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DIA MUNDIAL OBESIDAD

Felipe Martínez Alcalá, digestólogo: "En Andalucía hay más obesidad que en el Norte, comemos mucho pan y patata"

En la comunidad andaluza, 1.316.807 personas tienen obesidad y 2.612.043 sobrepeso, es decir, más del 35% de la población está por encima de lo considerado "normopeso"

VÍDEO | Entrevista a Felipe Martínez Alcalá.

Entrevista a Felipe Martínez / Marina Casanova

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

La obesidad es la “gran pandemia del siglo XXI”, advierte el doctor Felipe Martínez Alcalá, digestólogo sevillano con medio siglo de trayectoria clínica. La expansión de esta enfermedad no es nueva, pero sí lo es -subraya- su peso creciente en la agenda médica y, cada vez más, su relación con patologías que antes no se incluían en la ecuación, como el cáncer.

En Andalucía, en 2024 se contabilizaron 1.316.807 personas con obesidad y 2.612.043 con sobrepeso, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer. “Hasta hace unos años, la obesidad no se vinculaba al cáncer. Era un asunto que se dejaba, por ejemplo, para Endocrinología. Fueron médicos e investigadores estadounidenses quienes empezaron a ponerlo sobre la mesa en los congresos. Ahora, en cualquier congreso, la obesidad ocupa un capítulo importantísimo”, asegura.

Este miércoles se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad crónica cuyo avance se asocia a múltiples factores (hábitos, entorno, genética, desigualdad), y que sigue creciendo en España y en Andalucía. En apenas dos años, de 2022 a 2024, la comunidad ha sumado 35.000 personas con obesidad al casi millón y medio que ya la sufre. En términos generales, el 17,88% de la población se encuentra en esta situación. Aún más llamativo es el dato del sobrepeso, a menudo antesala de la obesidad: el 35,47% de los andaluces está por encima de lo considerado “normopeso”.

Obesidad y cáncer: la relación con el colon

Entre las complicaciones asociadas a la obesidad, Martínez Alcalá pone el foco en una de las más relevantes en consulta: el cáncer colorrectal. “Está científicamente demostrado que la obesidad se vincula con el cáncer de colon, uno de los tumores más prevalentes y mortales del país”, afirma el especialista, que este curso se ha incorporado también como decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad CEU Fernando III, en Sevilla.

El médico rechaza que el riesgo sea solo una cuestión de azar. Y apunta a un factor que, a su juicio, pesa especialmente: la desigualdad económica. “Está muy demostrado que donde el nivel económico es más bajo, el nivel de obesidad es más alto. Evidentemente, influyen muchos otros factores”, matiza. En su explicación aparece un elemento cotidiano: el precio de la cesta de la compra. “Cuando vas a la plaza y miras cuánto valen la carne, el pescado o incluso el pan, todo es cada vez más caro”.

Pese a que las cifras suben y el problema amenaza con consolidarse entre los más jóvenes -el 15,9% de los escolares presenta obesidad, según los datos citados-, Martínez Alcalá percibe un cambio gradual en la conciencia social. “Ahora ves en cualquier sitio lo que llaman el ‘camino del colesterol’: gente corriendo o andando. Pero en la dieta se nota menos”, señala.

VÍDEO | Felipe Martínez: "En el norte la incidencia de obesidad es menor que en Andalucía"

Entrevista a Felipe Martínez Alcalá, digestólogo / Marina Casanova

En este punto, matiza un tópico recurrente sobre el estilo de vida andaluz, asociado a comer fuera y a la vida en las terrazas. “No creo que el problema sea salir y moverse. Eso es sanísimo. El problema está más en el tipo de alimentación: ingerimos mucho pan y mucha patata”, sostiene.

La paradoja, añade, es que Andalucía presenta más obesidad que algunas comunidades del norte pese al relato de la dieta mediterránea. “En el sur hay más obesidad que en el norte. En Andalucía, sin lugar a dudas, más. Y luego ves comer a los vascos… o en León, donde digo que comen como leones. En todos lados se come bien, pero no sé por qué nuestro índice es mayor. Creo que tiene que estar ligado obligatoriamente a la alimentación: la nuestra es más incorrecta”, argumenta.

La colonoscopia, la prueba que salva vidas

A lo largo de su carrera -en hospitales andaluces y catalanes, y en su consulta privada en la calle San Vicente, en Sevilla- Martínez Alcalá ha visto cómo la obesidad puede formar parte del camino que desemboca en cáncer de colon. Y distingue con claridad entre lo inevitable y lo prevenible. “El cáncer de colon es el único en el que no es que lo detectes pronto: es que lo evitas. Esa es la gran diferencia. Tenemos medios para evitarlo”, insiste.

VÍDEO | Entrevista a Felipe Martínez: "Que el paciente no sufra y se haga una colonoscopia de calidad"

Entrevista a Felipe Martínez / Marina Casanova

El gran obstáculo, admite, es el "miedo" a la colonoscopia, la prueba que permite explorar el colon y el recto y detectar lesiones como pólipos -además de inflamación, sangrados, divertículos o tumores-. “Por desgracia, hay mucha gente reticente o que lo retrasa: ‘ya me la haré’”, lamenta. Ocurre algo similar con el test de sangre oculto en heces, la prueba predecesora a la colonoscopia. Según datos de la Consejería de Sanidad, casi el 70% de los usuarios invitados a la prueba plantaron al SAS el año pasado. Una clara señal de la falta de concienciación hacia esta enfermedad.

El digestólogo reconoce que "hay dos lugares donde se oyen gritos con frecuencia en los hospitales": paritorios y salas de colonoscopia. Por eso defiende la sedación completa como estándar. “Permite dos cosas: una colonoscopia de calidad -si el paciente sufre, no se puede hacer bien- y, además, mayor adherencia si luego hace falta repetirla”, explica. Y añade que la preparación previa, históricamente temida, también se ha suavizado: “Lo peor ahora mismo es seguir bebiendo el día de antes, pero antes eran cuatro litros y ahora estamos en uno”.

La clave de esta prueba es el tiempo: con una colonoscopia se pueden detectar pólipos hasta diez años antes de que lleguen a convertirse en un tumor maligno.

“Cirugías sin cirugías”: hacia tratamientos menos agresivos

Si el diagnóstico llega y el tumor aparece, el especialista defiende que la medicina avanza hacia una cirugía cada vez menos agresiva. El objetivo, explica, es conservar el aparato digestivo lo más íntegro posible y evitar soluciones que dejen el intestino “cortado y empalmado”, con el impacto que eso tiene en la calidad de vida.

“Ese es el futuro”, resume. Y va más allá: cree que el siguiente salto será ver con normalidad la curación completa de pacientes con cáncer de colon incluso en estadios avanzados. “Están apareciendo trabajos que analizan pacientes con cáncer en estadio 4, metastásico. Si presentan determinadas particularidades inmunológicas, pueden recibir un tratamiento inmunológico específico con curación completa, sin quimioterapia, y con desaparición total del tumor primitivo y de la metástasis”, sostiene.

Los avances terapéuticos son, a su juicio, una pieza clave. Pero insiste en la idea que atraviesa toda la conversación: la prevención sigue siendo la herramienta más potente. Y en ese terreno, repite, la colonoscopia marca la diferencia

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