Elecciones europeas 9J

Y vino Borrell a hablar de Europa: con el cierre de campaña en Sevilla regresa la ortodoxia

El Alto Representante de la Comisión Europea honra su cargo y pone el broche a la campaña electoral con un discurso que apela a la construcción europea que, en Sevilla, omitió a Begoña Gómez, convertida en la palanca de movilización socialista

Josep Borrell (c), María Jesús Montero (2d), Juan Espadas (2i), la candidata Lina Gálvez (i) y el secretario provincial de Sevilla, Javier Fernández (d), al término del acto de cierre de campaña del PSOE en Sevilla.

Josep Borrell (c), María Jesús Montero (2d), Juan Espadas (2i), la candidata Lina Gálvez (i) y el secretario provincial de Sevilla, Javier Fernández (d), al término del acto de cierre de campaña del PSOE en Sevilla. / Raúl Caro - EFE

Patricia Godino

Patricia Godino

Pepe Borrell ("aquí no es Josep aquí es Pepe", refirió Juan Espadas) vino a Sevilla a cerrar la campaña de las elecciones europeas para hablar de derecho internacional, de cultura del europeísmo, de la paz en el mundo, de las armas que Europa manda a Ucrania para su defensa, de Putin, de la compra mancomunada de las vacunas Covid, de energía y mercancias, del conflicto en Gaza y de fronteras, de Aznar y de las guerras "que no se amparan en el derecho internacional", de libertad y de las diferentes formas de construir Europa, de la candidata Von der Leyen, que no es lo mismo que la presidenta Von der Leyen. "Me preocupa que la candidata Von der Leyen haya abierto la puerta a pactar con la extrema derecha, que dice que es buena, por el simple hecho de que le van a votar", dijo.

Pepe Borrell, el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad que ha hecho frente en este última legislatura a diseñar la posición de la UE respecto al conflicto en Gaza y las relaciones con Israel y ha tenido que reconvenir la posición primera de la presidenta de la Comisión, Borrell, el veterano socialista curtido en mil cargos, ha venido al cierre de campaña en Andalucía para hacer eso tan antiguo que era seducir con la palabra. "Soy muy europeísta, pero no soy eurobeato", dijo.

"Escuchar a Pepe Borrell es volver a la esencia del mitin. La pedagogía, el ejercicio de la persuasión para convencer al otro de que tus ideas son las que mejor pueden resolver los asuntos públicos", escribía en un mensaje en X un joven militante del PSOE, quizás perplejo de que este acto sirviera para repensar lo se juega Europa este 9J y no para agitar la máquina de eslóganes y estrategias en que se ha convertido esta campaña electoral en la que, contra todo pronóstico (o quizás no tanto), Begoña Gómez se ha convertido en la palanca electoral para animar a la participación y la cohesión de los socialistas.

Begoña, la palanca electoral del 9J, silenciada en Sevilla

Pero en Sevilla, Begoña no estuvo presente. Nadie la citó, nadie gritó su nombre. Hecho ya el despliegue de gritos, clamores y vítores que sorprendió a propios y extraños en el mitin de Benalmádena, en la que Pedro Sánchez apareció de la mano de su esposa apenas 24 horas después de que el juez Peinado anunciara su citación para declarar por el presunto delito de tráfico de influencias por la que se le investiga, el de Sevilla, podría decirse, fue un mitin en el que se regresó a cierta ortodoxia.

Lina Gálvez, eurodiputada y candidata en el número 6 de la lista del PSOE, habló del papel de las mujeres y de lo que se juega España en Europa ante el avance de la extrema derecha. Javier Fernández, secretario general del PSOE de Sevilla, ágil en los dardos, tocó todos los temas que están encima de la mesa. A su modo. "Creo que hay que leer menos catecismo y más la Constitución", en referencia a la autorización del rezo a las puertas de Ferraz en la jornada de reflexión, una Constitución, recordó, "que contempla la separación de poderes" porque, remachó, "los jueces tienen que respetar los gobierno elegidos legítimente".

Y sobre la segunda carta a la ciudadanía de Pedro Sánchez tras la citación de su esposa, Fernández refirió que "a los socialistas le gusta escribir cartas y a la derecha más los sobres".

Sobre la aministía, Fernández bromeó con el affaire de las clarisas: "desde que está Pedro Sánchez en el Gobierno, las únicas que independizan son las monjas... y si quieren amnistía, se la vamos a dar, porque, total, hablamos de un reseteo, de pasar página".

Y sobre las críticas de Felipe González a la actual dirección del PSOE, Fernández enumeró a algunos de esos veteranos socialistas que han firmado un manifiesto de apoyo a Sánchez, de Pepe Caballos a Luis Yáñez, de Antonio Rodríguez Almodóvar a Amparo Rubiales, presentes en este acto final de campaña. Lealtad y dignidad fueron las palabras con las que brindó sus nombres.

Juan Espadas, con varios centenares de kilómetros a sus espaldas esta campaña, hizo el discurso de líder de la oposición en Andalucía y recriminó que el Gobierno de Moreno “se está cargando la sanidad pública, con una muerte silenciosa y desviando cada vez más recursos a la sanidad privada y explotando o prescindiendo del personal sanitario”. Y apeló a los dos millones de andaluces y andaluzas en listas de espera: "No deben votar el 9 de junio al PP, deben darle un escarmiento y votar de nuevo al PSOE, para arrancar lo que dentro de dos años será de nuevo un gobierno socialista en Andalucía”.

Para cuando María Jesús Montero llegó a la tribuna, quizás el público, la militancia, la parroquia fiel, acababa de asistir al discurso, sosegado, didáctico y hondo, de uno de los mejores oradores que ha tenido en su historia el PSOE reciente, pero tenía ganas de la energía y la guasa que despliega la número 2 del PSOE en los actos de partido.

La vicepresidenta segunda repartió desde Sevilla a Madrid: "anda que el alcalde que tenemos [por José Luis Sanz], igualito que Antonio [Muñoz]" presente en la primera fila después de participar en la cuestión de confianza en el pleno municipal; "Pues no va el tío y se apunta el dato de los afiliados [por Moreno Bonilla]"; "Cómo será la cosa que estoy echando de menos a Pablo Casado, ¿y éste era el moderado? [por Núñez Feijóo]". La retahíla de la ministra de Hacienda fue larga.

Casi igual que la lista de razones por las que merece votar en estas elecciones que han pasado de largo en una campaña de fangos y flashes.