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El biometano llega a Andalucía: así funcionan las plantas que convierten residuos agrícolas en energía limpia

Naturmet defiende que estas instalaciones no generan olores ni atraen macrogranjas y aseguran beneficios directos para agricultores y economía local

Carlos Ollero, manager sur de Naturmet.

Carlos Ollero, manager sur de Naturmet. / El Correo

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Las plantas de biometano avanzan en Andalucía como una alternativa energética sostenible basada en la transformación de residuos agroindustriales. Carlos Ollero, manager sur de Naturmet, explica cómo funciona este proceso, qué diferencia al biogás del biometano y desmonta los principales bulos que rodean a este tipo de proyectos. Desde los supuestos malos olores hasta su relación con las macrogranjas, también detalla los beneficios económicos que reciben ganaderos y agricultores gracias al aprovechamiento del digestato como fertilizante.

PREGUNTA: ¿Qué es una planta de biometano?

RESPUESTA: Una planta de biometano es una instalación que transforma residuos orgánicos en un gas renovable similar al gas natural (lo que se denomina biometano). Este tipo de plantas reciben subproductos y residuos orgánicos que se producen en las inmediaciones para, mediante un proceso de digestión anaerobia, transformarlos en biogás y un digestato rico en nutrientes que puede aplicarse a suelos agrícolas como fertilizante o enmienda orgánica. El biogás producido se purifica hasta obtener biometano, que se inyecta en una red de gas, evitando así emisiones a la atmósfera.

Las plantas que desarrolla Naturmet sólo procesan subproductos agroindustriales como purines, estiércoles, orujos, hoja de olivo, paja, etc.

P: ¿A qué se debe este “boom” del biometano?

R: A las directivas europeas, que poco a poco exigen la inclusión de gases renovables en el mercado energético. La producción de biogás es algo que se lleva haciendo mucho tiempo, y la tecnología es madura y está de sobra probada. No obstante, la producción de biometano es algo relativamente nuevo, aunque ya haya miles de plantas inyectando a la red de gas europea. El desarrollo del biometano se promociona en Europa fundamentalmente para disminuir la dependencia del gas exterior, la cual puede jugarnos una mala pasada en caso de turbulencias geopolíticas tal y como hemos estado viviendo estos últimos años. El 40% del gas natural que consume Dinamarca, por ejemplo, es biometano que proviene de este tipo de plantas y que, por tanto, no tienen que comprar en el exterior.

P: ¿En qué se diferencia el biogás y el biometano?

R: Son muy similares, ya que el proceso de digestión anaerobia que se hace es el mismo.

En España ya hay muchas plantas de biogás, ya sea en industrias que tienen residuos orgánicos o en estaciones de depuración de aguas residuales. Este biogás se produce y se quema directamente para producir electricidad, calor, o ambas cosas a la vez. En este proceso hay unas emisiones a la atmósfera en forma de gases de combustión.

En las plantas de biometano lo que hacemos es purificar este biogás para producir biometano, que generalmente se inyecta a la red ya existente de gas natural. Por lo tanto, en estas plantas no hay emisión de gases a la atmósfera.

P: ¿Qué es la digestión anaerobia?

R: La digestión anaerobia es una degradación de la materia orgánica en ausencia de oxígeno. Las bacterias anaerobias realizan su proceso metabólico digiriendo los compuestos más volátiles de la materia orgánica produciendo biogás. Este biogás, es una mezcla de metano (60% aproximadamente) y dióxido de carbono (40% aproximadamente) con contenidos menores de SH2 y trazas de otros gases como NH3, H2 y N2.

P: ¿La digestión anaerobia, es algo nuevo? 

R: No, es un proceso que ya ocurre debido a la actividad humana o en la naturaleza siempre que haya una acumulación de materia orgánica que no esté aireada. Por ejemplo, en una balsa de purines o una montaña de estiércol, la capa de materia en contacto con el aire sufre una digestión aerobia (en presencia de oxígeno), pero la materia que no da al aire sufre una digestión anaerobia. Los gases que se producen en ambos procesos escapan a la atmósfera.

