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Entrevista | Simón Méndez Investigador del IBIS y beneficiario del Programa ATRAE

Simón Méndez, el científico que cambió Cambridge por Sevilla para avanzar en los trasplantes medulares

Gracias al Programa ATRAE, una iniciativa de ayudas económicas del Ministerio de Ciencia, Méndez ha podido volver a su Sevilla natal tras 25 años de carrera en el extranjero para seguir en su investigación para erradicar los rechazos de trasplantes, especialmente comunes en diversos tipos de cáncer en la sangre

Simón Méndez, investigador responsable del grupo de Fisiopatología del microambiente en el Instituto de Biomedicina de Sevilla.

Simón Méndez, investigador responsable del grupo de Fisiopatología del microambiente en el Instituto de Biomedicina de Sevilla. / Cedida

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

El investigador Simón Méndez dudó entre estudiar Medicina o Biología "hasta el último minuto" antes de matricularse en la universidad. La decisión no era sencilla: su familia venía de un extenso linaje de médicos. Pese a todo, su vocación en el laboratorio se impuso y finalmente se decantó por Biología en la Universidad de Sevilla. Tras 25 años de carrera entre Estados Unidos, España y Reino Unido, donde ha trabajado 10 años en la Universidad de Cambridge en el avance del trasplante medular, este científico regresó a su Sevilla natal el año pasado para consolidar sus avances científicos en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS).

Esto es porque en 2023 se convirtió en uno de los dos únicos beneficiarios andaluces del Programa ATRAE, una iniciativa de ayudas del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la Agencia Estatal de Investigación, para atraer y retener talento investigador consolidado para un sistema español de ciencia más competitivo. Entre 2023 y 2024, este programa ha invertido casi cinco millones en Andalucía y ha traído a cinco científicos. Este año, el presupuesto de la iniciativa asciende a los 45 millones y a los 145 millones hasta 2028 en España.

Méndez ha pausado su estancia en la Universidad de Cambridge, donde ejercía como profesor del Departamento de Hematología y científico en el Wellcome-MRC Cambridge Stem Cell Institute, para convertirse en investigador del grupo de Fisiopatología del microambiente del IBIS.

La Universidad de Sevilla y el IBIS recibieron con su candidatura 843.125 euros para traer de vuelta a este biólogo con el objetivo de desarrollar su investigación en trasplantes de médula ósea en pacientes con cáncer de sangre y la resistencia de las células cancerígenas. "Tengo muchísima ilusión y muchas cosas por hacer y desde el IBIS espero poder cumplirlas todas", dice Simón en una entrevista con este medio.

Pregunta. Viene de una amplia familia de médicos. ¿Cómo fue apostar por la Biología?

Respuesta. Mis abuelos, mi padre y tres de mis cuatro hermanos son médicos. Mi abuelo Manuel Méndez, que fue cirujano de profesión, fundó junto a mi abuela la Clínica de Fátima de Sevilla en el año 54. La decisión de ser médico estaba ahí, pero recuerdo que mi padre me dijo que tenía que seguir mi vocación y que no me preocupara por el negocio familiar. Eso me dio una enorme libertad para seguir mi vocación y dedicarme a la carrera investigadora. Creo que de dedicarme a la Medicina hubiera tenido más problemas en ese sentido.   

P. Dejó Andalucía hace 25 años en busca de una carrera prometedora en el campo de la investigación sanitaria. ¿Ha pensado muchas veces en volver?

R. Después de la tesis doctoral decidí irme al extranjero a hacer un posdoctorado, realmente era una obligación en la época, todos nos íbamos a EE.UU. por las oportunidades, allí eran muy buenas. Esa focalización en aumentar nuestra formación es especialmente importante para los investigadores, nuestra obsesión es encontrar el mejor entorno posible para desarrollar los proyectos científicos y eso es lo que me ha guiado para moverme de un sitio a otro toda mi vida. Pero claro, siempre he querido volver. La pregunta era cuándo era el momento adecuado. He tenido la oportunidad de regresar en distintos puntos de mi carrera, pero no era el momento.

P. En diciembre del año pasado por fin regresó. ¿Por qué ahora sí?

R. La evolución a nivel científico que está viviendo Andalucía es muy positiva. Cuando salió la primera convocatoria del Programa ATRAE, la Universidad de Sevilla solicitó mi candidatura. Era una convocatoria excepcional en sus características y la demanda era extremadamente competitiva.

Como investigadores, nuestra obsesión es encontrar el mejor entorno posible para desarrollar los proyectos científicos

Simón Méndez

— Investigador Responsable del grupo de Fisiopatología del microambiente

Yo quería volver al IBIS, porque me consta que había evolucionado mucho en los últimos 10 años. Ahora puedo decir con certeza que se ha convertido en uno centro de excelencia y de referencia en cuanto a equipamiento, tecnología, excelencia científica de los grupos, investigadores... Estoy seguro de que este progreso es extrapolable a otros centros andaluces y españoles.

