Grazalema | Carlos Javier García Alcalde de Grazalema
"Me preocupa la magnitud de lo que vamos a tener que gestionar, necesitamos que no nos dejen solos"
En Grazalema, el reto ahora es dar respuesta a la infinidad de casuísticas que ha dejado el temporal que obligó a desalojar el pueblo entero; al frente está su acalde, Carlos Javier García, un ejemplo de lealtad institucional y coordinación en una situación crítica

El alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, en una imagen tras las reunión con el consejero de Sanidad y Presidencia y de la consejera de Educación. / Joaquín Corchero / Europa Press
Han pasado quince días desde que Carlos Javier García (Ronda, 1981) tuvo que anunciar a sus vecinos la decisión más complicada en su ya larga trayectoria como alcalde de Grazalema: desalojar por completo este bellísimo pueblo de la sierra de Cádiz por la presión que estaba ejerciendo el acuífero tras la acumulación de agua en el subsuelo -cayó sobre este pueblo la misma agua que recoge Londres o Madrid en un año entero- que había dejado el tren de borrascas que ha marcado el arranque de este año. El temor al colapso de edificios o del terreno sobre el que se asienta el pueblo se puso sobre la mesa de Plan de Emergencias que requirió de un amplísimo despligue de medios técnicos y humanos para hacer frente a una situación nunca antes vista en un pueblo acostumbrado a la lluvia. Pero no de aquella forma. Desde entonces, este alcalde socialista, que goza de tres mayorías absolutas consecutivas, ha sido el ejemplo de cómo gestionar una crisis: con lealtad institucional, transparencia y cercanía a sus vecinos.
Periodista de formación y oficio durante años, su entendimiento con la alcaldesa de Ronda, del PP, donde se han alojado la mayor parte de los vecinos durante doce días, ha sido celebrado en un contexto de polarización al que le sobran decibelios y le falta piel. Está convencido que, pese a todo, lo vivido esto ha servido para mostrar "aun más" la cara de un "pueblo noble", que ya había sido por la Universidad de Cádiz para participar en un proyecto nacional como ejemplo de buenas prácticas para evitar la despoblación. Cada año, miles de turistas son llamados por esa vida rural a la que, y así ha quedado patente en estos días, necesita de buenas carreteras para seguir creciendo. Al otro lado del teléfono, suena sereno y hasta entusiasta. "Tenemos un Via Crucis muy bonito el Viernes de Pasión y el Viernes Santo sale en procesión Padre Jesús Nazareno, una imagen de Castillo Lastrucci", cuenta sobre la inminente Semana Santa. Grazalema y los pueblos de la Sierra merecen que no le apartemos el foco.
PREGUNTA. ¿Cuál es la fotografía hoy de Grazalema?
RESPUESTA. Tenemos ya a buena parte de la población realojada y estamos ultimando los detalles para poder reubicar a las 121 personas (en torno a 120 viviendas) que aún están pendientes. Dentro de todo lo malo, la parte más positiva es que vamos a contar con una fotografía muy certera y un estudio bastante completo sobre la morfología del sistema kárstico sobre el que se asienta Grazalema.
No sé si sería la expresión adecuada, pero no hay mal que por bien no venga. Vamos a tener un conocimiento profundo del entorno y, sobre todo, la seguridad de que quienes habitamos aquí podremos hacerlo con garantías. En los primeros momentos, cuando la situación parecía tan grave, incluso se llegó a temer si el pueblo podría volver a poblarse. La ciencia ha venido a decir que sí, que hay seguridad. Ahora se trabaja al ritmo necesario, sin parar, para que cada vecino vuelva a su casa en condiciones absolutamente seguras.
Se está haciendo un doble trabajo. Por un lado, el de los geólogos especialistas en hidrología, que analizan la situación más superficial del acuífero. Por otro, los investigadores del Instituto de Geología y Geofísica de la Universidad de Granada, que emiten un informe técnico. A eso se suma un segundo informe sobre la estabilidad de las edificaciones, elaborado por arquitectos del Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias. Con esos dos informes se eleva el diagnóstico a la Dirección de la Emergencia y, uno por uno, se autoriza el realojo de cada vivienda.
P. ¿Sigue habiendo geólogos trabajando en el pueblo?
R. Sí. Siguen trabajando y lo harán durante todo el fin de semana. Ahora hay menos técnicos sobre el terreno porque parte del trabajo se está desarrollando ya en laboratorio, interpretando el material recogido.
