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Un conductor borracho siembra el pánico en la Cabalgata de los Reyes Magos de Cádiz

Accedió de forma temeraria a una zona cerrada al tráfico en la calle Juan Ramón Jiménez, en la intersección con la Avenida de Andalucía, por donde debía discurrir el desfile

Daños causados por el sucesos.

Daños causados por el sucesos. / Policía Nacional.

El Correo

El Correo

Cádiz

La Policía Nacional ha detenido en la tarde de este lunes a un conductor ebrio que irrumpió con su vehículo en el recorrido de la cabalgata de Reyes de Cádiz, sembrando el pánico entre los asistentes y poniendo en grave riesgo la seguridad de cientos de personas que disfrutaban del desfile.

Según ha informado la Policía Nacional, los hechos ocurrieron cuando un individuo accedió de forma temeraria a una zona cerrada al tráfico en la calle Juan Ramón Jiménez, en la intersección con la Avenida de Andalucía, por donde debía discurrir el desfile.

Daños materiales causados en una de las aceras.

Daños materiales causados en una de las aceras. / Policía Nacional.

El conductor circulaba bajo los efectos del alcohol y penetró por la acera, donde se encontraba numeroso público, arrollando varias vallas de protección.

Pánico entre los asistentes durante la cabalgata

La acción generó una situación de grave peligro de atropello, lo que provocó que los asistentes huyeran del lugar mientras alertaban a los agentes del dispositivo de seguridad.

Ante la peligrosidad del suceso, efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) iniciaron una persecución inmediata. Durante la huida, el vehículo abandonó el recorrido oficial de la cabalgata y se dirigió hacia la zona de Bahía Blanca, donde colisionó lateralmente con varios coches estacionados.

Finalmente, fue interceptado y bloqueado en la calle Hibiscos, donde el conductor fue detenido tras ofrecer una resistencia activa grave a los agentes.

Delitos imputados al detenido

El arrestado, de nacionalidad española y con numerosos antecedentes policiales, fue acusado de los delitos de atentado contra agente de la autoridad, resistencia, daños y alteración grave del orden público.

La prueba de alcoholemia arrojó un resultado de 0,8 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. La Policía Local se hizo cargo del atestado por los delitos contra la seguridad vial. Durante su estancia en dependencias policiales, el detenido manifestó no recordar lo ocurrido debido a su estado de embriaguez.

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