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Accidente ferroviario

La tragedia de Adamuz revive el dolor de El Cuervo 54 años después: un choque frontal entre dos trenes dejó 86 muertos y más de 150 heridos

En el paraje conocido como Paso de la Mohina, entre los municipios de El Cuervo y Lebrija, ocurrió uno de los accidentes más graves de Andalucía: el ferrobús 320 que cubría la ruta entre Cádiz y Sevilla se encontró de frente con el Expreso Madrid-Cádiz, que circulaba en sentido contrario por la misma vía

VÍDEO | 'El llanto de El Cuervo', el documental sobre accidente ferroviario que acabaría con la vida de 86 personas entre las localidades de El Cuervo y Lebrija / El Correo

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

"Yo me acuerdo de chico que hablaban en casa de un accidente que hubo en un pueblo de Sevilla muy parecido a este". En la mañana de este lunes, pocos eran los que en sus trabajos, en sus familias o en los grupos de whatsapp, no comentaban sobre la tragedia de Adamuz. El recuerdo de la tragedia de aquel suceso en una España en blanco y negro, en El Cuervo, el pueblo más al sur de la provincia de Sevilla, lo traía al presente un taxista a primera hora, sobrecogido por el relato de dolor que escuchaba en la radio. "También murió mucha gente", compartía con el pasajero. A esta hora, cuando sólo han pasado 24 horas desde el siniestro, al menos 40 cuerpos han sido recuperados de entre el amasijo de hierros en que ha quedado reducido los vagones del convoy Alvia 2384, que salió de la Puerta de Atocha a las 18.40 de la tarde con destino a Huelva, y que fue impactado de lleno por un tren Iryo que hacía el trayecto Málaga-Madrid. A esta hora, las autoridades no descartan que la cifra de víctimas mortales siga subiendo.

Lo del Cuervo ha saltado a la memoria de los más mayores. A las 7:30 de la mañana del 21 de julio de 1972, el traqueteo habitual de los trenes en la línea Sevilla-Cádiz se transformó de repente en estruendo. En en un paraje conocido como Paso de la Mohina, entre las fincas La Quincena y La Junquera, entre los municipios de El Cuervo y Lebrija, ocurrió uno de los accidentes ferroviarios más graves de la historia reciente de Andalucía. El ferrobús 320 que cubría la ruta entre Cádiz y Sevilla, un convoy ligero concebido para la media distancia, se encontró de frente con el Expreso Madrid-Cádiz 224, que circulaba en sentido contrario por la misma y única vía. Ambos trenes viajaban a cerca de 90 km/h cuando chocaron de frente. El ferrobús, una infraestructura frágil ante el ya muy potente expreso, se llevó la peor parte.

Ambos trenes viajaban a cerca de 90 km/h cuando chocaron de frente. El ferrobús, una infraestructura frágil ante el ya muy potente expreso, se llevó la peor parte

El resultado fue devastador: 86 personas fallecidas, la mayoría ocupantes del ferrobús, y más de 150 heridas, muchas de gravedad. Las víctimas incluían civiles y también militares, ya que entre ellos, viajaban unos 40 infantes de Marina que regresaban de permiso y habían subido al tren en San Fernando. Casi todas las víctimas murieron en el acto bajo los hierros retorcidos de los vagones.

Los labradores de los cortijos cercanos corrieron a auxiliar a los supervivientes

La escena fue "dantesca", contaron las crónicas de la época. El adjetivo con el que también muchas de los miembros de los equipos de rescate y emergencias y vecinos de Adamuz describen lo que han visto a pie de vía. Los cuerpos estaban diseminados por el campo, entre chapas deformadas y restos de equipaje cuando los labradores de los cortijos cercanos, alertados por el estruendo, corrieron para auxiliar a los supervivientes. La prensa de la época describió "gemidos y gritos de las víctimas atrapadas entre los hierros". Hubo un carrusel ambulancias de Sevilla, Cádiz y Jerez que se desplazaron hasta el lugar para colaborar en las labores de socorro. Más de 50 años después, este escenario de dolor, pánico y desolación se ha repetido en el corazón de la Sierra Morena.

Cincuenta años después del suceso, 'El llanto de El Cuervo', con guion del periodista Pedro Ingelmo, recoge los testimonios de supervivientes, familiares y expertos ferroviarios para reconstruir aquel accidente

Aquel choque no solo dejó un profundo dolor en las familias de los fallecidos y heridos, sino también una pregunta que quedó en el aire: ¿cómo pudo ocurrir un accidente tan brutal en una rutina ferroviaria que se repetía cada día? El informe oficial de Renfe mencionó que tanto el maquinista del ferrobús como su ayudante habían pasado los exámenes médicos y que los frenos de ambos trenes funcionaron, aunque no lo suficiente como para evitar el desastre, y sugirió también errores en la señalización entre el conductor y el jefe de estación.

Con motivo del 50 aniversario del suceso, que dejó una profunda herida en muchas familias, la Diputación de Cádiz impulsó un documental, producido y realizado por el Servicio de Producciones Audiovisuales de la institución, titulado El llanto de El Cuervo, con guion del periodista Pedro Ingelmo, que recoge testimonios de supervivientes, familiares y expertos ferroviarios para reconstruir aquel accidente y cómo se volcaron los vecinos de la zona. "Se trata de recuperar el relato de unos hechos que aún hoy tienen difícil explicación", explicaba la nota de prensa del Ayuntamiento de Lebrija al anunciar el proyecto. Cincuenta años después, El Cuervo y Lebrija siguen recordando aquella mañana. Y el eco de aquella colisión se ha revivido ahora cuando el dolor y las preguntas se acumulan ante la dimensión de la tragedia de Adamuz: ¿cómo ha podido pasar esto?

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