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Industria

La industria del videojuego de Andalucía busca salir del bache: supone el 13% del negocio nacional, tras Cataluña y Madrid

Aspira a tomar impulso después de haber sumados el cierre de varios estudios y suma 65 estudios de desarrollo y 18 centros de formación

Un hombre frente al ordenador juega a un videojuego.

Un hombre frente al ordenador juega a un videojuego. / Eduardo Manzana / Europa Press

Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

El sector del videojuego no pasa por su mejor momento. Desde la pandemia, el sector a nivel mundial entró en un bache que ha afectado también a España y, por extensión, a Andalucía. Sin embargo, se plantea como una industria con grandes posibilidades de evolución a medio plazo y la comunidad ha ganado peso específico en el mapa nacional. En la actualidad, es el tercer polo del país, solo por detrás de Cataluña y Madrid.

Según el Libro blanco del desarrollo español de videojuegos correspondiente a 2024, una publicación promovida por DEV -la Asociación española de empresas productoras y desarrolladoras de videojuegos y software de entretenimiento- Andalucía supone el 13% del negocio, aunque se detecta un leve descenso, frente al aumento de actividad en las dos que están a la cabeza de la lista y en Valencia. "En líneas generales, se sigue identificando una gran concentración empresarial en un par de regiones y un desequilibrio significativo en el resto del país", apunta. En total, el sector del videojuego en Andalucía suma 65 estudios de desarrollo y 18 centros de formación.

Ayudas para levantar al sector

En este contexto, la Junta de Andalucía ha lanzado una orden de ayudas para impulsar el sector -en el que también se incluyen otras actividades como e-games, realidad virtual y metaverso- que pretende dar respuesta a las principales dificultades con las que se encuentra la industria del videojuego. "Del análisis realizado por la Estrategia Andaluza para la Creación Audiovisual y de Contenidos Digitales, se constata que las políticas de apoyo al sector de los videojuegos son un instrumento idóneo y positivo para impulsar su mejora, viabilidad y financiación, dándose con ello respuesta a las necesidades específicas de esta industria", subraya la orden.

Hay que recordar que el sector en Andalucía está compuesto mayoritariamente por microempresas y pymes, cuya reducida dimensión dificulta en muchos casos el acceso al crédito tradicional. La respuesta bancaria ante proyectos de alto riesgo y alta tecnología "actúa como una barrera crítica que frena la escalabilidad de los estudios y pone en riesgo la retención del talento joven cualificado en la región, haciendo indispensable por este motivo el apoyo de esta Administración mediante fondos públicos propios. Con la medida que se pretende establecer se intentan corregir las carencias estructurales del sector", señala la Junta.

Las reivindicaciones de la industria

El sector agradece la iniciativa, aunque apunta más allá. "Este tipo de decisiones son fundamentales para fortalecer el ecosistema. Para mí el error es hablar de empresas pequeñas y grandes porque cada uno es esencial en la cadena y también es importante dar formación a equipos más jóvenes para que hagan sus propios productos", señala Ana Molina, CEO de Odders Lab, uno de los estudios con más proyección de la comunidad.

En este sentido, defiende que las grandes empresas andaluzas "también competimos con compañías más grandes, con lo que es absolutamente necesario para reflotar el sector". Molina apunta a que otras comunidades, especialmente Cataluña y Madrid, esta industria se está reforzando mucho, "por eso es prioritario consolidar el ecosistema andaluz".

La CEO de Odders Lab pone además en valor el nacimiento del Clúster Land, que aglutina a los sectores del audiovisual y el videojuego. "Los incentivos están bien porque todas las capas necesitamos refuerzos, pero también que haya elementos aglutinadores como ese hub para unir fuerzas e incluso conocer otras industrias y crear sinergias", subraya.

En cualquier caso, Molina señala que "no son buenos años para la industria", ya que, después del covid, decayó tanto la inversión como la venta. "Eso hace que, cuando eres una pieza pequeñita, como es Andalucía a nivel mundial, sufras más: de hecho, muchos estudios, desgraciadamente, se están disolviendo, mientras que a otros tantos les cuesta iniciar la actividad y creer en sí mismo con el panorama que tiene por delante, aunque confío en que vendrán años mejores".

La principal exigencia: misma regulación que el audiovisual

En cualquier caso, Molina asegura que la principal exigencia del sector es a nivel nacional, ya que el objetivo es tener la misma regulación fiscal que el sector audiovisual. "La implementación de un sistema de deducciones fiscales a la inversión en producción de videojuegos es una medida necesaria para impulsar la entrada de inversores nacionales e internacionales en los proyectos de videojuegos desarrollados en España y cuya gran eficacia ha sido ampliamente demostrada en el sector audiovisual, incluida la animación y los efectos visuales", subraya el Libro Blanco.

En este sentido, la CEO de Odders Lab apunta que otros países ya lo tienen regulado, "por lo que no competimos en igualdad de condiciones y eso nos lo pone muy difícil", se lamenta.

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