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TURISMO

El rincón escondido de Andalucía perfecto para una escapada de Navidad y un atardecer inolvidable

Esta zona del litoral de apenas 150 metros de extensión está rodeada por una montaña en forma de casa por la erosión del terreno

El espectacular atardecer de esta cala

El espectacular atardecer de esta cala / Pinterest. Foto de Jacin Photo

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Con la llegada de las vacaciones de Navidad, muchos andaluces buscan una mini escapada a rincones poco conocidos, lejos del bullicio habitual. Y lo cierto es que nuestra región esconde lugares capaces de sorprender incluso a los viajeros más experimentados.

Más allá de las playas más famosas y concurridas, el litoral andaluz guarda pequeñas joyas naturales que convierten un simple atardecer en una experiencia difícil de olvidar. Uno de esos enclaves singulares se encuentra en el extremo oriental de Almería, donde el mar parece detenerse para crear un refugio de aguas tranquilas y cristalinas.

En el término municipal de Pulpí, muy cerca ya de la Región de Murcia, se abre la Cala de Los Cocedores, también conocida como Cala Cerrada. Se trata de un arenal recogido de apenas 150 metros de longitud que muchos consideran uno de los secretos mejor guardados de la costa almeriense. Su orientación y su característica forma semicircular hacen que el mar se comporte como una auténtica piscina natural, ideal para quienes buscan calma, seguridad y desconexión.

El espectacular atardecer de esta cala

El atardecer es, sin duda, uno de los grandes reclamos de esta cala. El paisaje que la rodea, formado por acantilados modelados durante siglos por la erosión del viento y el mar, crea un entorno casi escultórico. Las formaciones rocosas recuerdan a una vivienda excavada en la montaña, repleta de cavidades y pequeñas cuevas desde las que se obtienen vistas privilegiadas del Mediterráneo. No es raro ver a los visitantes aguardando allí la caída del sol para disfrutar de uno de los atardeceres más llamativos de toda la provincia.

Otro de los aspectos más curiosos de este enclave es su ubicación fronteriza. Bastan unos pocos pasos sobre la arena para pasar simbólicamente de Andalucía a Murcia, convirtiendo a esta playa en un punto de encuentro natural entre dos comunidades, con el mar como único hilo conductor.

El origen de su nombre también remite a su pasado. En este lugar se asentó hace décadas una fábrica dedicada a cocer esparto, una actividad que fue clave para la economía local hasta su cierre definitivo. Hoy, aquel pasado industrial ha dejado paso a un espacio de ocio y naturaleza que conserva intacto su encanto.

A pesar de su fácil acceso, la Cala de Los Cocedores no alcanza la masificación de otras playas más conocidas de Almería, aunque en temporada alta sí registra una notable afluencia. Desde la orilla, además, se divisa la isla de Terreros, declarada Monumento Natural por su origen volcánico y por la riqueza de su fondo marino y avifauna, un complemento perfecto para completar la visita.

Un rincón discreto, diferente y con personalidad propia que confirma que, incluso en invierno, Andalucía sigue ofreciendo lugares capaces de sorprender.

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