Entrevista | Antonio Álvarez el 'Bizcocho' autor de la chirigota 'Los hermanos del Buen Fin'
El Bizcocho: "Este año he sentido presión con el final de popurrí, me decidí por uno hace solo varios días"
El autor de San José de la Rinconada estrena en el Falla este viernes 'Los hermanos del Buen Fin', una chirigota que "no se parece a ninguna" que haya sacado antes

Jorge Jiménez
Antonio Álvarez el Bizcocho (1984) cerró su repertorio a pocos días de actuar en el Falla. "El grupo ha cantado seis o siete popurrís distintos este año", confiesa. Nada nuevo en un autor acostumbrado a meter coplas hasta en el mismo autobús camino a Cádiz. Y más, después del éxito que tuvo la cuarteta final de La última y nos vamos, aquellos músicos del Titanic que presentó el pasado COAC. "Como para no tener presión", reconoce entre risas Bizcocho.
Este viernes su chirigota vuelve al Concurso con Los hermanos del Buen Fin. Lo hace, claro, junto a "algunos amigos de toda la vida", esos que decidieron salir con él en aquel primer pelotazo que pegó en 2017 con No te vayas todavía. "Podría sacar una agrupación en Cádiz, pero por ahora no me lo planteo porque entiendo que gran parte del mérito de que a mí me vaya bien como autor se lo debo al grupo", señala. Por eso su camino al Falla parte aún hoy, como entonces, desde su casa, San José de la Rinconada.
PREGUNTA. Me contaba que había cambiado el final de popurrí a pocos días de cantar en el Falla. ¿Es tanto el peso del año pasado?
RESPUESTA. Sí que lo es. No suelo sentir presión con esto, porque como lo hago siempre con el disfrute y las chirigotas ya en la cabeza, voy construyendo sin darme cuenta. Pero este año al llegar al final de popurrí sentí un poco de presión, y me ha costado mucho. De hecho a solo unos días de debutar tuve que decidirme por uno de los que tenía.
P. En estos momentos, ¿se convierte el carnaval en un trabajo? ¿Desaparece ese componente de disfrute del que hablaba?
R. Sí, pero no es “trabajo” la palabra, sino “presión”. Ya no es mero disfrute, sino que hay una responsabilidad detrás.
P. ¿Y cuánto esfuerzo y sacrificio tuvo que hacer en las chirigotas anteriores al primer pelotazo con No te vayas todavía en 2017?
R. Mucho. Se trabajaba igual o más que ahora y nos costaba dinero salir en vez de ganar lo poquito que ganamos ahora. Creo que tiene más mérito porque era jugártela a un día. Lo normal era que nos quedáramos en preliminar, aunque veníamos haciendo chirigotas que podían pelear por un puesto en cuartos.
Fueron unos 15 años de ensayos por las noches, de echarle dinero, ilusión, ganas. Y también con roces, porque se pasan necesidades para cantar sabiendo que la recompensa no iba a ser más a lo mejor que cantar un solo día. Y después la calle, claro, que era lo que nos compensaba.
P. ¿En algún momento durante esa etapa se planteó abandonar la faceta de autor y quedarse como componente?
R. No, no, qué va. Siempre hemos tenido presente dónde estábamos y de dónde veníamos. En aquel tiempo sabíamos que si hacíamos las cosas bien, llegaría nuestro momento.
"Cuando empezamos sabíamos que si hacíamos las cosas bien, llegaría nuestro momento"
Una de las claves puede ser que hayamos confiado en nuestras formas de hacer las cosas sin dejarnos guiar por otros estímulos ni por otros referentes. Al final decidimos coger una línea más personal y propia, y fue cuando nos empezó a ir bien.
P. El primer pelotazo llega cuando decide crear las cosas a su forma.
R. Y cuando opto por trabajar con gente más cercana a mí, que al final es otra de las claves también. Soy un poco especial, y cuando no estoy con gente que sea de mi círculo, no fluyo igual. Al tener en la chirigota a mis amigos de toda la vida, nace esa chispa de confianza que creo que es necesaria. Otras veces salí con gente del mundo del carnaval, y al final venía todo el mundo influenciado.
P. ¿Se imaginaba durante esa etapa que llegaría lo que está viviendo hoy día?
R. No, no, seguro que no. Mi sueño era cantar en el Falla. Realmente nunca nos vimos tan cerca, y cuando llegó, fue del tirón.
Es bonito que en el Concurso haya esas guerras paralelas: los que están para entrar a cuartos, los que luchan por la semifinal… No te enfadas porque tú sabes cuál es tu pelea. Por eso ves a gente loca de contenta por quedar la 24, y es normal que lo sientan así.
P. Una vez que pegó ese primer pelotazo y se asentó arriba, ¿duele más un cajonazo o no llevarse un primero?
R. Es lo mismo al final, porque puede ser que el cajonazo fuera un primero. Es una decepción, pero en un ámbito muy concreto. Cuando pierde tu equipo de fútbol, te duele, pero sabes que la temporada que viene hay más partidos.

El 'Bizcocho' durante la entrevista. / Jorge Jiménez
P. ¿Cree que con el tiempo ha conseguido crear un sello distintivo como chirigota?
R. Creo que sí, y es un orgullo que podemos tener. Mis referentes, ya sea Selu, Yuyu o Gómez, estaban antes ahí, y se apreciaba en mi forma de hacer los chistes, de crear, e incluso en las músicas de pasodoble.
Pero hemos ido variando eso, buscando nuestro sitio, y ahora pienso que tenemos un sello muy marcado que aúna muchos de esos ingredientes con tintes personales míos. Por lo tanto es un estilo propio.
