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Muface

Las compañías borran la antigüedad de los funcionarios tras el fin de Muface: "Estaré ocho meses sin operarme"

Los empleados públicos temen que si Asisa no acepta la propuesta del Gobierno tendrán que empezar de cero sus tratamientos médicos en la pública o en la privada

Las compañías borran la antigüedad de los funcionarios tras el fin de Muface

El Correo

Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

En los desayunos de Juanma y sus compañeros de trabajo hace tiempo que hay un tema que destaca sobre los demás: el posible fin de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado, Muface. Este catedrático de la Universidad de Sevilla y sus compañeros llevan más de 30 años beneficiándose de la mutualidad y ahora temen que se les vaya a terminar y vayan a tener de que dejar de lado los tratamientos médicos en los que están inmersos.

En estos momentos, Juanma está pendiente de la evolución de su tenosinovitis, que le puede hacer pasar por quirófano en cualquier momento, así como los resultados de unas pruebas diagnósticas de urología, donde le han alertado que es posible que necesite una biopsia. "Si el lunes me dicen que me tengo que hacer una biopsia lo primero que le voy a preguntar es donde, si me la puedo seguir haciendo donde estoy o me voy directamente a la seguridad social", relata, aunque apunta a que quizás en la seguridad social tenga que "empezar de nuevo todo el proceso".

Cuando comenzó el rumor sobre el fin de la mutualidad, Juanma acudió a Adeslas para interesarse por los precios. "Si me pasa algo durante ocho meses no puedo tener una intervención", explica que le comentaron al preguntar por un seguro. Así, subraya que lleva "30 años en esta compañía" y asegura que esto es lo que más le "duele". Juanma entiende que las compañías denuncien porque les pagan "poco", pero no comprende como "cualquier mutualista de Muface tenga que empezar como cliente nuevo".

Empezar desde cero

La mayoría de beneficiarios de Muface con patologías tienen un temor claro: tener que volver a empezar de cero en sus procesos médicos. Lo peor para este profesor es "la incertidumbre". "Yo puedo pedir el cambio a Asisa -única compañía que no ha anunciado su decisión- y seguiré teniendo el mismo doctor, el problema es que ninguna concurra", explica y sostiene que eso supondría volver a empezar en todos sus procesos, "primero el de familia, luego el traumatólogo, espera a que te vea, a ver si se cree lo que le cuenta o repite las pruebas, esperas la resonancia... y mientras el problema ahí".

"Este hombre ya sabe lo que tengo", señala al hablar del traumatólogo de la privada que le está tratando por lo que insiste en que si Muface termina y tiene que recurrir a la seguridad social, "esto que ya está avanzado, se ve truncado" por lo que tendría que empezar una "experiencia nueva" y repetir todas las pruebas diagnósticas. "Si me pilla sin dolencia, voy al médico y ya, pero me ha pillado con el dedo y con la próstata", insiste.

Desde la Consejería de Salud y Consumo insisten a El Correo de Andalucía que "el Estado no puede entenderse de esas casi 400.000 personas" que se benefician de Muface. En concreto, son 320.000 andaluces, entre los empleados públicos del Estado y sus familiares, los que se benefician de la sanidad privada gracias a esta concertación.

Salud prevé "que se tensione más el sistema"

"Nosotros evidentemente, si llega el caso, los atenderemos", sostienen desde la cartera que dirige Rocío Hernández, que sí que admiten que la entrada de estos nuevos pacientes "supondrá que se tensione más el sistema". Según los últimos datos ofrecidos por la consejera, anunció que en un año han disminuido un 44% los pacientes que esperan para una operación quirúrgica fuera de plazo, pero el tiempo de espera se sitúa todavía en 120 días. Así, aunque desde Salud celebran esas bajadas, reconocen que quieren "estar más contentos".

La sanidad del 3,77% de la población andaluza depende en estos momentos de la mutualidad de los funcionarios. Según un informe publicado en septiembre por la Fundación IDIS, el fin de Muface supondría, a nivel nacional, un aumento del 2% en las visitas en Atención Primaria, a esto se suma un incremento del 266% en las listas de espera para consultas externas y un 115% en cirugías, que en la comunidad autónoma están ya de por sí saturadas.

DKV y Adeslas ya han rechazado la oferta del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública, que aumentaba la prima al 33,5% en tres años. Así, más de 150.000 funcionarios andaluces se han quedado sin sus médicos. Asisa, la tercera compañía que mantenía sus servicios en la mutua de los funcionarios todavía no ha dicho nada al respecto, pero el plazo termina el 27 de enero, por lo que quedan menos de una semana para que tome su decisión final.

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