Andalucía
La inmigración, sostén del campo andaluz: "El campo onubense no se puede entender sin la mano de obra extranjera"
Algunos temporeros llegan a Huelva con contrato y fecha de regreso. Otros sobreviven durante años en asentamientos a kilómetros de algunas de las explotaciones agrícolas más rentables de Europa.

Temporeras de Marruecos en Huelva / EUROPA PRESS
La inmigración supone la cuarta preocupación para los andaluces tras la sanidad pública, el paro y la vivienda según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Una cuestión que la sitúa como uno de los principales puntos en la campaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo.
Sin embargo, en provincias como Huelva o Almería, donde buena parte de la economía depende directamente del sector agrícola, el debate migratorio adquiere una dimensión mucho más compleja. Porque mientras la inmigración gana peso en el discurso político, miles de explotaciones agrícolas sostienen su actividad gracias a trabajadores llegados desde Marruecos, Latinoamérica o África subsahariana. Sin esa mano de obra extranjera, reconocen empresarios y administraciones, buena parte del campo onubense simplemente no podría funcionar.
El sector agroalimentario representa en torno al 11% del Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia de Huelva y genera alrededor de 200.000 empleos. Esos son los datos que se recogen en el Anuario agroalimentario de Huelva de 2024, el último hasta la fecha.
No hace falta profundizar demasiado para toparse con la realidad de que los frutos rojos son su principal baza en el mercado. Según los datos publicados por Freshuelva, el 98% de los frutos rojos de España se producen en Huelva y suponen el 30% de toda Europa. Además, la asociación sectorial de los productores y comercializadores de fresas de Huelva y que representan en torno al 95% de la producción del sector, señala que tan solo las berries ofrecen 150.000 puestos de trabajo en la provincia.

Trabajadoras de origen marroquí recogiendo fresas en Cartaya (Huelva) / Julián Pérez / EFE
Por otro lado, el cultivo de cítricos concentra otra gran parte de la mano de obra del sector. Y es que Huelva es, tras Sevilla, la provincia que más fruta de este tipo produce con 570.149 kilogramos, en su mayoría mandarinas.
Migrantes: los imprescindibles para el campo onubense
Para cubrir los puestos necesarios, primero se realiza una oferta de empleo masiva en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), tal y como explica Rafael Domínguez, gerente de Freshuelva. La publicación en el SAE suele producirse entre los meses de enero y febrero, que es cuando está a punto de arrancar la campaña de recogida de la fresa, y se establece un plazo para que los interesados puedan apuntarse. Según indica Domínguez, "generalmente no se cubre" la demanda de trabajadores, por lo que se tiene que recurrir a la conocida popularmente como Orden GECCO.
La normativa de Gestión Colectiva de Contrataciones en Origen cumplió el año pasado 25 años y se ideó específicamente para solucionar este problema en el campo onubense. Su finalidad es facilitar la mano de obra necesaria para las campañas agrícolas. Permite autorizaciones plurianuales de hasta 4 años, para trabajar un máximo de 9 meses por año natural, bajo contratación fijo-discontinua, exigiendo el retorno al país de origen al finalizar.
La Orden GECCO permite autorizaciones plurianuales de hasta 4 años, para trabajar un máximo de 9 meses por año natural, bajo contratación fijo-discontinua, exigiendo el retorno al país de origen al finalizar y facilitando así la mano de obra necesaria para las campañas agrícolas
"Algunos vienen con contratos de tres meses, otros de cuatro", señala el gerente de Freshuelva. Este año el Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha autorizado la contratación de 20.500 personas aproximadamente. Sin embargo, solo se han podido contratar entre 17.500 y 17.800 personas a falta de que el Gobierno haga oficial la cifra final.
La orden GECCO prioriza la contratación en países con acuerdos migratorios con España, principalmente Marruecos y varios estados latinoamericanos y africanos. Sin embargo, el directivo de la asociación señala que la mayoría de las contrataciones son mujeres marroquíes. "Tradicionalmente, por la cultura de allí en el campo, trabajan las mujeres", manifiesta. Por el contrario, la mayoría de trabajadores llegados de Latinoamérica son hombres "muchos de ellos agricultores" en su país que "luego el dinero que cogen aquí, allí lo invierten en pequeñas plantaciones de café".
Rafael Domínguez es claro sobre si se podría entender el campo onubense sin mano de obra extranjera. "Te contesto rápido: no. No, porque somos un cultivo que no se puede mecanizar. Puedes mecanizar un almacén, pero no el campo", destaca.

