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EDUCACIÓN

Andreas Schleicher, padre del Informe PISA: "Tenemos escasez de docentes pero el verdadero reto es la relación entre el profesor y el alumno"

Este miércoles, la Fundación EducAcción junto a la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Pablo de Olavide ha presentado en Sevilla el primer informe que propone una educación basada en valores más allá de las buenas notas

Un profesor ayuda a un alumno de Primaria.

Un profesor ayuda a un alumno de Primaria. / Carlos Castro / Europa Press

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Sevilla ha acogido este miércoles un debate que apunta al corazón del sistema educativo: qué se mide realmente cuando se evalúa a un alumno, a un centro o a todo un territorio. Durante décadas, el éxito escolar se ha reducido casi por completo a las notas. Pero ese criterio empieza a quedarse corto ante retos como la salud mental, las habilidades sociales, la crisis climática o el impacto de la inteligencia artificial. El propio Andreas Schleicher, padre del Informe PISA, sostiene que esta prueba -uno de los grandes termómetros internacionales de la educación- se prepara para actualizarse e incorporar esos valores “invisibles” que hasta ahora apenas entraban en la evaluación.

Ese es el punto de partida del informe Education ESG Impact Index. El impacto invisible de la educación, presentado en una jornada celebrada en la terraza Abades Triana de la capital andaluza y que ha reunido, de forma presencial y telemática, a expertos nacionales e internacionales. Entre ellos, Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) e impulsor del informe PISA, y a Toni Nadal, ex entrenador y tío de Rafa Nadal. El estudio, promovido por la Fundación EducAcción junto a la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad Pablo de Olavide (UPO), con la colaboración de la Fundación Unicaja, plantea trasladar al ámbito educativo los criterios ESG -sostenibilidad, bienestar y gobernanza-, habituales en la empresa, para medir el impacto real de los centros más allá del rendimiento académico.

La propuesta pretende poner cifras a cuestiones que hasta ahora quedaban fuera del radar de la evaluación tradicional: el bienestar emocional del alumnado, la calidad de las relaciones humanas, la capacidad crítica o la resiliencia. En total, el modelo identifica 28 factores que, según sus impulsores, no se cuantificaban de manera sistemática. La pregunta de fondo es cómo medir elementos como el impacto social de un centro, su compromiso con la sostenibilidad o su capacidad para generar entornos sanos de convivencia.

Andreas Schleicher, padre del Informe PISA y director general de Educación de la OCDE, ha intervenido en la presentación dle informe de la Fundación EduAcción en Sevilla.

Andreas Schleicher, padre del Informe PISA y director general de Educación de la OCDE, ha intervenido en la presentación dle informe de la Fundación EduAcción en Sevilla. / El Correo

Durante su intervención telemática, Schleicher defendió la necesidad de avanzar hacia ese cambio de paradigma. “Los sistemas educativos deben evolucionar para medir no solo lo que los estudiantes saben, sino lo que son capaces de hacer con ese conocimiento”, sostuvo. El responsable de Educación de la OCDE comparó además distintos modelos internacionales para ilustrar esa idea. Puso como ejemplo a Singapur, con resultados académicos muy altos, pero peores indicadores en aspectos como la felicidad o la resiliencia. Frente a ello, destacó que España obtiene peores notas en rendimiento, pero presenta mejores datos en relaciones humanas y capacidad de adaptación. También citó a Dinamarca como caso de equilibrio. “Eso demuestra que se puede aspirar a todo si se pone el foco en todos los aspectos”, vino a resumir.

El planteamiento, según los promotores del informe, no se queda en el plano teórico. Durante la jornada se expuso que el 88% de las organizaciones con prácticas sostenibles obtiene mejores resultados operativos. Trasladado al ámbito educativo, ese razonamiento apuntaría a centros más eficaces, con mayor capacidad para atraer talento y reforzar su posición.

Uno de los ejes del modelo afecta directamente al alumnado. Frente al boletín de notas tradicional, se plantea un portfolio digital basado en insignias que certifiquen competencias clave para la vida, como la resiliencia, la colaboración o el pensamiento crítico. En palabras de la presidenta de EducAcción y propulsora del estudio, Sonia Díez, se trata de corregir un desequilibrio histórico: “Durante años hemos puesto el foco en lo que es fácil de medir, pero no en lo que realmente importa”.

Schleicher también incidió en que el dinero influye en los sistemas educativos, pero no explica por sí solo sus resultados. “Hay correlación entre el gasto por estudiante y el rendimiento, pero no lo es todo”, señaló. Como ejemplo, contrapuso a Estados Unidos, con una inversión muy superior a la de países como Vietnam, sin que eso se traduzca automáticamente en mejores resultados. A su juicio, "la clave no está tanto en gastar más como en decidir mejor cómo se invierten los recursos".

El cambio en la relación entre el profesor y el alumno

En ese análisis también introdujo la situación del profesorado. A nivel general, apuntó a una escasez de docentes, aunque insistió en que el problema de fondo no es solo numérico. “El verdadero reto está en la relación entre profesor y alumno. Cuando el estudiante percibe que el docente sabe quién es y entiende lo que necesita, se activa su interés”, expuso. En su opinión, la transformación educativa no pasa únicamente por aumentar plantillas o recursos, sino por mejorar la calidad de ese vínculo y hacerla “visible, manejable y gestionable”.

La ansiedad, tanto del alumnado como del profesorado, fue otro de los asuntos presentes en la jornada. Según Schleicher, lo que más estrés genera en los jóvenes no son tanto los exámenes como la sensación de falta de apoyo por parte del docente. En el caso de los profesores, situó la mayor presión no en el aula, sino en la burocracia y en toda la carga de preparación que rodea la enseñanza.

En ese contexto, avanzó además que el informe PISA prevé una actualización de su enfoque a partir de septiembre. La idea, explicó, es que la evaluación no solo mida cuánto saben los alumnos sobre cuestiones como la sostenibilidad, sino también qué actitud y comportamiento muestran ante ellas.

100 colegios para la prueba piloto gratuita

El proyecto presentado en Sevilla entra ahora en una fase decisiva. En junio se abrirá una convocatoria nacional para seleccionar 100 centros educativos que aplicarán este modelo durante el curso 2026-2027 con financiación completa. La intención es que funcionen como experiencias piloto para medir su impacto real y generar evidencia con vistas a una posible extensión futura.

La iniciativa se apoya, además, en una percepción social cada vez más extendida. Según el Barómetro EducAcción, cerca de nueve de cada diez españoles considera necesaria una transformación del sistema educativo. “Coincidimos en el diagnóstico, pero después pensamos que no se puede cambiar. Lo importante es movilizarse y poner la mirada en los factores que hacen que un centro sea diferencial”, defendió Sonia Díez.

Con esta propuesta, España aspira a situarse entre los primeros países en aplicar criterios ESG al ámbito educativo. El debate, a partir de ahora, ya no gira solo en torno a cómo cambiar la educación, sino a cómo medir de forma rigurosa el impacto que se quiere generar desde ella.

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