SANIDAD PÚBLICA
Andalucía, una población cada vez más envejecida y la única sin Geriatría en los hospitales: "Es una discriminación al paciente"
El 20% de los andaluces superan los 65 años y el 6% los 80. Ante este escenario, el doctor Jesús Vargas, la doctora Beatriz Contreras y el doctor Juan Carlos Durán analizan las causas y consecuencias en el sistema sanitario público andaluz ante la falta de los especialistas en el cuidado integral de los mayores

El doctor Jesús Vargas, la doctora Beatriz Contreras y el doctor Juan Carlos Durán analizan la figura del geriatra en Andalucía. / El Correo
En Andalucía, un paciente de más de 80 años difícilmente se topará con un geriatra al cruzar las puertas de su hospital. No hay plazas en los centros públicos y tampoco se ofertan vacantes para formar a médicos internos residentes. Los expertos alertan de que Andalucía, pese a ser la comunidad con más mayores, es la única en esta situación. El escenario es preocupante y frustrante para los geriatras y "discriminatorio" para los mayores, a los que se les priva de recibir una atención especializada a la que tienen derecho.
El sistema sanitario público andaluz se queda atrás en una especialidad con sobrada evidencia científica y que está plenamente implementada en otras comunidades como Madrid, Cataluña o Navarra. No hay geriatras y el número de mayores no deja de crecer en la comunidad: en torno al 20% de la población tiene más de 65 años y un 6% más de 80 años. En volumen, Andalucía es la comunidad con más ancianos en España. Esto deriva en que los mayores sean atendidos por médicos de Familia, internistas o especialistas en cuidados paliativos, tanto en la sanidad pública como en la mayoría de los centros privados. Profesionales cualificados, sin duda, pero que no sustituyen la figura del geriatra. Para el presidente de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología (SAGG), el doctor Jesús Vargas, que los mayores no tengan acceso a esta especialidad es "indefendible". "Podríamos incluso llegar a considerarlo una forma de edadismo", abunda.
No siempre fue así. La especialidad fue reconocida en 1978 y 10 años después el Hospital Virgen Macarena abrió plazas para los MIR, que estuvieron formándose hasta que se cerró el servicio en 2008. Desde entonces, no hay servicios de Geriatría y ningún médico andaluz puede formarse en el territorio. En este sentido, Vargas habla de una continua "discriminación": "No solo para los profesionales que terminaron su formación y no pudieron trabajar en el sistema público andaluz o para los jóvenes que quieren especializarse, también para los mayores andaluces que no pueden recibir una asistencia especializada".
Tres años después de reconocer la especialidad de Geriatría en el SAS, no se ha convocado ni una sola plaza de formación
Los geriatras no han tirado la toalla. Llevan muchos años batallando para que esta categoría tenga un hueco en el sistema público andaluz. En 2023, la entonces consejera de Salud y Consumo, Catalina García, anunció el reconocimiento de la especialidad como un paso necesario para corregir un déficit histórico. Sin embargo, el impulso se quedó en papel mojado: tres años después, no se ha convocado ni una sola plaza de formación. La falta de una apuesta decidida para integrar a estos profesionales en la red hospitalaria andaluza se traduce en un hecho incontestable: la Geriatría no figura en la oferta del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
Es un problema de visión por parte de los gestores y una resistencia al cambio del sistema por cuanto tiene de innovador la especialidad
"Como especialidad médica, tiene sobrada evidencia científica sobre el beneficio que proporciona a la población. Es más un problema de visión por parte de los gestores y una resistencia al cambio del sistema por cuanto tiene de innovador una especialidad que no solo contempla el estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de las personas mayores, sino también su recuperación funcional intentando mantener la autonomía y la calidad de vida del paciente en su entorno social", puntualiza el presidente de la SAGG.
A años luz de Madrid, Cataluña o Navarra
Es un problema latente. Sobre todo en los últimos años: la esperanza de vida aumenta y con ella la cronicidad y la complejidad de las enfermedades en mayores. "Estamos mucho menos preparados en la atención a nuestros mayores que el resto de comunidades porque aquí faltan geriatras. Estos pacientes no son un conjunto de enfermedades, no son adultos arrugados. Están en un estado cognitivo, emocional y social que implica que reciban un tratamiento específico e integral. Desde que el paciente entra por la puerta tenemos que pensar en cómo y cuánto se puede deteriorar. Y eso, a día de hoy, todavía no está implementado aquí. Es normal, no hay servicios ni formación".
