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Los familiares de las víctimas de Adamuz imponen su dolor con reproches al Gobierno: "La única presidencia que queremos a nuestro lado es Dios"

La hija de Nati de la Torre, una de las víctimas del accidente, toma la palabra al final de la misa para defender el funeral religioso en Huelva, “una tierra mariana”

El obispo de Huelva, en el funeral por las víctimas de Adamuz: "Es necesario esclarecer la verdad y actuar con justicia"

Lucía Feijoo Viera

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Patricia Godino

Patricia Godino

Huelva

"La única presidencia que queremos a nuestro lado es la de Dios", clamó desde el atril, al final de la misa, Liliana Sáenz, la hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas del accidente de Adamuz, en un discurso, emocionante desde la serenidad, que ha terminado por romper en llanto y aplausos al público congregado en el funeral en el pabellón Carolina Marín de Huelva, “una tierra mariana”. El crucifijo que se situó en el altar de la misa que el papa Juan Pablo II ofició en su histórica visita a Huelva en junio de 1993, aquel viaje en el que proclamó "¡que todo el mundo sea rociero!", ha presidido este funeral religioso. Una cruz que recuerda las que todos arrastramos, una cruz que recuerda los que ya no están.

Es lo primero que han visto las casi 4.350 personas que, desde poco después de las cuatro de la tarde, han empezado a ocupar los asientos del centro deportivo, que este jueves ha acogido la eucaristía en recuerdo de las víctimas del accidente de tren a la que han asistido los Reyes de España, de riguroso luto, recibidos a la entrada por el público con salvas de "Viva el Rey", recién aterrizados en una pista deportiva cercana. El equipo de prensa de Casa Real insistía en las horas previas que sus majestades "no presiden nada, asisten, el protagonismo es hoy de las familias y con ellos estarán el tiempo que necesiten".

Los gestos de cariño de los reyes con los familiares de las víctimas de Adamuz en la Misa funeral

Lucía Feijoo Viera

Más de una hora después del término del funeral, seguían dando consuelo a los más de 330 familiares que han acudido. "Casi todas las familias han venido", explicaban desde el Ayuntamiento. La reina Letizia se ha mostrado especialmente cariñosa con los hijos y nietos de Nati de la Torre, que han asistido a la misa en primera fila en silla de ruedas. Uno de los pequeños le ha entregado al rey Felipe una estampa, un gesto que explica por sí mismo cómo se vive la fe en muchas familias a este lado del mapa. Fidel, su hijo, ha portado una imagen de su madre toda la misa.

Junto a los Reyes, se han acercado a los familiares el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, a los que parte del público les ha dedicado aplausos. La representación del Gobierno de España, con María Jesús Montero a la cabeza, se mantuvo en la fila de autoridades.

"Ellos no son sólo los 45 del tren, ellos eran todo eso que ya nunca serán", compartió Liliana, ellos, dijo, "eran miembros de una sociedad polarizada que se resquebrajó hace ya mucho tiempo y no nos damos cuenta". Horas de sesudos debates televisados resumidos en una frase.

Los reyes llegan a la Misa funeral por las víctimas de Adamuz

Lucía Feijoo Viera

Recogimiento en un pabellón deportivo

Un pabellón deportivo es, a priori, un espacio poco dado al recogimiento y, sin embargo, esta instalación bautizada con el nombre de la reina del bádminton mundial ha sido el lugar de la fe en tiempos de zozobra. Fe para transitar el duelo. Un funeral hermoso, si es que eso es posible ante una tragedia así, gracias a las voces y el acompañamiento musical de la orquesta y coro de la catedral de Huelva, la imagen de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, en el altar y al mimo que han puesto la diócesis y el Ayuntamiento en la organización que ha servido de reencuentro para las familias de las víctimas que se han abrazado después de dos semanas de dolor y rabia.

El silencio y el respeto han sido protagonistas de la tarde. Y de alguna forma se ha obrado el milagro: la cancha ha mutado en piedra y mármol y los focos en vidrieras catedralicias. Como el vino y el pan se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo para los católicos, el recinto de los triunfos deportivos ha sido esta tarde el refugio de la esperanza para los que creen que se reencontrarán con los suyos en otra vida. Y se ha obrado otro milagro más: por el ruido que ha precedido estos días atrás, se temió que el protagonismo virara de los familiares a los políticos, esta tarde, convertidos en meros testigos del dolor de un pueblo.

Como el vino y el pan se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, el recinto de los triunfos deportivos ha sido esta tarde el refugio de la esperanza

"Huelva hace muy bien estas cosas", describía el onubense Francisco Rodríguez poco antes del comienzo, que como tantos otros se ha echado a la calle en esta tarde fría, gris y triste. "No son mis muertos pero son mis muertos" decía. La provincia de Huelva ha perdido 28 de las 45 víctimas mortales de la tragedia, de esta tierra son muchos de los 125 heridos que han asistido a esta misa (18 de ellos siguen todavía hospitalizados), en la que también ha participado el párroco de Adamuz, ese pueblo al que se ha dado las gracias por su entrega desde el primer momento.

"Lo de hoy no se tenía que haber celebrado nunca"

Más de 160 periodistas acreditados y un fortísimo despliegue de seguridad alrededor de este espacio han roto desde horas antes la cotidianeidad del barrio de Fuente Piña, cercano al pabellón: "Aquí siempre hay algo, un concierto, un partido... pero lo de hoy no se tenía que haber celebrado nunca". Es el sentir de la encargada del bar Parque de la Luz, un rincón donde sus parroquianos comentan la polémica que ha venido pareja a este acto: el malestar expresado por algunos de las familias por la propuesta de un homenaje laico y fechado demasiado pronto tras la tragedia, que ha sido suspendido sine die, criticado también por la presencia de miembros del Gobierno de España.

"Cómo no va a venir la de Hacienda si lo que le gusta es chupar cámara”. El momento, captado por los medios y convertido en viral, en el que la vicepresidenta del Gobierno se ubicaba cerca de los Reyes durante la visita a Adamuz, ha hecho mella. Montero, al igual que los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres, entró por una puerta lateral, distinta de donde estaban situados las cámaras y el público que se ha quedado fuera del pabellón y por donde sí entraron los representantes de la Junta de Andalucía y los Reyes.

La hija de una víctima de Adamuz: “Somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad”

Lucía Feijoo Viera

A horas de empezar esta misa, en este bar no es que se practicara la equidistancia, sólo que aquí se reparte a partes iguales: "Y también viene Feijóo, que no lo puedo ni ver", terciaba la misma clienta sobre la representación institucional de un acto en el que se han volcado los ciudadanos de Huelva.

Como Pepi Rodríguez, era compañera de Antonia Garrido, la asistente de ayuda a domicilio que viajaba en ese Alvia que nunca llegó a su destino. "Era la eterna sonrisa", cuenta. Antonia, madre de tres hijos, viajaba de vuelta a Huelva después de acompañar a su hija al examen de oposiciones a instituciones penitenciarias, como tantos padres hicieron aquella trágica tarde del 18 de enero. "También falleció un maquinista, iba con su hija, ¡imagínate, trabajar 40 años en Renfe y morir en un tren!", contaba Isabel Díaz, vecina de Huelva, que ante la pregunta de si preferían un acto religioso o uno laico, motivo de confrontación estos días atrás, respondía tajante: "Íbamos a venir de todas maneras".

Por la mañana, durante la celebración de ElCorreopregunta, el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, dejó un mensaje: "Una persona que está dolorida y rota y es una persona creyente, no quiere homenajes, lo que quiere es consuelo para que se cierren las heridas del corazón".

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