P. En las primeras horas de esta crisis, los técnicos del CSIC hablaron de un monitoreo a largo plazo.
R. Sí, pero como sistema de alerta temprana. Las viviendas que se declaren habitables lo serán en condiciones de seguridad. Ahora bien, para futuros episodios similares, vamos a habilitar un sistema de monitoreo permanente que nos permita saber si el acuífero está en situación de tensión. Será una herramienta de prevención.
R. ¿Qué es lo que más le preocupa ahora?
P. Mi principal preocupación es que seamos capaces de atender la diversidad de casuísticas que existen en cada hogar. Ha habido daños, pérdidas, paralización de actividad económica. Algunos negocios han sufrido pérdidas directas. Muchas viviendas particulares también. Me preocupa que tengamos la capacidad administrativa para que todo el mundo pueda acceder a las ayudas que le corresponden. Entender el lenguaje de la Administración no siempre es fácil, y somos un ayuntamiento pequeño, con recursos limitados, ante un volumen muy importante de solicitudes.
Agradezco el esfuerzo del Gobierno central con la ayuda de 150 euros por persona y día de desalojo, que va a suponer una inyección económica importante. Pero habrá muchas más necesidades. Necesitamos que las administraciones no nos dejen solos y que pongan personal cualificado a nuestra disposición para tramitar cada caso. El esfuerzo político de anunciar ayudas tiene que traducirse en que esas ayudas lleguen de verdad.
P. ¿Teme que el foco se apague ahora que ya no hay imágenes de emergencia?
R. No. Lo que me preocupa no es eso, sino la magnitud de las necesidades que vamos a tener que gestionar. Sin refuerzo técnico, sería muy difícil para un ayuntamiento de nuestro tamaño. Por ejemplo, hay casas en zona verde que también sufrieron daños. Una hospedería del centro tuvo que reponer toda la solería. Esa obra ya está hecha, pero la han afrontado con medios propios y con voluntariado. El Ayuntamiento no tiene capacidad económica para asumir esas reparaciones. Por eso necesitamos que las ayudas se materialicen.
El Ayuntamiento no tiene capacidad económica para asumir esas reparaciones. Por eso necesitamos que las ayudas se materialicen
P. ¿Cuáles son las tres prioridades inmediatas?
R. La primera es que todo el mundo sepa que venir a Grazalema es seguro. Para eso es fundamental terminar de arreglar las comunicaciones. Hemos pedido a Fomento y a la Junta que habiliten soluciones cuanto antes. La segunda es apoyar al sector servicios y recuperar la actividad económica. Y la tercera, reforzar el músculo administrativo del Ayuntamiento para atender las necesidades de nuestros vecinos.
P. El día del desalojo, ¿a quién llamó primero?
R. Cuando anunciamos públicamente el desalojo, tuve un minuto para llamar a mi mujer y decirle lo que acababa de anunciar. Mi casa fue una de las afectadas y yo no había podido atender esa situación desde muchas horas antes. Antes de sentarnos a planificar cómo íbamos a ejecutar el desalojo, pedí un minuto para hablar con mi familia. Era algo que necesitaba hacer.
P. ¿Hay ya una hoja de ruta para la recuperación?
R. Durante la emergencia trabajamos con reuniones de coordinación diarias. Nos quedamos sin luz y sin internet en el Ayuntamiento, así que lo primero fue pedir a Diputación los mecanismos necesarios para poder funcionar. Tuvimos que alojar y dar de comer a mucha gente durante más de una semana. Fue prioridad absoluta.
Ahora estamos centrados en la reconstrucción, que se va a fundamentar en las ayudas. Esta semana hemos coordinado las visitas técnicas casa por casa, gestionado la vuelta al colegio y empezado a trabajar con Diputación para reforzar el equipo que va a tramitar la información y las ayudas.
No tenemos aún una cifra global de daños. Estamos cuantificando infraestructuras públicas, calles, edificios, caminos rurales. El miércoles espero tener un primer volumen estimado en daños a las infraestructuras públicas
P. ¿Hay una cifra cuantificada del coste de los daños?
R. No tenemos aún una cifra global de daños. Estamos cuantificando infraestructuras públicas, calles, edificios, caminos rurales. El miércoles espero tener un primer volumen estimado en daños a las infraestructuras públicas. A principios de la semana, es arrancar la oficina de información al ciudadano para empezar a tramitar las ayudas.
P. ¿De quién va a depender esa oficina?
R. Del Ayuntamiento, pero hemos solicitado técnicos a la Subdelegación del Gobierno, a la Junta y a la Diputación para reforzarla.
