La 'cuadrilla' vasca y el silencio del Gobierno de Juanma Moreno en la venta de Ayesa
Andalucía pierde una de sus grandes empresas tecnológicas. Sevilla, polo tecnológico de Ayesa y sede de su talento, pasa a ser una oficina más. El País Vasco refuerza su ecosistema industrial y tecnológico con dinero público y una estrategia clara

José Luis Manzanares Japón, fundador de Ayesa, junto a Juanma Moreno en una imagen de 2023. / María José López / Europa Press

En enero de 2011, una de las grandes noticias económicas de Andalucía la protagonizaba Ayesa. La multinacional sevillana de ingeniería entraba en el negocio tecnológico comprando por 35 millones de euros a la Junta de Andalucía, entonces socialista, el 51% de Sadiel, una empresa pública de servicios tecnológicos. Aquella operación fue la semilla de lo que, quince años después, se convertiría en un gigante digital.
Desde entonces, Ayesa ha crecido hasta consolidar su división tecnológica, que ya supera a la de ingeniería y representa dos tercios del negocio. Este 31 de diciembre, al filo de las campanadas del nuevo año, Andalucía despedía a Ayesa. Un consorcio vasco, liderado por el Gobierno de Euskadi junto a Kutxabank y BBK, se hacía con la filial tecnológica de la empresa sevillana por 480 millones de euros.
Por el camino, la familia Manzanares, bajo la tutela de José Luis Manzanares Abásolo (hijo), ha ejecutado una operación impecable hasta la venta final de una de las principales consultoras tecnológicas de España. En 2021, la entrada del fondo de inversión A&M Capital Europe en Ayesa marcó un nuevo rumbo. El capital familiar quedó relegado a favor de un fondo que, tres años después, culmina su misión con éxito: hacer crecer la empresa, ganar músculo y vender con una rentabilidad millonaria. Ahora, la venta de la división de ingeniería se negocia con la canadiense Colliers. "Parece probable que la sede de Ayesa Engineering se quede en Sevilla, pero hasta que no esté cerrado el acuerdo no podemos dar nada por sentado", aseguran desde la compañía.
“A la vasca, en cuadrilla”
Durante meses, el Gobierno vasco ha presumido de esta operación, en la que se ha implicado directamente. El comunicado que formalizó la compra, justo antes de las campanadas de 2026, recogía las valoraciones de los consejeros de Hacienda y de Industria. Este último, Mikel Jauregi, celebraba que la adquisición se había hecho "a la vasca, en cuadrilla". El Ejecutivo vasco lideró la compra a través de Finkatuz, el vehículo inversor del Instituto Vasco de Finanzas, junto con BBK, Kutxabank y Teknai.
El consejero andaluz de Industria, Jorge Paradela, conoció la operación desde sus inicios, cuando el propio Manzanares le informó personalmente en su despacho del Parlamento andaluz. El 30 de diciembre, a punto de cerrarse la venta, volvió a hablar con el empresario sevillano y también mantuvo una conversación "de más de media hora" con el consejero vasco de Industria. Paradela subraya que en cuatro años la división tecnológica de Ayesa ha triplicado su negocio y duplicado su Ebitda, un crecimiento de "mucho calibre que tiene detrás talento andaluz", algo que —dice— le reconoció el propio Jauregi.
Para el Gobierno andaluz, la venta es una operación privada, liderada por un fondo de inversión que ha decidido que su mejor apuesta era el consorcio vasco. "El margen es estrecho para hacer nada más", justifican. Paradela confía, sin embargo, en que ese talento andaluz que ha permitido el despegue de Ayesa Digital seguirá en Andalucía. No hay compromiso formal, pero sí el convencimiento de que, pese al traslado de la sede social a Guipúzcoa, los 3.500 empleos de alta cualificación permanecerán en la comunidad. El núcleo duro de la división tecnológica está en Sevilla y la Junta cree que seguirá allí. Muchos de los contratos de Ayesa Digital son del propio Gobierno andaluz. "El motor del negocio tecnológico de la actual Ayesa está en Sevilla, y aunque la razón social se traslade al País Vasco, que solo representa un 10% de la actividad, el calibre profesional y el talento de los ingenieros y empleados andaluces es la mejor garantía sobre su futuro en la empresa, que no está en peligro", subraya Paradela en conversación con El Correo de Andalucía.
