Derribo
Endesa dinamita la última caldera de la central térmica de Carboneras con una compleja explosión
La empresa encargada de la demolición ha tenido que usar hasta 175 kilos de explosivo para su voladura

El Correo
Endesa ha volado este jueves la segunda caldera de la central térmica Litoral, cambiando el horizonte de la localidad almeriense de Carboneras. Mientras que El Algarrobico sigue en pie y con un futuro aún sin definir, la empresa eléctrica ha volado esta estructura que entró en funcionamiento en 1985.
“Tras la paulatina demolición a lo largo del pasado año de la otra caldera y la propia chimenea de la central, la voladura de hoy supone no solo un hito técnico, sino un cambio en el horizonte de Carboneras”, ha comentado Beatriz Muñiz, responsable de los proyectos de desmantelamiento térmicos de Endesa, quien ha estado presente en este momento clave “que está siendo posible gracias a la mano de obra especializada, más de la mitad almeriense, que trabaja con precisión generando residuo cero”.
Tal como detalla Endesa en un comunicado, la voladura de las calderas ha sido "uno de los procesos más complejos" dentro del desmantelamiento de la central térmica Litoral, al tratarse de un elemento principalmente metálico, muy diferente al de la demolición de estructuras de hormigón.
Una demolición compleja
La voladura de cada uno de estos elementos ha requerido, detalla la compañía, de un análisis exhaustivo previo. Esto ha permitido el estudio de su estructura, de 13.500 toneladas, de las vibraciones que provocaría su caída, de la secuencia de demolición, de la dirección de caída, las medidas mitigadoras necesarias, así como la puesta en seguridad de todos los elementos y estructuras circundantes.
Para su demolición se han tenido que realizar 68 perforaciones en zapatas de la cimentación y 72 debilitaciones en estructuras, y se han utilizado 260 detonadores y 175 Kg de explosivo y 158 cargas de cortes lineales, lo que ha necesitado un radio de seguridad de 400 metros, ya que se trata de una estructura de 80,54 metros de alto, con 35,3 metros de ancho frontal y con 43 pilares.
Por la complejidad de la infraestructura el empleo de explosivos es el procedimiento más seguro, ya que permite, explican, que una vez la caldera está en el suelo se pueda cortar con seguridad y preparar para el transporte con maquinaria pesada, lo que evita tener que hacer trabajos con operarios en altura maximizando así la seguridad del proceso.
Hasta este jueves se han producido ya alrededor de 76.000 toneladas de residuos que serán gestionados de acuerdo con la normativa medioambiental, revalorizándose en un 91,5%, es decir, que se obtiene la catalogación de residuo cero. Este residuo cero viene acompañado de las donaciones que se han hecho también a diferentes entidades públicas y privadas de Almería y de toda España. En total se han donado más de 1.000 elementos que ahora mismo están viviendo una segunda vida fuera de la que fue su casa durante 40 años.
Tras esta última voladura de la caldera del Grupo 1, solo queda en pie la nave de tolvas y la cinta que un día transportó el carbón, para cuya demolición se analizará el método de ejecución más oportuno.
Más de 40 años de historia
La Central Térmica Litoral fue construida en el marco del Plan Acelerado de Centrales de Carbón redactado en 1979 para cubrir las necesidades de incremento de potencia eléctrica debido al desarrollo económico que experimentaba España. La infraestructura se ubica en 1.788.547 metros cuadrados en el término municipal de Carboneras y estaba compuesta por dos grupos de generación que sumaban 1.159 megavatios de potencia. Cada uno de estos grupos estaba formado por caldera, turbina y alternador como equipos fundamentales.
La instalación ha llegado a producir durante su vida útil más de 180.000 GWh, es decir, el consumo energético de Andalucía durante 4 años y medio y llegó a ser todo un referente cuando, en 2014, se realizaron mejoras medioambientales que la pusieron a la vanguardia de esta tecnología a nivel mundial.
La central cuenta con una Terminal Portuaria, con acceso para el tráfico marítimo en el Mediterráneo y norte de África, que comenzó su actividad en 1985, tras una inversión de unos 123 millones de euros para su construcción, destinada a la descarga de carbón para la Central Térmica Litoral.
En el año 2014, y gracias a un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Almería, se llevó a cabo la inversión para dotar a la Terminal Portuaria de un sistema que permite cargar buques de entre 10.000 y 15.000 toneladas de capacidad con destino a otras centrales del grupo Enel en el Mediterráneo, lo que supuso un incremento de las operaciones de manejo de combustible a desarrollar en el parque de almacenamiento.
Estas características y su situación geográfica la convierten en un enclave único para recibir barcos de gran calado que procedan de cualquier punto del mundo. Desde su construcción se han manipulado un total de 79.480.191 toneladas de graneles sólidos.
Además, la Central Térmica Litoral ha albergado proyectos innovadores como una planta de microalgas, la restauración de escombreras con especies autóctonas o el proyecto de almacenamiento de baterías entre otras iniciativas.
Actualmente estos proyectos se han trasladado para seguir activos. Es el caso de la planta de microalgas que se sigue encontrando en los terrenos de la central pero ampliando su espacio.
Desmantelamiento y formación
El desmantelamiento de la central térmica Litoral se está llevando a cabo de la mano de la UTE Lecalde, formada por la empresa almeriense Caldererías Indálicas y la empresa vizcaína Lezama Demoliciones, especialista en desmantelamientos industriales.
Unas 170 personas, la mayoría procedente de antiguas empresas contratistas o de residentes de Carboneras y su entorno, son las que están desarrollando los trabajos de desmantelamiento, alcanzando el 53% de mano de obra local, una de las premisas de Endesa a la hora de diseñar el proceso de desmantelamiento de la instalación.
Por ese motivo, se han promovido cursos de formación en Prevención de Riesgos Laborales en trabajos de desmantelamiento, de la que se han beneficiado 143 personas de la zona con el fin de promover la contratación local de personal especializado. Además, con el objetivo de fomentar la empleabilidad en la zona, Endesa está desarrollando cursos de formación relacionados con la construcción y operación y mantenimiento de instalaciones renovables, un sector en auge por el que la propia compañía apuesta.
En este sentido se han impartido 1.256 horas de formación, formando a más de 300 personas del entorno de Carboneras –25% mujeres- y se prevé realizar nuevos cursos de formación, el último, en operación y mantenimiento de instalaciones renovables culminará el próximo 29 de marzo.
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