Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pueblo de Huelva donde Blas Infante vivió nueve años y que consideraba "el rincón más bonito de España"

El Padre de la Patria Andaluza residió aquí junto a su esposa, Angustias García Parias; tuvo sus dos primeras hijas y promovió una ley pionera en nuestro país contra el maltrato animal

Blas Infante en su casa de Isla Cristina con 'Dimas' (Fundación Blas Infante)

Blas Infante en su casa de Isla Cristina con 'Dimas' (Fundación Blas Infante) / Vicente Lopez Márquez

Elías Luis Grao

Elías Luis Grao

Huelva

Cantillana, Archidona o Coria del Río son algunas de las localidades que se les vienen a la mente a los andaluces cuando hablamos de Blas Infante. Pero lo cierto es que la vida del Padre de la Patria Andaluza le llevó a otro municipio andaluz que le dejó una huella imborrable en su corazón. Hablamos de Isla Cristina (Huelva), lugar donde dejó su impronta y donde nacieron dos de sus cuatro hijos.

Blas Infante llegó a la entonces Real Isla de la Higuerita en el año 1922, concretamente en el mes de julio, como indica Vicente López Márquez, historiador y divulgador local especializado en la figura del ensayista.

En ese momento, Blas Infante ejercía como notario en Cantillana. Aunque no conocía la localidad costera, sí tenía contacto con algunos isleños a través del Ateneo de Sevilla. Estos amigos lo invitaron a una conferencia en el antiguo Teatro Victoria, y quedó maravillado por la multiculturalidad que allí existía.

En aquella época, Isla Cristina era el nexo de unión de grandes familias burguesas catalanas y portuguesas, cuyos vestigios se conservan a día de hoy en los apellidos isleños. “Casi el 80% de los apellidos actualmente son portugueses o catalanes”, explica López Márquez. Esta fascinación, unida a los problemas familiares de Infante, provocó que llegara a un acuerdo con el notario local para permutar las escribanías de Isla Cristina y Cantillana.

Aunque en un primer momento Blas Infante vivió solo en una casa de huéspedes, años más tarde su mujer, Angustias García Parias, se trasladó a vivir con él. Fue entonces cuando alquiló la vivienda en la que ambos residieron, junto a sus hijos, durante los nueve años de estancia en la localidad pesquera. Una edificación que hoy se mantiene en pie y que se sitúa en el número siete de la céntrica calle Diego Pérez Pascual.

Sus ideales andalucistas

Durante ese tiempo, Blas se involucró intensamente en la actividad social y cultural del pueblo, dejando en un segundo plano su faceta política. Aunque, según señala Diego, “hay testimonios orales que apuntan a que iba a las fábricas a hablar con los trabajadores sobre sus ideales andalucistas”.

Infante se inscribió en el popularmente conocido como Casino de los Ricos, a escasos metros de su vivienda, donde la clase alta local celebraba tertulias. También entró en el Ateneo de Isla Cristina y ayudó a organizar la Fiesta de la Mujer Andaluza.

Su legado más importante fue su impulso a una ley animalista local pionera en España. En 1925, Blas Infante convenció al entonces alcalde, Ramón Pérez, para elaborar un bando municipal que prohibía el maltrato animal en público, lo que incluía las corridas de toros o el tiro al pichón -muy popular en aquella época-. Un decreto que sigue vigente hoy y que el pueblo luce con orgullo en un azulejo cerámico a las puertas de la biblioteca municipal —réplica del original— donde reza: “El pueblo de Isla Cristina no permite que se maltraten los animales”.

Azulejo en el pueblo onubense en Isla Cristina que recuerda el legado de Blas Infante.

Azulejo en el pueblo onubense en Isla Cristina que recuerda el legado de Blas Infante. / Elías Grao

Durante su estancia a orillas de la ría Carreras, Blas Infante adoptó dos animales que aparecerían en algunas de sus fotografías más icónicas: un perro mixto lobo, cruce de pastor alemán y lobo, al que bautizó como ‘Troski’; y ‘Dimas’, un zorro que rescató de una montería, según apunta Diego López Márquez.

La familia

Años más tarde, en 1928, Blas y Angustias tuvieron a su primera hija, Luisa, a la que siguió en 1930 María Ángeles, un año antes de marcharse a Coria del Río, donde viviría el resto de su vida hasta ser fusilado en 1936. Desde allí, Infante siguió en contacto con su querida Isla Cristina a través del semanario local La Higuerita, al que llegó a escribir la siguiente carta:

“Leo con mucho gusto todas las semanas ‘La Higuerita’, cuyo envío mucho le agradezco, y crea que me provoca usted con ella un rato insuperable de vivencias plácidas en esa lindísima paz isleña, la cual considero como mía por serlo de mis chiquillas, quienes tanto habrán de enorgullecerse con el tiempo, cuando puedan decir con razón que nacieron en el rincón más bonito de España”.

Blas Infante con su hija en Isla Cristina y el zorro Dimas.

Blas Infante con su hija en Isla Cristina y el zorro Dimas. / Fundación Blas Infante

Actualmente, la casa de Blas Infante en la localidad isleña es propiedad del Ayuntamiento, que está ejecutando una rehabilitación integral del inmueble, tras su adquisición en 2024. Con un presupuesto superior a los 628.000 euros, el proyecto contempla la conservación de la fachada. En el interior, las obras se encuentran ya en su fase final. Según destaca el alcalde, Jenaro Orta, “tan solo faltan las acometidas de agua y luz”.

Una vez terminada la intervención, la vivienda del Padre de la Patria Andaluza se transformará en un museo que mostrará con detalle la huella que tanto Blas Infante como Isla Cristina dejaron el uno en el otro.

Tracking Pixel Contents