El silencio andaluz
El Gobierno vasco ha intervenido en esta compra con un vehículo financiero similar al que la Junta tiene a través de la Agencia Trade, pero el Ejecutivo de Juanma Moreno ha evitado valorar públicamente la operación. Ni un comentario oficial, a pesar de que supone la pérdida de una firma tecnológica de enorme valor en un ecosistema andaluz necesitado precisamente de empresas de este perfil.
La venta implica no solo el traslado de la sede social —y por tanto un golpe a la recaudación fiscal de Andalucía—, sino también una pérdida más profunda: el desplazamiento del talento, la innovación y la capacidad de decisión hacia el País Vasco. En Sevilla quedarán parte de las oficinas, sí, pero las decisiones estratégicas y el futuro del negocio se decidirá en San Sebastián. Y eso no es casual. Ayesa es hoy un proveedor global de servicios tecnológicos y de ingeniería, con 13.000 profesionales y presencia directa en 24 países de Europa, América, África, Asia y Oceanía y el corazón de esa empresa bombeará ahora desde Guipúzcoa.
El Gobierno vasco se ha fajado con un plan y con una "cuadrilla" poderosa para recuperar terreno: un proyecto con dinero público que revierte lo ocurrido en 2022, cuando Ayesa compró Ibermática, el referente tecnológico vasco. Nadie se lleva empresas de San Sebastián, pensaron entonces en el Ejecutivo nacionalista. Y actuaron en consecuencia.
¿Y el plan andaluz?
Más allá de defender que el mejor papel de un Gobierno es no estorbar al capital, algo debería hacer la Junta de Andalucía para evitar que el talento se escape. Hablamos de 3.500 empleos ligados a la inteligencia artificial, la analítica de datos y la automatización. Al menos cabría esperar un mensaje claro, una garantía de que se hará todo lo posible por preservar el empleo y retener el talento tecnológico.
El Gobierno vasco integra la compra de Ayesa Digital en su Plan 'Mejor Industria' y la pregunta en el aire es inevitable: ¿cuál es el plan de Andalucía? El Gobierno del PP suele lamentar el "maltrato" del Ejecutivo de Pedro Sánchez y el agravio con Cataluña, y hace bien en exigir para Andalucía lo que merece. Pero operaciones como esta dejan al descubierto una debilidad interna que no puede achacarse a Madrid ni a nadie más que a los propios andaluces.
¿Alguien se imagina a Unicaja, la Fundación Cajasol, la Junta y un gran empresario andaluz uniendo fuerzas para defender una empresa estratégica? Desgraciadamente, aquí seguimos siendo sevillanos o malagueños y no andaluces. Falta esa mentalidad colectiva que sí tienen los vascos, capaces de movilizar instituciones, bancos y Gobierno para proteger lo suyo.
Madrid, la gran amenaza
Mientras tanto, Madrid crece y crece. Según los informes, el 44,5% de las 1.000 mayores empresas españolas tienen su sede en la capital, que concentra el 56% de los ingresos de esas grandes firmas. El 70% de los contratos estatales se firman con empresas madrileñas. La capacidad fiscal de la comunidad no deja de aumentar y la brecha se ensancha con cada año.
La amenaza para Andalucía no está en Cataluña, aún convaleciente del procés, sino en Madrid, que atrae talento, capital humano y sedes corporativas gracias a sus infraestructuras y su efecto capital. En esa España de dos velocidades, Andalucía queda en el vagón lento. Y si, además, sus grandes empresas se van o se venden, como Ayesa, y su Gobierno dice que no tiene nada que decir, poco queda. Bueno, sí, siempre nos quedará, pedirle al rey Baltasar un milagro.
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