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Begoña y Rufino, el orgullo LGTBI andaluz en la Policía Nacional: "El cuerpo ha cambiado tanto como la sociedad"

Los dos son agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y forman la asociación LGTBIPol

Rufino (i) y Begoña (d) durante una charla de su asociación LGTBIPol

Rufino (i) y Begoña (d) durante una charla de su asociación LGTBIPol / Cedida

Domingo Díaz

Domingo Díaz

Rufino es de un pequeño pueblo de Granada, pero se crió en la capital nazarí. A los 25 años, ya había salido del armario con su familia y prácticamente todo su entorno, pero ahora iba a comunicarles otra cosa: quería ser Policía Nacional. Su círculo más cercano le preguntó si estaba seguro. "Tenían la percepción de que esto era una entorno más politizado", reconoce ahora. Él, sin embargo, siguió hacia adelante. A los 28 llegó a la Academia de Policía en Ávila. Allí, "no tuve claro si decirlo o no, pero no quería mentir".

Durante las conversaciones en las que los heterosexuales hablaban de mujeres, él no hablaba. Eso, al cabo de los meses, acabó por dar alguna pista. "Al poco se fue viendo. El grupo más cercano me dijo: tú esto. Y yo les dije: la verdad es que sí". En el destino, en Estepona, dijo que era gay a su círculo más cercano, porque tampoco pregona cualquiera su vida privada con todo el mundo, como es lógico.

Desde entonces, vive su sexualidad con total naturalidad como agente de la Policía Nacional y nunca ha tenido ningún problema. Sin embargo, en 2016 montó LGTBIPol junto a Begoña, otra Policía Nacional andaluza. El motivo que les llevó a ello fue ayudar a otro compañero. Este hombre tenía un novio con el que tenía bastantes problemas. Sin embargo, a él mismo le daba "vergüenza" denunciar por lo que fueran a pensar de él. Esto, pensaron, debía cambiar.

Begoña es agente de la Policía Nacional. Nació en Huelva, pero se crió en Jerez. Ella tampoco iba difundiendo su vida privada por la comisaría. Sin embargo, tras la aprobación de la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, ella anunció que se casaba. Lo iba a hacer con su mujer e iba a ser una de las primeras en disfrutar la legislación que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, ellas también iban a ser una de las primeras familias homosexuales en tener hijas. Por entonces, con una legislación mucho más complicada que la que hoy ampara a estas mismas familias.

"Experiencia positiva"

LGTBIPol nace en 2016. Su objetivo es "estrechar lazos con la comunidad LGTBIQ+ y las instituciones policiales, visibilizar la realidad LGTBIQ+ dentro de las corporaciones, colaborar "en la formación en materia de diversidad a todo lo largo y ancho de la geografía española y la defensa de colectivos vulnerables frente a los delitos de odio, formando sobre su existencia y características así como asistiendo y apoyando a las personas víctimas de los mismos".

Rufino cuenta que 9 años después, la experiencia ha sido "muy positiva y ha dado puntos interesantes". Tanto que "dentro de la Policía Nacional, la Guardia Civil, nos tienen en cuenta para las formaciones, en sus cursos de ascenso, en sus jornadas de diversidad y de humanidad", explica este agente granadino. Además, los mandos siempre les hacen consultas, algo que ocurrió, por ejemplo, cuando llegó la ley trans. "Por ejemplo, la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional hizo su pequeño prospecto para hablar de cómo tratar a las víctimas vulnerables".

Begoña reconoce que la asociación también ha ayudado a muchos compañeros a denunciar si tienen algún problema en la comisaría con los mandos. Es más fácil luchar contra un caso de acoso en caso de ser una asociación que siendo un mero agente contra su superior. La asociación también tiene en su fuero a miembros de otros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Sin embargo, la visibilidad aún cuesta. Sobre todo el hecho de hablar de cara al público.

Presentes en el Orgullo

Precisamente para ello, cada año LGTBIPol está en la cabalgata del Orgullo LGTBI que se celebra en Madrid. Es difícil conseguir tener una gran representación, aunque cada año se suman muchos socios. La idea es también concienciar que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están al lado del colectivo y que nadie debe tener miedo a pedirles ayuda. Llegaron a pedir salir uniformados, algo que les fue denegados.

Rufino apunta que hay que seguir formando a la Policía y la Guardia Civil para que conozcan "una diversidad que, además, es cambiante: el no binarismo, las personas trans. Todavía hay desconocimiento y aún hay incluso prejuicios". Explica que "es muy importante" porque hay que instruir a los agentes, pero también hay que hacer lo propio con el colectivo, explicándole que hay "entornos más agradables". "Entonces, por un lado, convertirlo en agradable y, por otro lado, hacer esa sensibilización y esa visibilización para que acudan a la policía en caso necesario", apunta.

Por esto ha sido "un punto positivo" salir en el Orgullo. "Siempre hay gente que nos recibe con gritos, con sorpresas, con aplausos, porque no se lo esperan y, efectivamente, nos damos la señal de que se están haciendo cosas dentro de las autoridades de seguridad para facilitar el proceso de denuncia que nunca ha sido agradable".

Este año, además, saldrán en tres cabalgatas distintas en varias ciudades. Generalmente, lo hacen en Madrid porque es donde suelen tener más apoyo.

El avance de las FCSE

Ambos agentes coinciden en reseñar que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se han adaptado a los nuevos tiempos. Evolución, dice Rufino, "ha habido... Es que, de hecho, yo estoy ahora mismo en un departamento que es el Área de Derechos Humanos e Igualdad de Género. Entonces, tengo una visión bastante particular y puedo decir que, al menos a nivel de Policía Nacional se ha hecho un esfuerzo institucional por abordar la diversidad, por formar al compañero y a las compañeras en la diversidad LGTBI, que ya se ha incluido en los cursos de ascenso y cursos particulares que hace este departamento". "La verdad es que hay una posición muy clara para ajustar las mismas misiones que teníamos en la propia asociación".

Begoña, por su parte, recuerda que han ido dando todo este tiempo "pequeños pasos" que son "importantes". Ella siempre refiere a la misma frase cuando le preguntan cómo es la Policía a nivel de tolerancia con el colectivo LGTBI: "La policía ha cambiado tanto [desde que entró], igual que la sociedad. Idéntico. Somos un reflejo de la sociedad".

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