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28-F

Orgullo de acento andaluz en redes: los creadores de Andalucía conquistan Instagram y Tiktok

Lucas Melcón 'Malacara', Adrián Pino, Nazaret Reyes 'La espabilá' o Sandra Morales son algunos de los representantes de esos creadores de contenidos "liberados de prejuicios" y con un claro "espíritu andaluz"

VÍDEO | Con su acento, sin complejos y reivindicativos

Carlos Doncel

Carlos Doncel

"¿Y tú me quieres? Te quiero hasta en agosto", recita Lucas Melcón Malacara mientras se suceden imágenes de plazas y calles vacías de una Sevilla en pleno verano. "Molaría no tener que cambiar el acento en una entrevista de trabajo", reclama La espabilá en un post de Instagram. Cada uno a su forma, pero con un elemento común: ambos impregnan sus contenidos en redes sociales de identidad andaluza. Como otros tantos jóvenes influencers de esta tierra, esos que crecieron con Bandolero en la tele y el mollete de aceite cada 28 de febrero.

"Se ve claramente en redes: hay una corriente con muchos líderes de opinión que tienen esa identidad andaluza como parte de sus creaciones", apunta Ana Salazar, politóloga y presidenta de ACOP. "En ello influyen muchos factores, como sacudirnos los complejos que teníamos fuera de nuestra tierra o la educación pública, en la que toda una generación ha mamado simbología cada 28-F. Y también, por supuesto, la importancia de figuras que han abierto camino antes, como Los Morancos o Manu Sánchez".

"Esta corriente comenzó hace 10 años con los memes. Hoy las publicaciones quizá son de otro estilo, más de vídeo, culturales o antropológicas, pero siguen teniendo ese espíritu andaluz", reflexiona Lucas Melcón, al frente de uno de los perfiles más destacados de esta línea, Malacara. "Veo cada más gente en redes que habla sin miedo con su acento marcado. Y eso me gusta: da una idea de la amplitud de las distintas formas de hablar de esta tierra, y de que estamos al fin más liberados".

"No es una estrategia, solo quiero expresarme"

"Lo que tengo a mi alrededor es Andalucía, y me sale de forma natural. No es ninguna estrategia, solo quiero expresarme", confiesa Nazaret Reyes. En La espabilá acumula millones de reproducciones con vídeos sobre el valor de la cocina de siempre o de tradiciones tan arraigadas como "el ritual de Tozanto". "Si llegan a tantas partes de nuestra comunidad, es porque todos conectamos de la misma manera".

"Para mí es indisociable: empecé poniendo frases tal como hablaba, y así seguiré. No entendería a Malacara escribiendo como la RAE", señala Lucas Melcón, con casi medio millón de seguidores en redes. Gracias a esa visión tan andaluza de ver y describir lo que le rodea ha ayudado a impulsar esta corriente de contenidos, de la que también forman parte la jerezana Sandra Morales o el perfil Zestá Perdiendo. "El auge de estas publicaciones es una respuesta a un ninguneo histórico. Y también al hastío del centralismo y de esas burlas hacia Andalucía", apunta este sevillano de 34 años.

"Por suerte hay muchos que han divulgado para empoderarnos y liberarnos de esos prejuicios", afirma Nazaret Reyes. "En la Universidad me dijeron que o modificaba el acento o no iba a encontrar trabajo", detalla esta barbateña. "Si no supiera de donde vengo, quizá lo habría cambiado. Pero cuando te das cuenta de eso, los complejos se van".

Una lucha personal "por el bien común"

Hace unos años, Adrián Pino vivía en Madrid como guionista en una gran cadena televisiva. Lo ganaba bien, muy bien. Pero un pasodoble de la chirigota Daddy Cadi lo cambió todo: "Me saltó en redes mientras iba en el metro, y al oírlo empecé a llorar. Ahí me dije: 'Tengo que regresar a Andalucía'". Una vuelta a casa con un objetivo claro: "Demostrar que se puede trabajar en el mundo de la cultura desde aquí".

"Me he dado cuenta que haciendo política puedo cambiar cosas que benefician a nuestra generación; si me repudias por mi acento, voy a luchar para que lo acepten", argumenta Pino, con 81.000 seguidores en Instagram. "Hay un punto egoísta, pero es un bien común", comenta este actor chiclanero residente en la capital andaluza. "Volví cuando estaba cobrando más dinero. Pero ya no lo vemos como un fracaso. Nos hemos empoderado".

Según Ana Salazar, estos creadores "defienden una cultura y una forma de pensar, una reivindicación". "Ahí hay comportamiento político, que no electoral", ilustra esta politóloga. "El germen de mi cuenta fue publicar frases escritas tal como hablaba solo por pasarlo bien. Luego ya entendí que podía ser también un arma política y que el meme podía ser profundo en su mensaje", cuenta por su parte el sevillano Malacara.

"Soy muy pesada con raíces, memoria o esencia porque es importante entender de dónde venimos", subraya Nazaret Reyes, La espabilá. "Cuando te empapas de nuestra cultura e historia, no renuncias a esa identidad. Todo lo contrario: la abrazas y te enorgulleces de ella", afirma esta joven barbateña. "Y ya el problema, picha, lo tienen los demás".

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