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Elecciones autonómicas

Sánchez fracasa en Andalucía y su exvicepresidenta consigue el peor resultado histórico de los socialistas

Caen de 30 a 28 diputados, perdiendo un parlamentario en Huelva y otro en Granada a favor de Adelante Andalucía

Sigue en directo la última hora de la jornada electoral en El Correo de Andalucía

Pedro Sánchez, con la candidata socialista, María Jesús Montero, en el mitin de cierre de campaña en Sevilla.

Pedro Sánchez, con la candidata socialista, María Jesús Montero, en el mitin de cierre de campaña en Sevilla. / María José López / Europa Press

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Madrid

La gran apuesta de Pedro Sánchez para las elecciones andaluzas, su propia vicepresidenta, María Jesús Montero, ha terminado en un fiasco, como ya pronosticaban todas las encuestas. María Jesús Montero ha perforado el suelo electoral que el PSOE-A ya alcanzó en 2022, bajando dos escaños más, desde los 30 hasta 28 diputados, cayendo también más de un punto sobre sus resultados de hace cuatro años.

El PSOE gana votos sobre la convocatoria de 2022. Pero la importante subida de la participación finalmente ha tenido el efecto contrario a lo esperado por los socialistas: la bajada del porcentaje de voto de los socialistas del 24,09% de 2022 al 22,78% de ayer, más de 1,2 puntos de caída. Este retroceso se produce mientras la izquierda soberanista de Adelante Andalucía avanza de forma importante, comiendo terreno a los socialistas por su izquierda y, por ejemplo, superando al PSOE en Cádiz ciudad y en otras localidades importantes. Los dos escaños perdidos por el PSOE se entregan en Granada y en Huelva también a Adelante Andalucía. En cada una de las dos provincias, los socialistas caen de cuatro a tres diputados y los nacionalistas de izquierdas lo ganan. En el resto de las provincias, el PSOE mantiene su representación sin variaciones.

El mal resultado del PSOE, previsto ya de antemano por la dirección socialista de Ferraz, no cambiará los planes de enviar a los ministros como candidatos a las distintas comunidades autónomas. Tampoco se espera en el PSOE un adelanto de las elecciones generales o la apertura del partido en canal, ni siquiera en Andalucía. Todo quedará aplazado hasta las próximas elecciones generales, como apuntan todas las fuentes socialistas, tanto federales como de los distintos territorios.

Premio de consolación

Ni la importante participación de Sánchez en la campaña, ni el desembarco de ministros, ni la campaña monocorde de Montero, que basó toda su estrategia en plantear los comicios como un referéndum por la sanidad pública, han conseguido movilizar a los progresistas para votar al PSOE, como han pretendido hacer durante la campaña. Como premio de consolación, los socialistas sonrieron al constatar que Juanma Moreno perdía la mayoría absoluta y tendrá que depender a partir de ahora de Vox, algo que el presidente en funciones ha rechazado durante toda la campaña calificándolo como "un lío" y un posible "chantaje" del que no quería depender.

Las críticas a la campaña de Montero se han sucedido en voz baja durante la campaña. Su perfil agresivo no era el más adecuado, para algunos dirigentes socialistas, para competir con el presidente de Andalucía, con una imagen centrada y transversal. Además, Montero se ha centrado en sus mítines y en encuentros con colectivos, sin hacer casi actos de calle o de encuentros con la gente para evitar encontrarse con abucheos o con ciudadanos que la increparan, dada la gran polarización que existe en España.

Por último, gran parte del partido critica que Montero debería haber bajado a Andalucía hace un año, cuando fue elegida, en vez de mantenerse como vicepresidenta del Gobierno hasta el último momento posible.

Subida de la participación

Los socialistas empezaron el día con un optimismo moderado gracias a la importante subida de la participación a las 18:00 horas. Según transmitían las mesas y los interventores a los cuadros del partido, los municipios y los barrios más de izquierdas alcanzaba subidas más importantes de participación con respecto a 2018. Aunque todas las fuentes apuntaban al buen resultado de Adelante Andalucía desde las mesas de votación y antes del cierre de los colegios, que finalmente se convirtió en la fuerza revelación de la izquierda.

Sin embargo, los miembros de la Ejecutiva y los secretarios provinciales eran prudentes y no confiaban en subir, a pesar de la bajada de la abstención, que ha sido durante toda la campaña el principal objetivo de los socialistas. En cuanto se empezó a conocer el recuento, en el que ya estaba previsto que los escaños irían cayendo al irse cerrando primero las mesas de los municipios más pequeños, la expectación y la esperanza se fue apagando en Moncloa, donde siguió los resultados Pedro Sánchez, y en Ferraz.

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