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Nuevas especies

Dragón azul, medusa 'huevo frito'... ¿Qué son estos organismos que amenazan las playas de Andalucía?

Los desequilibrios del ecosistema marino y el incremento de la temperatura del agua son las principales causas de la proliferación de estas especies

Un ejemplar de Dragón Azul

Un ejemplar de Dragón Azul / Daniel Tortajada

Ana Ramos Caravaca

Ana Ramos Caravaca

El pasado domingo, el Ayuntamiento de la Línea de la Concepción se vio obligado a cerrar la playa de Santa Bárbara por la aparición de ejemplares de dragón azul en esta zona del litoral gaditano. Aunque es un pequeño animal marino que se detecta esporádicamente en aguas españolas, ya ha llegado a las costas andaluzas. Los expertos alertan de la toxicidad de esta criatura, ya que su picadura provoca fuertes dolores, entre otros efectos.

Lo más característico del dragón azul es su pequeño tamaño (entre 3 y 4 centímetros) y sus colores vivos, que van desde el azul eléctrico al plateado. Se trata de un molusco, pero desprovisto de concha. Pese a carecer de esta protección, es un nudibranquio pelágico que cuenta con otras armas a su alcance para defenderse de sus enemigos.

Aunque su presencia en las playas obliga a ondear la bandera roja, este pequeño ser vivo también es el depredador de otra especie que provoca temor en el litoral andaluz: la peligrosa carabela portuguesa (Physalia physalis). Es precisamente este alimento el que provoca su toxicidad: al ingerirlas, sus células venenosas pasan a formar parte de su organismo, donde las almacena en unos órganos en forma de alas llamados ceratas.

No solo deposita allí ese veneno sin que resulte afectado por él, sino que intensifica sus propiedades tóxicas, de modo que su picadura en los humanos provoca un intenso dolor, inflamación y también reacciones alérgicas. No obstante, no se considera mortal.

Los síntomas son muy parecidos a los que se sufren al tocar una carabela portuguesa:

  • Náuseas
  • Dolor
  • Vómitos
  • Alergia aguda
  • Dermatitis de contacto
  • Eritema
  • Pápulas urticarianas
  • Vesícula de formación potencial
  • Hiperpigmentación posinflamatoria

Las altas temperaturas están cambiando las condiciones del mar y alterando su biodiversidad, lo que podría estar en el origen de una mayor frecuencia en la observación del dragón azul. Las autoridades solicitan a los bañistas que no toquen ningún ejemplar y que den aviso si se encuentran con alguno en la playa.

Proliferación de la medusa 'huevo frito'

Los desequilibrios del ecosistema marino, especialmente los generados por las altas temperaturas del agua y la disminución de depredadores como la tortuga boba o el atún rojo, están detrás de la proliferación de medusas en las playas andaluzas durante el verano.

Una de las especies que más está incrementando su población en el litoral andaluz en la Aguacuajada (Cotylorhiza tuberculata), más conocida como medusa huevo frito, precisamente por su apariencia: tiene forma y color de una sombrilla aplanada, marrón amarillento, con un poco de verde y una destacada protuberancia central de color anaranjado.

cotylorhiza tuberculata

Un ejemplar de 'cotylorhiza tuberculata' o medusa 'huevo frito' / Pexels

Suele tener entre 20 y 35 centímetros de diámetro y habita tanto en aguas abiertas como en la costa. Es común en todo el Mediterráneo, durante el verano y el otoño. Su peligrosidad es baja, porque tiene una capacidad limitada de producir urticaria, debido a la escasa longitud de sus tentáculos y la baja densidad de células urticantes. No va más allá de causar una leve irritación de la piel y picor.

Qué hacer en caso de picadura

Ante la picadura de una medusa, el experto de la ONG Oceana, Ricardo Aguilar, aconseja que únicamente se debe limpiar la zona afectada con agua de mar -el agua dulce puede activar las células urticantes- sin aplicar otro tipo de solución casera, ya que eso "podría producir daños mayores" a largo plazo.

Además, en el caso de que quedaran restos de los tentáculos, retirarlos con cuidado y aplicar frío sobre la picadura. Lo siguiente sería acudir a un puesto de socorro o un centro médico para recibir la atención necesaria según sea el efecto de la toxina, sobre todo si el dolor es intenso o aparecen náuseas o dificultades para respirar, pues "cada caso es diferente".

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