P: ¿Qué diferencia hay entre la digestión anaerobia que se da en la naturaleza y la que se da en una planta de biometano?

R: El hecho científico es el mismo, pero en una planta de biometano, el biogás que se recupera en la digestión es recuperado para su valorización. Dicho gas se canaliza y es conducido a distintos procesos que lo purifican, eliminando compuestos volátiles, gases no deseados como el SH2, y finalmente separando el CO2 y el metano. Tanto el CO2 como el metano son gases comercialmente valorizables.

P: ¿Una planta de biometano genera olores?

R: No. No genera olores siempre y cuando se utilicen técnicas que impidan la emisión de olores. La tecnología es suficientemente madura para paliarlos.

La digestión anaerobia produce compuestos como el SH2, que huele muy mal. No obstante, este gas nunca escapa a la atmosfera, ya que se encuentra en la corriente de biogás a valorizar.

Existen muchas técnicas para neutralizar el SH2, ya sea inyectando pequeñas cantidades de oxígeno en el digestor para que ambos gases reaccionen dando azufre elemental, utilizando filtros biológicos para convertir el SH2 en azufre elemental y compuestos inocuos como sulfatos, o adsorbiendo el SH2 utilizando filtros de carbón activado. Todas estas técnicas se realizan en un circuito cerrado y hermético, lo que hace imposible que escape SH2 y cualquier otro gas a la atmósfera.

P: Pero la planta recibe purines y estiércoles… y eso huele ¿no?

R: La materia orgánica que recibe la planta huele, pero en origen. Cuando se recogen estiércoles o purines de granjas cercanas a la planta, estos se encuentran almacenados al aire, y los compuestos volátiles asociados al olor se emiten a la atmosfera.

No obstante, los purines y estiércoles se recogen mediante cisternas o camiones que van cerrados, y en plantas bien diseñadas como las que promociona Naturmet, estos se descargan en depósitos o naves cerradas previo a su introducción en el digestor. Es lo que llaman “plantas de última generación”. También, es importante desarrollar un buen programa logístico que disminuya el almacenamiento en planta. Lo mejor es traer la materia orgánica lo más fresca posible y meterla cuanto antes en el digestor, ya que lo que se degrada al aire y no en el digestor, es biogás que perdemos.

P: ¿Y el digestato que sale del proceso, huele?

R: No. El digestato es la parte de la materia orgánica más estabilizada, que conserva los compuestos de carbono más difíciles de degradar, el agua, y los nutrientes que entran en el digestor. Al estar esta materia orgánica ya degradada, la inmensa mayoría de compuestos volátiles asociados al olor ya se han convertido en gas dentro del digestor.

Tras la salida del digestor, el digestato puede contener bacterias como "Escherichia coli" o la "Salmonella" que proceden de purines o estiércoles. Para eliminar esto, el digestato se higieniza en un proceso de pasteurización a 70ºC, y así elimina dichas bacterias y los pocos compuestos volatilizables que pudiesen quedar en el digestato.

P: ¿Y ya se puede aplicar a campo para enriquecer el suelo?

R: Sí, aunque en muchas plantas, como las que nosotros desarrollamos, lo separamos en una fase líquida y otra sólida. En otras, hasta fabrican fertilizantes comerciales a partir del digestato, algo que nosotros también estamos explorando.

En la fase líquida los nutrientes están en su mayoría en forma de iones (NH4+, K+, Ca2+ Sulfatos…), los cuales son rápidamente asimilables tanto por las plantas como por los coloides de arcilla o materia orgánica presentes en el suelo que conforman la reserva de nutrientes.