Explotación agrícola en Moguer dedicada al cultivo de fresa afectada por temporal / EUROPA PRESS
Además, el gerente de Freshuelva recalca que este tipo de contrataciones no solo se realizan en Huelva sino también en otros puntos de España como Segovia, Ávila, Cataluña, Almería o Murcia. Así mismo, Domínguez advierte que esta modalidad también se está empezando a aplicar a otros sectores. "Se están buscando conductores de camiones en Sudamérica en países como Guatemala, Perú o Paraguay", puntualiza.
La Orden GECCO no solo permite llegar a España legalmente con un contrato, sino que blinda también a los trabajadores que aterrizan en nuestro país contra posibles prácticas abusivas. Toda persona que sea contratada en origen deberá contar con las mismas condiciones laborales que un trabajador nacional. "El convenio es el mismo", destaca Domínguez.
También se procura que durante la campaña, todas estas personas cuenten con un alojamiento digno y con unas comodidades mínimas. Algunos empresarios optan por acondicionar parte de sus fincas mientras que otros buscan otras alternativas, como convenios con propietarios para alquilar viviendas. Eso sí, el alojamiento debe ser gratuito tal y como establece la propia directriz.
En este contexto cobra importancia el PRELSI (Plan de Responsabilidad Ética, Laboral, Social y de Igualdad) impulsado por Interfresa, la interprofesional del sector de los frutos rojos de Andalucía. Este programa nació precisamente para reforzar la protección y el acompañamiento de los trabajadores temporeros, especialmente aquellos contratados en origen.
El Plan de Responsabilidad Ética, Laboral, Social y de Igualdad (PRELSI ) nació para reforzar la protección y el acompañamiento de los trabajadores temporeros, especialmente aquellos contratados en origen
A través de una red de consultores de integración, el PRELSI supervisa tanto las condiciones laborales como los alojamientos, verifica que las viviendas cumplan los requisitos exigidos por la Orden GECCO y actúa como mecanismo de mediación ante posibles conflictos o incidencias durante la campaña.
Además de las visitas periódicas a fincas y alojamientos, el plan ofrece asistencia social, sanitaria y administrativa a los trabajadores, así como sesiones informativas en distintos idiomas para facilitar su integración y conocimiento de sus derechos. De esta forma, el PRELSI funciona como una herramienta complementaria al sistema de contratación en origen, orientada a garantizar que las condiciones pactadas se cumplan efectivamente sobre el terreno y a prevenir situaciones de vulnerabilidad o abuso.
La otra cara de la moneda
Sin embargo, no toda la inmigración que sostiene el campo onubense llega en avión, con contrato y fecha de regreso. Otras ya se encuentran en nuestro país, algunas legalmente y otras sin papeles.
Llegan a España por diferentes vías según su lugar de procedencia. Las personas del África subsahariana lo hacen "sobre todo por Tenerife", señala Susana Toscano, referente de migraciones de Cáritas Huelva. En el caso de los procedentes de Latinoamérica, entran por Barajas "a casa de otro compatriota", subraya. "Suelen venir de forma regular los tres primeros meses que tienen el visado de turista. Luego optan por solicitar la protección internacional", concluye.
Suelen venir de forma regular los tres primeros meses que tienen el visado de turista. Luego optan por solicitar la protección internacional
Todas ellas tienen algo en común, buscan "hacer realidad su proyecto migratorio", como señala Isabel Domínguez, coordinadora de la asociación Huelva Acoge, entidad que presta apoyo integral a migrantes en toda la provincia. Incluso hay quienes, "fruto del engaño o el desconocimiento" -apunta Isabel- no retornan a sus países de origen después de terminar la temporada por miedo a no volver a ser llamados.
Temporalidad, la clave de todo
A diferencia de Almería, el campo onubense está principalmente compuesto por cultivos que son estacionales. El período de los frutos rojos abarca desde diciembre a junio. Si bien la plantación se realiza desde octubre, la recolección arranca entre diciembre y enero. El pico de producción se sitúa entre marzo y abril.
Por su parte, la mandarina arranca su campaña entre septiembre y octubre en sus variedades más tempranas mientras que las más tardías prolongan la recogida hasta marzo o abril.

