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EXAMEN MIR

María Ochoa, la andaluza que será médico de Familia con una de las mejores notas MIR en España: "No solo se escoge esta especialidad cuando no te queda otra"

Esta joven de 24 años, que ha obtenido el número 109 del ranking nacional, se ha convertido en la primera española que hará la residencia de Medicina de Familia y Comunitaria en un centro de salud de Jaén

María Ochoa posa junto a su madre, Ginesa Navarrete, desde su consulta en un centro de salud.

María Ochoa posa junto a su madre, Ginesa Navarrete, desde su consulta en un centro de salud. / Cedida

Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

Hace ya mucho tiempo que María Ochoa Navarrete (Jaén, 2001) supo que quería ser médico de Familia. La vocación le viene -casi- en los genes: creció viendo a su madre pasar consulta, revisar diagnósticos en el salón de casa y atender llamadas de pacientes a horas intempestivas. Así fue alimentando su interés por la Atención Primaria, esa "primera puerta a la sanidad pública" que, desde este lunes, también será la suya. Pese a las voces que le advirtieron de las dificultades de una especialidad tan castigada, María, una de las mejores notas de España en el examen MIR, se ha convertido en la primera aspirante del país en escoger Medicina de Familia y Comunitaria. Hará la residencia en un centro de salud de Jaén.

Fue la número 109 entre los 15.084 aspirantes que el pasado mes de enero hicieron el examen MIR y lo superaron. Con esa calificación, su abanico de posibilidades se extendía prácticamente a cualquier especialidad. Podía escoger su futuro sin limitaciones. Pero no eligió Dermatología, ni Traumatología, ni Cirugía Maxilofacial. Esta joven andaluza ha apostado por la especialidad menos éxito tiene entre los opositores, la que más plazas oferta y la última en completarlas todos los años.

“He podido escoger lo que yo quería hacer. Ha habido mucho ruido, la verdad. Los propios profesionales me decían que escogiera otra cosa, una especialidad más difícil. Pero yo tengo mis ideas muy claras y lo que quiero es ser como mi madre”, explica en una conversación con El Correo de Andalucía. Con la decisión tomada, María habla con el entusiasmo y la seguridad de quien sabe que ha elegido bien. “Es el pilar y la primera puerta al sistema sanitario. Si eres un buen médico, solucionas muchas cosas y descongestionas el sistema”, defiende la joven licenciada.

Los propios profesionales me decían que escogiera otra cosa [...] pero quiero es ser como mi madre

Ni en el mejor de sus sueños se hubiera imaginado obtener una de las mejores notas a nivel nacional. Confiesa que salió “aturdida” del examen y que, precisamente por sus sensaciones su padre estaba muy preocupado. “Creo que lo que más me ha ayudado, más allá de la preparación académica, es que he luchado contra mí misma, contra mi negatividad. He hecho un gran esfuerzo para mantenerme positiva y creo que la cabeza es lo más importante para un examen como este”, reflexiona.

Cuando recibió la nota, “alucinó”. No esperaba conseguir semejante calificación. Entonces hizo lo que todos los opositores con una buena posición hacen: contemplar varias opciones. Solo en ese momento barajó la posibilidad de dedicarse a otra especialidad: Oncología. “Visité Oncología en el Hospital de Jaén para ver cómo me sentía y me di cuenta de que no era lo mío. Buscaba en la Oncología cosas que se parecieran a Familia. Allí tomé la decisión, porque la realidad es que yo de donde salgo más contenta es de un centro de salud”, destaca.

Medicina de Familia como acto de reivindicación

El suyo, quizá sin pretenderlo, ha sido un acto reivindicativo y de valentía. Por eso, desde el primer momento, su decisión no pasó desapercibida. El ambiente en la sala del Ministerio de Sanidad donde se adjuicaba la plaza daba fe de ello: este lunes, en torno a las once de la mañana, la sala estalló en aplausos, silbidos y gritos cuando los médicos convocados se percataron de que una de las 110 mejores notas del país escogía una de las especialidades menos valoradas del sistema.

Tampoco tardaron en acercarse a ella los medios de comunicación. Después llegaron las felicitaciones, una tras otra, al teléfono móvil. “Si mi decisión le da visibilidad a la especialidad, pues bienvenida sea”, reconoce la joven, que comenzará la residencia a principios de junio, aunque todavía desconoce el centro de salud al que será destinada.

María es consciente de que esta rama de la Medicina no siempre recibe el reconocimiento que merece. Lo ha visto a través de la carrera de su madre. Sabe también que, tal como denuncia el propio Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, es una de los colectivos con peores condiciones laborales.“Eso me da mucha rabia porque es cierto que está muy descuidada. Además, el médico es la primera puerta de entrada y muchas veces se lleva la peor parte si llega un paciente cabreado”, confiesa. Pero ni el sueldo, ni los horarios, ni la presión asistencial enfrían su decisión. “Sé que es duro, pero es lo que me gusta”, resume.

Una especialidad con "déficit" de profesionales

A María todavía le quedan cuatro años de residencia por delante hasta convertirse en especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. En las dos primeras jornadas de adjudicación de plazas de residencia, solo se han otrogado siete vacantes en toda España, el 0,8% de las plazas MIR de esta especialidad. En Andalucía, donde desarrollará su formación, el sistema pide a gritos la incorporación de más médicos.

El Consejo Andaluz de Colegios de Médicos ya alertó en 2025, a través de un informe demográfico, del "déficit creciente" de especialistas en Medicina de Familia en la comunidad, pese a ser la segunda que más facultativos forma cada año en esta rama. El año pasado, 1.284 médicos formados en Andalucía se incorporaron al Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, a nivel nacional se estima que harían falta al menos 4.500 médicos de Familia adicionales para cubrir las necesidades del sistema sanitario.

Ante este escenario, decisiones como la de esta jiennense son un balón de oxígeno para el sistema y para la propia especialidad. También un mensaje para quienes siguen viendo Medicina de Familia como una opción residual. “Creo que es necesario que la gente sepa que no solo se coge Familia cuando no te queda otra. También hay gente que de verdad la quiere y le gusta. Hay muchísima gente así”, insiste María.

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