P. ¿Cómo se ha resuelto la situación educativa?, ¿dónde están yendo a clase los niños?
R. La consejera ha estado aquí esta mañana. Los niños ya han vuelto a clase. En el caso de Bachillerato, la carretera hacia Ubrique está abierta solo para transporte autorizado, así que se han contratado taxis para los alumnos de Segundo que se enfrentan a la prueba de acceso a la Universidad. Los de primero están siendo atendidos en Grazalema con profesorado de apoyo contratado por la Consejería y conexión telemática con su instituto habitual.
P. Este episodio de crisis se ha distinguido en Andalucía por la lealtad institucional, por el respeto a los servidores público. ¿Sigue existiendo ese tono?
R. Absolutamente. Esta emergencia ha demostrado que las instituciones no entienden de colores políticos cuando se trata de proteger a la gente. Ha habido coordinación en la emergencia, en el desalojo y la habrá en la reconstrucción. También se ha puesto en valor el papel de la ciencia y de los técnicos, muchos de ellos voluntarios, que han trabajado para que la normalidad regrese cuanto antes.
Esta emergencia ha demostrado que las instituciones no entienden de colores políticos cuando se trata de proteger a la gente. Ha habido coordinación en la emergencia, en el desalojo y la habrá en la reconstrucción
P. ¿Qué ha aprendido en lo personal?
R. He aprendido que el trabajo multinivel funciona cuando hay lealtad y responsabilidad. La ciudadanía ha respondido con nobleza a decisiones muy duras. En lo personal, he conocido aún más a mi pueblo. La manera en que Grazalema se ha comportado ha sido ejemplar. Me siento orgulloso de representarlo.
P. Lleva muchos años como alcalde pero sigue siendo un regidor joven. Ha sentido el respaldo de los más mayores del pueblo.
R. Totalmente. El día del desalojo hubo familias que me pidieron que fuera a convencer a sus padres para que salieran de casa, que si no, no salían. En dos casos lo hice personalmente. El pueblo se dividió en nueve sectores y en dos horas y media estaba desalojado en su totalidad.
El día del desalojo hubo familias que me pidieron que fuera a convencer a sus padres para que salieran de casa, que si no, no salían. En dos casos lo hice personalmente
P. ¿Alguna anécdota con la que se quede especialmente de Ronda?
R. Me quedo con la claridad y la ausencia de dobleces en el diálogo con la alcaldesa. Hemos hablado siempre de frente, buscando soluciones. También con el resto de ayuntamientos donde hemos tenido personas alojadas: el caso de Lidia [Escalante] en Montecorto (Málaga), de Ángeles [Rodríguez] en Algodonales y siendo un ayuntamiento mucho más pequeño que el nuestro, cómo se ha volcado Zahara de la Sierra, donde ha habido 250 personas. Desde el primer momento hemos dicho "oye, esto va a ser difícil,, intenta buscar por aquí, por allí". Y siempre, desde luego, con el respaldo, de las instituciones superiores y, por otro, también de toda esa cadena de solidaridad inmensa que se ha construido.
P. ¿Y con qué estampa de los vecinos se queda de aquellos días?
R. Con muchas, pero te diría con el cumpleaños de Pepe, que lo vio España entera.
P. ¿Teme que esto afecte a la imagen turística?
R. Grazalema ya tiene una marca asociada a valores positivos. Creo que este episodio ha reforzado la imagen de pueblo noble, con enormes valores. Internamente tendremos que curarnos, pero hacia fuera se ha puesto en valor nuestra forma de ser.
P. ¿Cómo quiere ver Grazalema dentro de un año?
R. Preciosa. Recuperada más pronto que tarde. Estoy convencido de la fortaleza de mi gente y de que las administraciones no nos van a soltar de la mano. Auguro una primavera preciosa en Grazalema.
P. La víspera de que se desatara la borrasca Leonardo sobre Grazalema, ya hablaba con este medio sobre el déficit en el mantenimiento de las infraestructuras en la zona. A veces romantizamos vivir en los pueblos pero no se dota de herramientas ni de la logística necesaria.
R. Esta crisis también ha puesto de manifiesto el déficit de inversión en nuestras carreteras. No solo para responder a emergencias, sino para prevenirlas. No podemos hablar de fijar población al territorio sin infraestructuras adecuadas. Sólo hoy, después de tres semanas, se ha recuperado la conexión con Benamahoma (pedanía dependiente de Grazalema).
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