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AGUA EMBALSADA

Los grandes embalses de Andalucía duplican su volumen respecto a mayo de 2025: alcanzan el 90% de su capacidad a las puertas del verano

Embalses como Iznájar, Guadalcacín y El Andévalo llegan a niveles altos tras el largo tren de borrascas que afectó a la comunidad en los meses de enero y febrero

El embalse de Iznájar en la provincia de Córdoba.

El embalse de Iznájar en la provincia de Córdoba. / EUROPA PRESS

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Álvaro García-Arévalo

Álvaro García-Arévalo

Sevilla

Hay embalses andaluces que rozan o incluso superan el 90% de volumen de agua embalsada. En algunos casos, supone el doble en comparación con las cifras de 2025. Andalucía cuenta con más recursos hídricos tras el episodio de lluvias que afectó a la comunidad el pasado mes de febrero. Kristin, Joseph o Leonardo fueron algunas de las borrascas protagonistas. El mercurio empieza a subir y las previsiones de la AEMET apunta a niveles de calor por encima de lo normal este verano. En cambio, la comunidad respira más aliviada: los embalses andaluces se encuentran de media al 86,85% de su capacidad, mientras a estas alturas hace un año estaban un 25% por debajo. Las cuencas del Guadalquivir, el Guadalete y el Guadiana son las que albergan los pantanos más grandes de Andalucía.

El mayor de los embalses andaluces es el de Iznájar, en la provincia de Córdoba. Se ubica sobre el río Genil, afluente principal del Guadalquivir, en el límite de las provincias de Córdoba, Málaga y Granada. Con más de 100 kilómetros de orilla, una superficie de alrededor de 2.500 hectáreas y una capacidad de casi 920 hm³, es clave para el abastecimiento de más de 200.000 personas del sur de Córdoba. Según datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), actualmente el de Iznájar se encuentra al 88,29% de su capacidad, con un volumen embalsado de 812,512 hm³, esto es, rozando el casi lleno, cuando a finales de mayo de 2025 estaba en el 31%.

El tren de borrascas que afectó a Andalucía durante los meses de enero y febrero han propiciado este cambio radical en este embalse que a comienzos del año agrícola, el pasado mes de septiembre, se encontraba a solo al 20 por ciento y 188 hectómetros cúbicos de agua almacenada, y en diciembre solo había subido hasta el 23 por ciento.

El pantano de Guadalcacín: al 93% de su capacidad en pleno mayo

El segundo más grande de Andalucía es el pantano de La Breña, inmerso en el término municipal de Almodóvar del Río, justo antes de la confluencia del río Guadiato con el Guadalquivir, en plena campiña baja cordobesa. En su caso, cuenta con un volumen de agua embalsada del 82,89%, lo que refleja una situación de buen abastecimiento en pleno verano con 682,526 hm³ almacenados del total de 823 hm3 de los que dispone. En las mismas fechas, el año pasado se encontraba al 38% manteniéndose estable hasta principios de febrero de 2026 cuando las lluvias hicieron mella. Este embalse desempeña un papel clave en el riego de amplias zonas agrícolas de la comarca, además de contribuir a la regulación del cauce del Guadalquivir.

En la provincia de Cádiz, se encuentra el tercer mayor embalse de la comunidad. Se trata del pantano de Guadalcacín con un total de 800 hm3 de volumen total y que, ahora mismo, está al 93% de su capacidad, un 47% más en comparación con las mismas fechas del pasado año. Pertenece a la cuenca del río Guadalete, que fue noticia el pasado mes de febrero ante el desbordamiento que sufrió causando problemas para algunos núcleos poblacionales de Jerez de la Frontera con casi 700 desalojados por la crecida de su cauce.

En la cuenca del río Guadiana predomina el embalse del Andévalo en la provincia de Huelva, que se encuentra al 91% de su capacidad, con un volumen de 575 hm3 del total de 634 de los que dispone. En mayo de 2025 estaba al 56%, un crecimiento notable siguiendo la línea de los casos anteriores. La provincia onubense fue de las más castigadas en el episodio de lluvias del pasado invierno. De hecho, hasta 18 vecinos de la zona de Peguerillas, entre Huelva capital y Gibraleón, tuvieron que ser desalojados debido al aumento del caudal del río Odiel.

El embalse de Negratín, en la provincia de Granada, en plena comarca de Baza sobre el cauce del río Guadiana Menor, y está repartido entre varios municipios como Freila, Zújar, Guadix, Baza, Benamaurel y Cuevas del Campo. A estas alturas de mayo, se encuentra al 65,34% de su capacidad, con un volumen embalsado de 373,141 hm³ sobre un total de 571,044 hm³. El año pasado, estaba al 48% de su capacidad. El pantano se ha consolidado como un referente de naturaleza y turismo en un entorno incluido en el Geoparque de Granada, donde se combinan paisajes de sierra, barrancos y amplias masas de agua turquesas.

La capacidad del Tranco de Beas: un 53% superior respecto al año pasado

Respecto a otros embalses algo menores de la cuenca del Guadalquivir, destaca el caso del Tranco de Beas en la provincia de Jaén. Hoy por hoy se encuentra un volumen embalsado de 468,345 hm³ sobre una capacidad total de 505,731 hm³, lo que se traduce en un 92,61%, mientras que el año pasado por estas fechas se hallaba en el 39%. Sin duda, una diferencia muy notable. Este embalse se ubica en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, uno de los espacios protegidos más grandes de Europa. El entorno de Tranco de Beas es un escenario perfecto para practicar senderismo, deportes náuticos y alojamientos rurales.

También, en la provincia de Jaén se halla el embalse de Giribaile al 89,33% de su capacidad, un 60% más en comparación con la misma semana del año pasado. Ahora el volumen embalsado es de 438,760 hm³ sobre una capacidad total de 491,143 hm³. Se ubica en el río Guadalimar, afluente del Guadalquivir, en el límite de las comarcas de La Loma de Úbeda y El Condado. Su presa se levanta sobre las faldas del paraje La Lambra, generando una gran masa de agua conocida popularmente como el "mar de La Loma".

Las lluvias de este invierno suponen un alivio sobre la presión sobre el riego, el abastecimiento y la generación hidroeléctrica. Muchas cuencas andaluzas han alcanzado niveles de operatividad no vistos en años, con pantanos que superan o rozan el 90% de su capacidad en pleno mes de mayo. Un cambio en las reglas del juego ante los primeros episodios de calor en la antesala del verano.

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