Rede sociales
Raúl Rivas, neurocoach educativo: “Lo que para un adulto puede ser contenido cuestionable en redes, para un niño puede ser un daño psicológico permanente"
Raúl Rivas, profesional que integra la neurociencia aplicada en los procesos educativos, valora el anuncio del Ejecutivo sobre la prohibición de redes sociales a menores de 16 años "se ha hecho esperar"

Raúl Rivas, neurocoach educativo y fundador de Me Declaro Responsable. / El Correo

El anuncio del Gobierno sobre la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años responde una larga demanda de los expertos que llevan años reclamando medidas rotundas contra la sobreexposición de niños y adolescentes a las pantallas. Según Raúl Rivas, neurocoach educativo, aunque se trata de una medida que "se ha hecho esperar", siempre es buen momento para introducirla, sobre todo por poner freno a los efectos nocivos que ya están creando en su desarrollo cognitivo.
La postura de Rivas es clara: hay que retrasar la entrega del móvil hasta los 16 años y el acceso a redes sociales hasta los 18 años. "Los menores reciben contenido totalmente inapropiado para su edad, contenido que no pueden comprender ni procesar adecuadamente", sostiene este ingeniero industrial y fundador de Me declaro responsable un proyecto dedicado, según defiende, a acompañar a familias que buscan tomar decisiones conscientes sobre la tecnología, reducir la presión social del móvil y criar desde la calma en la era digital.
La argumentación de Rivas se basa en observaciones concretas sobre el desarrollo cerebral y emocional de un niño. "Un menor de diez u once años carece de las herramientas cognitivas necesarias para filtrar, contextualizar y procesar adecuadamente la avalancha de información que recibe a través de las pantallas. Lo que para un adulto puede ser contenido cuestionable, para un niño puede convertirse en una fuente de confusión y daño psicológico permanente", explica el experto.
Consecuencias a largo plazo para el menor
Las consecuencias a largo plazo que describe Rivas dibujan un panorama inquietante. Los problemas de autoestima y ansiedad son solo la punta del iceberg. Lo más preocupante es la exposición temprana a contenido sexual explícito, un fenómeno que está generando una distorsión profunda en el desarrollo sexual de toda una generación. "Cuando un niño de ocho años accede a pornografía, no tiene la madurez para entenderlo", sostiene.
Esta disfunción en el desarrollo sexual no es un caso aislado ni una exageración alarmista. El experto insiste en que se trata de un patrón que se repite con frecuencia creciente en consultas de psicología y orientación educativa; además, explica que el uso de las redes sociales en una cierta edad puede generar problemas graves de ansiedad, depresión e incluso tendencias suicidas entre los jóvenes.
El móvil como chupete digital
Rivas identifica tres motivos principales que explican por qué los padres entregan dispositivos móviles a sus hijos a edades cada vez más tempranas: el primero tiene que ver con lo que el experto llama "agotamiento de las familias". "Las familias actuales están sobrepasadas: ambos padres trabajan fuera de casa, apenas ven a sus hijos entre las jornadas laborales, las extraescolares, las tareas", explica. En este contexto de estrés permanente, sostiene Rivas, "el móvil se convierte en una vía de escape, una herramienta para conseguir cinco minutos de tranquilidad o un momento de intimidad en pareja", una suerte de chupete digital cuyos peligros se desconocen o se ignoran casi a conciencia.
El segundo motivo es más preocupante: el desconocimiento real de los peligros que existen en internet. Rivas explica que muchos padres desestiman las advertencias de neurólogos y educadores, convencidos de que son exageraciones o, en sus propias palabras, "tonterías que dicen".
Pero es el tercer motivo el que este coach considera más poderoso: la presión social. "Si todos los niños tienen móvil a los diez años y tú no se lo das al tuyo, hay una presión enorme". El experto afirma que esta presión no solo afecta al menor, que se siente excluido del grupo, sino también a los padres, que deben enfrentarse a críticas, miradas de incomprensión y la sensación de estar privando a su hijo de una herramienta "necesaria" para la socialización. "Actualmente puede parecer más raro ver a unos padres jugando con sus hijos que verlos entregándoles un dispositivo móvil", opina el experto.
Según ha explicado Pedro Sánchez, el paquete de medidas legislativas y regulatorias para fortalecer el control de las plataformas digitales se desplegará por parte del Gobierno la semana que viene. Además de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, se obligará a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. Además, según el presidente, la norma establece que la edad para consentir el tratamiento de datos de carácter personal -un paso necesario, por ejemplo, para registrarse en una red social- pasará de 14 a 16 años. Es decir, si un chaval menor de 16 años quiere tener perfil en redes, deberá pedir consentimiento previo a su madre, padre o tutor.
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