Campaña citrícola en un almacén de cítricos / GUADEX
Esto provoca una oferta de empleo temporal que, por lo general, no capta la atención de suficientes onubenses para cubrir todos los puestos de trabajo. Es aquí donde el colectivo migrante se ha convertido en la principal solución a uno de los problemas más importantes que acechan al sector agrícola, no solo en Huelva, sino en todo el país: la falta de relevo generacional.
Una problemática que afecta también a otros sectores primarios como la pesca, donde cada vez es más habitual ver a subsaharianos enrolados en las flotas onubenses.
La vivienda digna, un imposible
Si para un ciudadano español el acceso a una vivienda es cada vez más complicado, el colectivo migrante que llega a una provincia como Huelva lleva enfrentándose a este problema desde hace más de 30 años. Es ahí donde los expertos sitúan los primeros asentamientos chabolistas en Andalucía coincidiendo con el auge de las explotaciones agrícolas.
En total, Huelva Acoge tiene contabilizados 39 poblados actualmente, en los que viven aproximadamente 1.800 personas según los datos publicados en la última memoria de Cáritas en la provincia.
Según la ONG, el perfil predominante es el de hombre, solo y procedente de África, mayoritariamente Marruecos, aunque también de Argelia, Mali, Senegal, Ghana o Gambia, entre otros.
Estos asentamientos se encuentran en los principales municipios agrícolas de la provincia, lo que pone de manifiesto la estrecha relación entre inmigración y el sector. En concreto los núcleos de infraviviendas están distribuidos principalmente entre Lepe, Palos de la Frontera, Moguer, Bonares y Lucena del Puerto.

Imagen de una chabola en Huelva / El Correo
Lepe, el modelo a seguir para toda Andalucía
Uno de los principales núcleos de chabolas dentro de la provincia de Huelva se encontraba en Lepe, donde llegaron a vivir más de 1.000 personas. Era una ciudad dentro de otra. Tenían hasta sus propias cafeterías. Sin embargo, los continuos incendios de 2019 y la pandemia del Covid-19 cambió el panorama totalmente.
Por aquel entonces, el consistorio local decidió que era el momento de dar un paso adelante y elaboró el primer Plan de Erradicación del Chabolismo, una hoja de ruta municipal de la que fue principal impulsor Francisco Jesús Toronjo, entonces concejal de Lepe y hoy en día director general de Políticas Migratorias de la Junta de Andalucía.
Con este paquete de 87 medidas, Lepe ha conseguido acabar aproximadamente con el 90% de las infraviviendas, según señala su alcalde, Adolfo Verano. "Quedan unas 80 y 120 personas" viviendo en ellas, asegura el primer edil lepero.

Imagen de fresas con una técnica de riego innovadora / Europa Press
Verano reconoce que la cuestión migratoria supone un problema a la hora de ofrecer servicios esenciales. "Hay una población que se nos escapa, que todavía viene expresamente para la campaña. Ese número se mueve entre los 1.000 y 2.000 personas", manifiesta.
Actualmente Lepe cuenta con 29.677 según el último censo de enero de 2025. Sin embargo, Verano destaca que "en torno al 20% de la población no ha nacido en España". "Llegan aquí con un proyecto de vida" porque “hay riqueza y empleo”, asegura.
La primera residencia de temporeros de España
Cuando hablamos del caso Lepe, la pregunta es clara. ¿Dónde han ido a parar 900 personas? Algunas decidieron irse a otros municipios donde no se estuvieran derribando chabolas, como es el caso de Lucena del Puerto. Otras han sido reubicadas en la que es la primera residencia de temporeros de todo el país.
Ubuntu, que así se llama este complejo, abrió sus puertas en marzo de 2024. Desde entonces, acoge de manera temporal a unas 150 personas, todos hombres con permiso de residencia y trabajo. El objetivo es ofrecer un alojamiento digno, salubre, que sirva como trampolín para insertarlos en la sociedad.
Lucía Caballero es coordinadora en esta residencia gestionada por Samu en cooperación con el Ayuntamiento de Lepe y que ahora, en plena campaña agrícola, "está al 100% de ocupación".

Complejo Ubuntu gestionado por Samu / Samu
Por 165€ al mes, además del alojamiento, el centro ofrece acompañamiento social y administrativo, con apoyo en trámites de extranjería, empleo o formación. "La convivencia suele ser buena", apunta Caballero quien además detalla que el recurso está supervisado las 24 horas y existe actualmente lista de espera de unas 50 personas.
Sin embargo, las organizaciones sociales advierten de que la reducción de asentamientos no implica que el problema haya desaparecido. Tanto Cáritas como Huelva Acoge recuerdan que muchas de las personas que siguen viviendo en infraviviendas cuentan con permiso de residencia e incluso empleo estable.
"Hay personas con papeles viviendo en chabolas", resume Susana Toscano. Según las entidades sociales, el principal obstáculo continúa siendo el acceso a la vivienda, especialmente para hombres solos vinculados a las campañas agrícolas.

