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Caso María Serrano

María Serrano, la brigada del Seprona en Sevilla que venció a un General: "Soy informante protegida de corrupción"

La brigada de la Guardia Civil, "con más de 30 años de servicio", celebra la sentencia absolutoria, tras ser denunciada por el general Mora Moret, y pide que lo ha sufrido ella desde que denunció irregularidades en el Seprona "no le ocurra a nadie más"

Vídeo | María Serrano ya tiene la sentencia de su juicio penal militar

El Correo

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla

"Que lo que yo he pasado no le ocurra a nadie más". Con esta contundencia se ha pronunciado la brigada María Serrano tras la sentencia del Tribunal Militar que pone fin a una década de persecución judicial en la Guardia Civil de Sevilla. La agente, que se enfrentaba a penas de cárcel tras denunciar irregularidades en el Seprona, no solo ha sido absuelta del delito de denuncia falsa que le imputaba el general Mora Moret, sino que ahora cuenta con el blindaje oficial de "informante protegida" contra la corrupción. Tras el fallo, que ya es firme, Serrano se prepara para reclamar responsabilidades por los diez años de "calvario" y expedientes que han marcado su carrera en la Comandancia sevillana.

El Tribunal Militar considera "hechos probados" todas y cada una de las denuncias formuladas por la brigada Serrano, desde la primera efectuada en el año 2015 hasta la situación de persecución y acoso plasmada en las denuncias de mayo y noviembre de 2016 así como la querella criminal por prevaricación y la denuncia frente a la Comisión Europa en 2017, según se apunta en el escrito de valoración del fallo judicial al que ha tenido acceso este medio.

En este sentido, el Tribunal Militar ha considerado que "no faltó a la verdad ni actuó con conciencia de falsedad al formular todas y cada una de las denuncias objeto del procedimiento, manteniéndose siempre de forma constante y coherente en su relato de los hechos, tanto en sede judicial como ante el Tribunal en el juicio y manifestando en todo momento su convicción acerca de la realidad y relevancia penal de los mismos". Asimismo, considera que "no ha resultado acreditado en modo alguno que los hechos denunciados fueran falsos, ni que la suboficial hubiera inventado, tergiversado o manipulado los mismos con ánimo espurio alguno". El Tribunal Militar no sólo afirma que no se ha probado en ningún momento la falsedad de los hechos denunciados, sino que, a juicio de Serrano, "va mucho más allá considerando que dichos hechos ocurrieron realmente".

"Que esto no le ocurra a nadie más"

La sentencia, sobre la que no cabe recurso, pone fin al calvario judicial de Serrano pero no a su lucha. La brigada ha sido reconocida "persona protegida informante de corrupción" por la Autoridad Independiente creada por la ley 2/2023 reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. Serrano está dispuesta a depurar responsabilidades por "el calvario" que ha pasado a lo largo de este tiempo, un daño que quiere que sirva para que lo que ha pasado "no le ocurra a nadie más y menos aun de los que somos garantes de la legalidad vigente".

En agosto de 2024, Serrano convocó a los medios de comunicación para denunciar "brutales represiones" durante más de 10 años, entre otros, como contó en aquella comparecencia, se le abrió un primer expediente disciplinario, otro expediente de cese en el destino, un tercer expediente de pérdida de la especialidad del Seprona, y se le revocó de su destino sin expediente previo, según ha enumerado.

En un mensaje en sus redes sociales, este jueves, Serrano ha dedicado esta sentencia absolutoria a su compañero del Seprona Javier Navarro, fallecido en octubre de 2024, junto con el que dio el paso de denunciar los presuntos amaños que concurrían en el seno del Seprona en la Comandancia de Sevilla. Y ha agradecido "a todos los compañeros" guardias civiles que a lo largo del tiempo la han apoyado en este proceso.

Ingresada en la Guardia Civil en 1993, Serrano ascendió por las diferentes escalas del Instituto Armado hasta convertirse en jefa del equipo del Seprona en Sevilla. Durante años, ha concedido entrevistas para tratar de sacar a la luz su caso. En 2015 detectó y puso por escrito irregularidades en la tramitación de denuncias relacionadas con el comercio de productos pesqueros inmaduros y la gestión de residuos de aceite usado. Pidió que se investigara a un cabo primero de su unidad. Ese aviso interno derivó, según su versión, en la apertura de diligencias que se cerraron posteriormente por prescripción. Aquello provocó una tensión enorme con sus mandos y según Serrano represalias en su contra.

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