P. ¿Ha regresado solo?

R. Sí, mi familia es numerosa pero aquí he venido solo. Mi mujer y mis tres hijos adolescentes siguen en Cambridge. Los tres están estudiando en un colegio de allí porque en su día, uno de los motivos por los que nos decantamos por Cambridge también fue el alto nivel educativo.

La evolución a nivel científico que está viviendo Andalucía es muy positiva

Simón Méndez

— Investigador responsable del grupo de Fisiopatología del microambiente

Al haber una de las mejores universidades del mundo, hace que una pequeña ciudad como esa condense un gran nivel educativo. En el caso de mi mujer, María, ella es editora senior en una revista científica que se llama Nature Communications y yo sigo manteniendo mi plaza en la Universidad de Cambridge. Ahora compagino mis actividades entre las dos instituciones. De hecho, mi objetivo es conseguir una colaboración institucional entre ambos centros, algo que todavía no se ha llevado a cabo.

P. Hábleme de esta colaboración entre las universidades de Cambridge y Sevilla que está intentando propiciar.

R. Sí. Es fruto de las ventajas y deficiencias comparativas de la carrera investigadora entre Reino Unido y España. De hecho, esta es una de mis principales motivaciones por las que quiero establecer el programa de colaboración. En España hay un talento enorme, muchos investigadores muy bien formados pero después sus posibilidades de desarrollo postdoctoral se ven más limitadas, ya sea por la relativa escasez de las oportunidades de empleo o por los condicionantes que limitan su desarrollo.

Mi objetivo es conseguir una colaboración institucional entre la Universidad de Cambridge y la Universidad de Sevilla

Simón Méndez

— Investigador responsable del grupo de Fisiopatología del microambiente

Por otra parte, en Reino Unido -sobre todo a raíz del Brexit-, la movilidad de científicos y la capacidad de reclutar extranjeros ha caído de manera muy clara. Ahora hay una necesidad de reclutar talento internacional y que al mismo tiempo tengan la oportunidad de contribuir en laboratorios que sean de los mejores que se pueden encontrar en allí. Ante esta situación, creo que una colaboración entre ambas instituciones sería algo muy positivo para las investigaciones. Es algo que me tiene muy motivado.

P. ¿Nunca antes ambos centros habían colaborado?

R. A nivel individual, con un solo investigador, sí. Pero a nivel institución, todavía no. En ello estoy ahora mismo.

P. Está inmerso en una investigación científica con las ayudas del Programa ATRAE. ¿Qué investiga?

El proyecto aborda el cáncer de sangre y el trasplante de células progenitoras, se llaman hematopoyeticas. Son aquellas que tienen la capacidad de generar y regenerar las células de la sangre y el sistema inmune. El trasplante sigue siendo el único tratamiento curativo para muchos tipos de cáncer o trastornos inmunitarios hereditarios, sin embargo, puede ser muy tóxico y debido a esto, en última instancia, muy pocos pacientes pueden beneficiarse de un trasplante. Uno de los objetivos es mejorar su resultado porque su éxito requiere de varios aspectos: que haya un número suficiente de células progenitoras que funcionen bien y que encuentren un entorno adecuado en el receptor.

Al realidad es que en algunos tipos de cáncer, el rechazo del paciente al trasplante es muy común, como en el caso de las leucemias, que hasta en la mitad pueden aparecer células malignas muy resistentes y difíciles de erradicar. Nuestros objetivos tratan de disminuir estos problemas, eliminar este tipo de células para hacer desaparecer el tumor y disminuir el riesgo de que haya este rechazo del trasplante contra el paciente receptor. Para ello, estamos investigando biomarcadores que podrían mejorar la selección de los donantes y disminuir esta inflamación descontrolada.

Para esta investigación, estamos contando también con una financiación adicional de una fundación americana para el tratamiento del cáncer de la sangre. En cuanto a la persistencia de la leucemia, que es un problema muy grave, somos parte del núcleo central de una red doctoral que recibe el nombre de Marie Curie.

P. ¿Cuántos profesionales hay en su equipo?

R. Yo llegué a Sevilla a finales del año pasado. Desde entonces tengo un equipo de seis profesionales, pero colaboro con entre 20 y 30 profesionales. Esto es porque la investigación es cada vez más multidisciplinar e internacional, los proyectos se vuelven más complejos y requieren de la participación de tecnologías y conocimientos muy diversos. En nuestro caso, hacemos colaboraciones locales con clínicos del Hospital Virgen del Rocío, así como colaboraciones nacionales con otros grupos en España y en Cambridge.

El hecho de que los trabajos sean cada vez más de grupo y no estén enfocados en investigadores concretos, es una tendencia que está muy desarrollada en Reino Unido y ahora empieza aquí. Creo que es fundamental descentralizar y despersonalizar y más en la tendencia actual de la ciencia.

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