor.

La costumbre se extendió por la Toscana y Umbría y pronto se convirtió en una tradición navideña en toda Italia, con especial arraigo en el sur del país.

Cajasol (Luis Miguel Garduño)

¿Y cómo llega esta tradición a España? Juan José Morillas aclara que ya en el siglo XVIII el monarca español Carlos III, que había sido rey de Nápoles y de Sicilia, importó esta costumbre italiana instalando en el Palacio Real el llamado ‘Belén del Príncipe’, que contaba con la Virgen, San José, el Niño, el buey y la mula y aún hoy se conserva. La tradición de los belenes se fue extendiendo, primero entre las iglesias y lugares públicos, más tarde en algunas casas adineradas y, finalmente, entre toda la población, dado el asequible precio de las figuritas, generalmente hechas de barro. Se empieza a difundir así una tradición de fuerte arraigo popular en los países de cultura católica.

«El belén popular llega a los hogares sevillanos a finales del siglo XIX y se va extendiendo a lo largo de la primera mitad del siglo XX gracias, sobre todo, a la utilización de elementos como el corcho, el celaje en papel azul o el uso del papel de plata para hacer el río. Es a partir de los años 70 cuando, de la mano de la utilización del porexpán o del corcho prensado se inicia la revolución de los belenes artísticos, dando pie a una corriente en la que hoy día destacan en Sevilla un bueno número de artistas», señala Morillas.

Ayuntamiento (Fernando Aguado)

Uno de los nombres propios dentro del panorama local en el apartado de belenistas es el de Silvio Torilo, que por duodécimo año consecutivo ha sido el encargado de componer el belén tradicional que cada año se instala en la sede del Círculo Mercantil y que podrá visitarse desde este martes en horario de 10 a 14 y de 17 a 21 horas. Un cielo pintado por la artista Nuria Barrera enmarca esta imponente obra en la que se podrán ver hasta 12 figuras nuevas diseñadas por Israel Bernal y Rafael Guerra, que se suman a la treintena del pasado año. El belén, de unos 50 metros cuadrados, propone un «viaje tradicional» a la ciudad bíblica donde tuvo lugar el Nacimiento del Mesías, con gran protagonismo de los paisajes y la vegetación, recreados por el equipo del belenista. Este año se pone especial atención a la llegada de los Reyes Magos de Oriente, un guiño al centenario de la Cabalgata del Ateneo de Sevilla y al presidente del Mercantil, Práxedes Sánchez, que el próximo 17 de diciembre encarnará al Cartero Real de las hermandades de vísperas en su visita al Hospital Virgen Macarena. Una de las mayores especialidades de Silvio Torilo es «cómo juega con las profundidades» en sus creaciones.

Luis Miguel Garduño es otro de los belenistas consagrados en Sevilla. Suya es la responsabilidad de montar uno de los más visitados de la ciudad, el de la Fundación Cajasol, estrella de la programación navideña de la entidad. Se trata de un nacimiento de estilo hebraico, inspirado en un poblado antiguo cercano al tiempo del nacimiento del Niño Jesús. Montado en una superficie de más de 400 metros cuadrados, envuelto entre arcos y pilares de piedra, el nacimiento se dispone a modo de un claustro con su patio y rodeado de un pequeño poblado, en el que se han recreado sus comercios. Construido artesanalmente con madera, corcho y telas, cuenta con figuras muy variadas que van desde los 10 a los 40 centímetros, en proporción a las construcciones. En él se representa la cueva donde nace El Salvador, en la que fue adorado por pastores y Reyes Magos, además de otras escenas como la Anunciación del Ángel a María, a los pastores, la presentación en el templo del niño Jesús y la Sagrada Familia.

Entre los belenes más destacados que podrán admirarse esta Navidad en Sevilla, el presidente de la Asociación de Belenistas destaca asimismo el belén egipcio de Manuel Francisco Fernández que permaneció montado en el Antiquarium durante la celebración del Congreso Nacional de Belenistas y que durante las fechas navideñas se expondrá el patio principal de la Logia del Ayuntamiento.

San Juan de Dios

También en la Casa Consistorial, concretamente en el Salón del Apeadro, se podrá apreciar el nacimiento de un imaginero ya consagrado en el arte sacro, como es Fernando Aguado. Con más de 40 piezas, entre figuras y ovejas, el nacimiento cuenta la historia del descanso de los Reyes Magos antes de postrarse a adorar al Niño Dios. «La estética del conjunto de la obra es de estilo barroco sevillano con imágenes de vestir de mi autoría con unas medidas de entre 35 y 45 centímetros de altura. La escenografía ha sido diseñada junto a Fernando Villarreal. No se trata de un nacimiento napolitano. Se diferencia del mismo tanto en su concepción como en las propias imágenes, cuya fisonomía nace de la estética de la imaginería sevillana. Los ropajes que visten han sido diseñados y concebidos uno a uno; todas las ropas se han realizado con telas, bordados y orfebrería antigua de mi propiedad, participando en su confección mis familiares y allegados», explica el propio artista. Los ropajes del belén son tan destacables que, de hecho, las vestimentas que luce el nacimiento son ropas bordadas originales de Esperanza Elena Caro y orfebrería de Jesús Domínguez. «Es un conjunto de matices el que hace de este belén una remembranza de los nacimientos conventurales, pero desarrollado desde el prisma del belenismo actual y de mi concepción como imaginero».

Caja Rural (José Ángel García)

Entre los artistas que también confeccionan las figuras de sus creaciones belenísticas destacan asimismo nombres como los de José Ángel García, que ha realizado el que belén CEU Andalucía y COPE Sevilla han montado en la sede de Caja Rural del Sur; José Ángel Oviedo, responsable del belén que instala la hermandad de la Sagrada Mortaja; Rioja y Lagares, con sus figuras articuladas y de vestir que pueden admirarse en el Pozo Santo; Juan Miguel de la Rosa, encargado junto a Julio Rubén Vicente Soldán del belén que se inaugurará el día 8 en la capilla de la hermandad de los Negritos; o el de una mujer, Guadalupe de Guzmán, discípula del escultor Fernando Murciano, que imprime a sus creaciones una gran viveza en los ojos.

Juan José Morillas destaca además que en la iglesia de la Anunciación, sede de la hermandad del Valle, podrá apreciarse durante las fiestas navideñas «una cosa curiosa», una singular exposición de dioramas de todas las asociaciones de belenistas que se integran en la Federación Andaluza.

El presidente de la Asociación de Belenistas de Sevilla llama la atención sobre el empuje que esta tradición del belenismo está teniendo en Sevilla entre un amplio sector joven de artistas y aficionados, «lo que nos lleva a pensar en un futuro esperanzador» para esta muestra de piedad popular que nació de la mano de San Francisco de Asís un ya lejano año de 1223.