Cuando se aprobó [la especialidad], la Consejería nos convocó para empezar a trabajar en las ocho plazas que se nos prometieron [...] Nada de eso ha salido adelante
Son palabras de la doctora Beatriz Contreras, geriatra del Hospital Juan Grande de Jerez, el centro hospitalario más grande de la Orden de San Juan de Dios en Andalucía y vocal de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG). Esta joven facultativa de 36 años nació en Algeciras (Cádiz), pero se vio obligada a mudarse a Getafe para formarse en lo suyo. A lo largo de su carrera ha pasado por los dos servicios geriátricos más reconocidos del país en Madrid y Navarra. Sin embargo, cuando quiso volver a su tierra tuvo que desestimar la opción de trabajar en el sistema público. En su centro sanitario, a pesar de formar parte de un equipo compuesto por cuatro geriatras y un internista, el servicio es de Medicina Interna.
Estamos mucho menos preparados en la atención a nuestros mayores que el resto de comunidades porque aquí faltan geriatras
"Cuando no hay una cultura de Geriatría es muy difícil convencer a otro médico, de otra especialidad, de qué decisión es la correcta. Lo he visto sobre todo en especialidades quirúrgicas, cuando hay que aplicar tratamientos más invasivos. Cuesta mucho hacer entender cuándo es bueno seguir adelante con el proceso o cuándo es mejor parar porque el paciente no lo soportará", lamenta la doctora, que se reconoce frustrada por la cantidad de veces que ha tenido que defender su especialidad ante otros médicos.
Crece el interés y la cronicidad, pero hay cero plazas
Para la doctora, el escenario andaluz supone un “retroceso” respecto al resto de comunidades autónomas. Los datos respaldan su diagnóstico: según el último estudio del Sindicato Médico Andaluz (SMA), Andalucía es -junto a Cantabria, País Vasco y La Rioja- la única comunidad que no oferta plazas MIR de Geriatría. En el conjunto del país se convocan 442, de las que 153 corresponden a Cataluña y 136 a Madrid.
El interés por la especialidad, sin embargo, no deja de aumentar. Si en 2022 se ofertaron 102 plazas en toda España, en 2025 la cifra ascendió a 120. Más demanda, más envejecimiento, más cronicidad. Y, pese a ello, ninguna plaza en Andalucía. ¿Por qué una de las comunidades más pobladas y envejecidas del país no prioriza la figura del geriatra?
El doctor Juan Carlos Durán, compañero de equipo de la doctora Contreras, trató de encontrar respuesta a esa pregunta en 2023, cuando lideró la iniciativa para implantar plazas MIR durante su etapa como presidente de la SAGG. “Es algo difícil de entender. Ojalá tuviera la respuesta. Tardamos cuatro años en lograr el reconocimiento de la especialidad. Cuando se aprobó, la Consejería nos convocó para empezar a trabajar en las ocho plazas que se nos prometieron y planteamos además la creación de una unidad docente con dos más. Se habló de Almería, de recuperar el Macarena, al menos de contar con una plaza provincial. Nada de eso ha salido adelante”.
La ausencia no solo tiene consecuencias asistenciales; también impacta en la gestión de los recursos. Según Durán, el SAS acaba destinando más medios de los necesarios al no contar con un abordaje específico para los pacientes mayores. “Hay recursos para lo agudo, pero faltan para lo crónico”, resume.
“No hay que confundir Geriatría con geriatrización”
Sin servicios propios de Geriatría, los especialistas se diluyen en Urgencias, Medicina de Familia, Medicina Interna o en el ámbito residencial. “Hoy por hoy es muy difícil que se nos reconozca como especialistas con un espacio propio”, lamenta la doctora Contreras. La reivindicación es clara: disponer de un servicio estructurado desde el que trabajar de forma transversal con el resto de especialidades, como ya ocurre en numerosos hospitales españoles.
El doctor Vargas, advierte además de un equívoco frecuente. “No es lo mismo la Oncogeriatría o la Ortogeriatría que un servicio de Geriatría. La geriatrización consiste en adaptar cada especialidad —Medicina de Familia, Medicina Interna, Cardiología— a una población cada vez más envejecida. Pero esa adaptación no sustituye al geriatra; al contrario, evidencia su necesidad”.
En Andalucía, sostienen los profesionales, ni siquiera esa adaptación está plenamente desarrollada. Y lanzan una advertencia: “Los mayores viven más años, pero no siempre con mejor calidad de vida. Ahí es donde el geriatra tiene un papel clave. Es una necesidad que caerá por su propio peso”.
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