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Mina de Aznalcóllar

Reabre la mina de Aznalcóllar 24 años después: "El corazón del pueblo vuelve a latir"

El consejero de Industria ha entregado la resolución del proyecto de explotación que permitirá su puesta en marcha

El consejero de Industria y el alcalde posan con la resolución de aprobación del proyecto de explotación.

El consejero de Industria y el alcalde posan con la resolución de aprobación del proyecto de explotación. / M. G.

Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

"El corazón de Aznalcóllar vuelve a latir". 24 años después del cierre de la mina de la localidad sevillana, una nueva empresa recuperará este gran proyecto económico. El consejero de Industria, Energía y Mina, Jorge Paradela, ha entregado este viernes la resolución de aprobación del proyecto de explotación de minerales Los Frailes que permitirá la apertura definitiva del proyecto 12 años después de que el Parlamento de Andalucía así lo aprobara.

El consejero ha visitado el municipio para reunirse con el alcalde de la localidad, Juan José Fernández Garrido, una de las personas que más había presionado para reabrir la explotación minera, Este mismo jueves la mina obtuvo la luz verde definitiva para la puesta en marcha del proyecto. Allí ha explicado que la firma definitiva del director general de Minas, Jesús Portillo, se produjo este jueves y ha sido entregada esta misma mañana.

"Este es uno de los proyectos de mayor complejidad que hemos tramitado en la Junta de Andalucía", ha explicado el consejero, que ha insistido en que "el camino para llegar aquí no ha sido nada fácil". La reapertura de la mina se produce tras un largo proceso lleno trabas. Con el desastre ecológico que se produzco en 1998 en la mente, desde la Junta han buscado "compatibilizar el desarrollo económico de la comarca con la irrenunciable protección del entorno natural".

2.000 empleos

El verano pasado la Consejería aprobó en el verano de 2024 la autorización ambiental unificada (AAU), sin embargo, esta autorización fue recurrida por Ecologistas en Acción y llegó a estar suspendida durante un tiempo. En septiembre se retomó, pero la asociación la volvió a recurrir, en esta ocasión al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que en enero requirió documentación a la Junta y todavía no se ha pronunciado al respecto.

El proyecto de la mina depende de la entidad minera Los Frailes, una sociedad del Grupo México y Minorbis. La reapertura supone casi 500 millones de euros de inversión y creará alrededor de 2.000 empleos directos e indirectos durante 20 años para poder extraer 45 millones de toneladas de sulfuros polimetálicos, que incluye cobre, zinc, y plomo, durante un periodo mínimo de 17 años después de los tres primeros años de reacondicionamiento de la corta, es decir, hasta 2045.

El alcalde de la localidad ha trabajado con hasta tres equipos autonómicos distintos para poder sacar el proyecto adelante. "Pido disculpas por lo constante que haya sido", ha reconocido este minero "en excedencia", que estaba en la puerta de la mina cuando la cerraron en 2022. El regidor de Izquierda Unida, que no se ha terminado de creer que este día haya llegado, ha aplaudido la importancia que tendrá la reapertura para el pueblo que, como ha lamentado lidera "las colas del paro" de la provincia.

Asegurar el agua

A partir de este momento comienza la denominada como "fase de preparación", que se alargará unos años en los que la empresa deberá acondicionar la explotación para poder ponerla en funcionamiento. Entre las principales actuaciones que deberá desarrollar está la construcción de una nueva planta depuradora para subsanar uno de los principales conflictos del proyecto tras el desastre de 1998, la gestión del agua. Hace 27 años, cuando la mina estaba en manos de Boliden, se vertieron unos 7.500 millones de litros de lodos tóxicos y aguas ácidas cargadas de metales pesados a los ríos Guadiamar y Agrio.

En total, las infraestructuras hidráulicas del proyecto supondrán alrededor de 60 millones de euros. En este momento hay dos yacimientos que acumulan 14 millones de metros cúbicos de agua de contacto con metales y que están circundadas por escombreras que quedaron abandonadas en 1998. A la depuradora se sumará también, como exige la Administración, una tubería de 30 kilómetros para llevar las aguas tratadas al estuario del Guadalquivir, a la altura del Estadio de la Cartuja.

Para evitar que los vertidos tóxicos se vuelvan a repetir, Los Frailes asegurará el sellado total de corta con un material impermeable para evitar que se contamine con el contacto de los antiguos pasivos mineros. Además, construirá una red de infraestructuras que almacene el agua en una nueva balda en el caso de se produzcan lluvias extraordinarias.

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