Asentamiento chabolista en Lepe (Huelva) / EUROPA PRESS
De Huelva a Almería
Desde su llegada en agosto de 2022 a la Dirección General de Políticas Migratorias de la Junta, Toronjo ha elaborado un plan general de erradicación del chabolismo que sirva como modelo para los municipios que lo necesiten. "El chabolismo es fundamentalmente un fenómeno que se viene sufriendo en sobre todo las provincias de Almería y Huelva", destaca el director general.
Ahora, el plan iniciado en Lepe se constata como un modelo a seguir con una base común que luego se ajusta a las particularidades de cada municipio. Los municipios de Vícar, La Mojonera o Níjar cuentan con los principales poblados chabolistas almerienses. En Huelva, Moguer y Lucena del Puerto cuentan ya con soluciones habitacionales temporales para migrantes y están en vías de tramitación para una residencia como la de Lepe.
Las organizaciones sociales advierten de que la reducción de asentamientos no implica que el problema haya desaparecido. Tanto Cáritas como Huelva Acoge recuerdan que muchas de las personas que siguen viviendo en infraviviendas cuentan con permiso de residencia e incluso empleo estable
Actualmente, Lucena del Puerto cuenta con la peor de las situaciones de la provincia onubense. Además de contar con varios núcleos de chabolas dispersos por todo su término municipal, se encuentran hasta 15 kilómetros del núcleo urbano, lo que provoca un mayor aislamiento y dificulta aún más el acceso a servicios básicos.
Al igual que las organizaciones que ayudan a las personas que viven en infraviviendas, Toronjo señala que no están en esta situación por falta de trabajo sino por otros factores. Es lo que llama Isabel Domínguez "rueda temporal". Los trabajadores migran de un punto a otro de España en busca de empleo en el campo.
Las residencias de temporeros tienen un carácter transitorio. El objetivo es que los usuarios encuentren una vivienda permanente. Para ello, se establece un tiempo máximo de dos años.
La realidad urbana es diferente
Tal y como señalan desde Huelva Acoge, la realidad fuera del campo es distinta. El perfil de las personas cambia, el tipo de trabajo también, aunque las necesidades son prácticamente las mismas.
En los núcleos urbanos predominan las personas llegadas desde Latinoamérica. Principalmente, desde la asociación atienden a mujeres que han llegado aquí con sus familias, se encuentran en situación vulnerable y suelen dedicarse al servicio doméstico o la hostelería.
Desde Huelva Acoge señalan que en torno al 60% de las personas que atienden se encuentran en situación regular en España, independientemente de que vivan o no en un asentamiento chabolista.
El reto pendiente de Andalucía
Mientras tanto, el debate sobre la inmigración continúa creciendo en el plano político, con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, y en el social, en plena regularización. En provincias como Huelva, la realidad diaria demuestra hasta qué punto determinados sectores económicos dependen directamente de la mano de obra extranjera.
En provincias como Huelva, la realidad diaria demuestra hasta qué punto determinados sectores económicos dependen directamente de la mano de obra extranjera. Algunas regresan a sus países tras la campaña. Otras se quedan atrapadas en una "rueda temporal" que las lleva de Huelva a Lleida, de Lleida a Jaén y de nuevo de vuelta al campo onubense
Porque detrás de cada caja de fresas que sale rumbo a Alemania, Francia o Reino Unido hay miles de personas que llegan cada año buscando una oportunidad. Algunas regresan a sus países tras la campaña. Otras se quedan atrapadas en una "rueda temporal" que las lleva de Huelva a Lleida, de Lleida a Jaén y de nuevo de vuelta al campo onubense.
Muchas logran integrarse plenamente. Otras siguen sobreviviendo en asentamientos levantados con plásticos y palés a pocos kilómetros de algunas de las explotaciones agrícolas más rentables de Europa.
Si esto no se hace de manera ordenada, termina siendo una tragedia humana
La situación de Huelva sirve hoy como espejo de un problema que trasciende a Andalucía. La falta de vivienda asequible, la necesidad de mano de obra en sectores esenciales y la dificultad para articular políticas migratorias coordinadas plantean un desafío que ya afecta a buena parte del país.
"Si esto no se hace de manera ordenada, termina siendo una tragedia humana", advierte el alcalde de Lepe, Adolfo Verano. Una frase que resume el principal dilema al que se enfrenta Andalucía: cómo sostener un modelo económico que necesita inmigración mientras sigue sin ser capaz de ofrecer una solución definitiva a quienes la hacen posible.