La fase sólida es una enmienda orgánica excelente, ya que tiene un alto contenido de materia orgánica (carbono orgánico y nutrientes en forma orgánica), la que ayuda a aumentar la porosidad aumentando a su vez la capacidad de retención de agua del suelo y la reserva de nutrientes, y reducir la compactación y la erosión que tanto daño hace al suelo agrícola. Incluso se puede mezclar con otros productos como biocarbón para aumentar exponencialmente sus beneficios.

P: ¿Contiene el digestato metales pesados? Algunas opiniones inciden en que es cancerígeno…

R: Respecto a si es cancerígeno, no lo es, es completamente falso. No existe ninguna prueba de ello ni hay base científica que soporte tal afirmación. En países como Dinamarca lleva años empleándose y la propia Agencia Europea para el Medio Ambiente no informa acerca del mismo.

En cuanto a lo que contiene, depende de qué materia orgánica entre en el proceso. Si son subproductos agroindustriales como los mencionados anteriormente, que son los que procesa Naturmet, y me consta que la mayoría de los promotores, no hay metales pesados. Podría haberlos si procesas otro tipo de materiales como lodos de depuradoras de aguas residuales, aunque generalmente ya tienen concentraciones bajas y no perjudiciales de metales pesados.

P: También hay corrientes que dicen que estas plantas traen consigo macrogranjas ¿Qué hay de cierto en esto?

R: Nada. Vamos a ver, utilicemos el sentido común. Las plantas se desarrollan en zonas donde el residuo ya está disponible, que es la base de la viabilidad de estos proyectos. La capacidad de procesamiento de estas plantas se diseña de acuerdo a la disponibilidad de dichos subproductos. Además, estas plantas se financian generalmente vía préstamos bancarios, y es imposible acceder a esta financiación si el residuo no está disponible.

P: Muchos dicen que las empresas venís a llevaros el dinero y que estas plantas no suponen beneficios para la economía local…

R: Nada más lejos de la realidad. Por supuesto que una empresa privada acomete una inversión por el retorno económico que supone, de esto no hay duda. Si no fuese así, nadie invertiría en nada. Pero eso no quiere decir que este beneficio no recaiga en la economía local.

Dejando a un lado los puestos de trabajo cualificados directos (entre 8 y 15 por planta, dependiendo del tamaño, o incluso más), y los puestos que se crean en fase de construcción (30-40), la planta genera una actividad muy provechosa. Por un lado, tenemos a los generadores de residuos y subproductos, que van a tener un socio que les gestione dichas materias sin pagar un solo euro, y en muchas ocasiones hasta recibiendo una compensación económica que antes no recibían. Por otro lado, tenemos a empresas de servicios logísticos o agrícolas, y por último y no menos importante, a los agricultores cercanos a la planta, cuyas explotaciones se verán beneficiadas directamente por el acceso a un fertilizante muy barato en comparación con los fertilizantes inorgánicos. Un agricultor de olivar puede llegar a ahorrarse más de la mitad del gasto anual en fertilizantes.

P: ¿Más de la mitad? Es mucho decir…

R. A ver, cada agricultor tiene su programa de abonado que puede ser diferente caso a caso. Se hacen abonados de fondo, foliares, etc. Pero supongamos que utiliza una tonelada de abono 20-5-10 a un coste de 70c€/kg, que serían unos 700€. Utilizando el digestato puedes aplicar una cantidad similar de nutrientes por menos de la mitad, que sería el coste de aplicación. Hay que tener en cuenta que en su mayoría es agua, con lo que la distancia a planta juega un papel fundamental por los costes de transporte. 

P: Existe mucho ruido social en cuanto al desarrollo de este tipo de plantas ¿A qué se debe?

R: La mayoría de la gente que se posiciona en contra es por falta de entendimiento, que es muy lógico, ya que no todo el mundo tiene que conocer qué es una digestión anaerobia y cómo funciona una planta. Me temo que en muchos casos la desinformación ha llegado antes que la información y es más difícil desmentir un bulo que extenderlo. Creo que desde el sector no hemos sabido llegar bien al público en general.

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