P. ¿Cómo lo definiría? ¿Cuáles son los elementos clave de ese estilo?
R. Por un lado, el humor negro. Aunque no nos basemos en este tipo de comedia, somos de los que nos le huimos y a los que más se nos ha reconocido. También diría el surrealismo, y yo le añadiría ahora también el componente musical.
Aparte de que mis músicas sean mejores o peores, el grupo las cuida mucho. Nos complicamos la vida y buscamos la perfección en ciertas cosas. Creo que ese es nuestro sello: la música, el surrealismo y el humor negro.
"El humor negro, el surrealismo y el cuidado en la música son el sello de identidad de nuestra chirigota”
P. Durante muchos años se acompañó sin embargo de un músico. ¿No confiaba en su faceta de compositor?
R. Yo ya escribía desde muy pequeño y sabía lo que podía hacer, pero a mí siempre me ha gustado compartir. Las de Selu, Miguel de Antílopez y Manolín Santander han sido músicas que nos han aportado, que nos gustaban.
Por entonces disfrutaba mucho en verano contándoles qué iba a hacer ese año. En ese momento de darle forma a la idea y explicarle a un músico cómo quería el pasodoble, ya se me ocurrían tres chistes. Además era muy fácil encargarle a alguien ese apartado mientras yo me ponía con la presentación antes de que llegara septiembre.
P. ¿Con el tiempo se aprenden fórmulas para escribir para el Falla?
R. Lo que hay es una fórmula sobre tu estilo: conocer lo que te ha funcionado y lo que no, saber sacarle partido, modificarlo… Y eso se aprende de uno mismo, de tu propio estilo. Porque luego te encuentras una chirigota que maneja los silencios de otra manera y ves que también funciona, por ejemplo.
P. Comentaba antes que el grupo siempre ha sido muy importante. ¿Se imagina el Bizcocho una chirigota que no sea de San José de la Rinconada?
R. Últimamente me lo puedo imaginar porque tengo ya muchos amigos en Cádiz con los que podría formar una agrupación. Pero a día de hoy no me lo planteo todavía porque entiendo que gran parte del mérito de que a mí me vaya bien como autor se lo debo al grupo. Por cómo nos lo pasamos y hacemos las cosas, por la ironía y el humor negro, yo también me alimento de ellos.
Además cambio muchas cosas del repertorio hasta el último día, y no sé si eso lo permitiría otro grupo (me imagino que no). El currazo que se pega esta gente es mortal: han cantado seis o siete popurrís distintos este año, y cada cuarteta va con un acorde y un engarce concreto. Cuando lo tienen memorizado y se lo cambio, ya no se enfadan: solo veo tristeza en sus caras [ríe].
"El grupo se ha pegado un currazo mortal: ha cantado este año seis o siete popurrís distintos"
P. En su última etapa ha apostado tanto por ideas menos arriesgadas, como los fantasmas, como por otras más duras, como la de Gente con chispa. ¿Qué línea sigue Los hermanos del Buen Fin?
R. Ninguna. Se puede asemejar el estilo por piezas a un año o a otro, porque al final suena mucho a nosotros, pero no se parece a ninguna chirigota que hayamos hecho antes.
P. ¿Cómo llegó el carnaval a su vida?
R. Mis padres lo tenían puesto en la tele de casa. Recuerdo que de muy pequeño ya me aprendí las letras de Los titis [1994] o Los lacios [1996]. Luego conocí los carnavales de la provincia de Sevilla, y después pasé a escribir letras a los 16 o 17 años.
En total llevo más tiempo haciendo carnaval que como aficionado. Aunque la verdad que presumo de ser muy buen aficionado.
P. ¿Es condición indispensable para ser un buen autor?
R. A la larga sí, porque un autor que no es buen aficionado no se da cuenta de que se está endiosando o de que le está faltando el respeto a sus aficionados, ya sea con poco trabajo o con algún gesto. Si te despegas del mundo del carnaval, a la larga te marca.
Nuestro rollo es que somos muy cercanos con la gente siempre. Parece que hay mucha conexión: la gente nos dice lo que les ha gustado y nosotros además lo comentamos luego a nivel interno. Hay una comunión muy bonita entre todos.
P. ¿Cuál es el regalo más bonito que le ha dado el carnaval?
R. La gente que he conocido. Aunque ahora mismo alguno sea competencia en el Concurso, sé que serán amigos para toda la vida. Y a nivel creativo, el final de popurrí del año pasado. Como para no tener presión… [ríe].
P. ¿Y qué siente cuando ve un auditorio entero cantando justo esa última cuarteta?
R. Nosotros somos muy inconscientes; en el momento pensamos hacia adentro, en lugar de estar pendientes a lo que está pasando. Después cuando vemos los vídeos y sí nos damos cuenta de la que hemos liado, pero al principio estamos allí como de fiesta, pasándolo bien. Y creo que ese es uno de los trucos.
P. Se nota que el grupo tiene una comunión muy especial con el público, sí.
R. También creo que hemos dado con las piezas que hacen al público moverse un poco y sentir cosas. Al final es uno de nuestros puntos, y hemos sabido potenciarlo. Porque también se ve a grupos que hacen eso mismo forzando a los espectadores. En nuestro caso, cuando hemos visto que la gente se lo pasa bien es cuando hemos disfrutado.
P. Qué bonito que, después de tantos años ligado al carnaval, vea que trasciende algo que hace con amigos.
R, Sí, pero me pasa como con las actuaciones. Creo que a día de hoy no somos conscientes, seguimos pensando en en qué vamos a hacer el viernes después de cantar. Y ojalá no perdamos esa inconsciencia.
No podemos centrarnos en decir “Mira el éxito que tenemos” y cosas así. Además, tengo la sensación en carnaval de que esto todavía no ha terminado. Estamos ahora mismo en el camino.
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