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Gibraltar

Un 'runner' por la frontera y un presidente de España que no pisa Gibraltar pero que abraza a su líder: "Estamos haciendo historia de la buena"

La retirada simbólica de la Verja deja imágenes inéditas en La Línea en una primera jornada sin controles en el que Fabián Picardo ha pedido llevar un trozo de Verja a la tumba de Franco

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, este miércoles en la Verja de Gibraltar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, este miércoles en la Verja de Gibraltar. / A.Carrasco Ragel / EFE

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Patricia Godino

Patricia Godino

SEVILLA

Un runner haciendo footing por el antiguo acceso fronterizo al Peñón era una imagen improbable hasta este miércoles. Si antes se ha corrido por la frontera es porque se estaba huyendo del control policial porque se llevaba encima más tabaco de la cuenta. Ahora, si se quiere, se puede sacar un cargamento para forrar tres quioscos que no pasa nada. Improbable, sin duda, era también ver a un presidente del Gobierno español abrazado al principal dirigente de Gibraltar, ese trozo de tierra que España reclama como propio desde hace tres siglos.

E infrecuente era, de nuevo, contemplar a varios centenares de personas arremolinadas al otro lado del paso, en La Línea, como si alguien hubiera vuelto a echar el cerrojo a la Verja que separó familias enteras entre 1969 y 1982. Durante una hora y media, la avenida de acceso ha quedado cerrada al paso de personas y coches. Las tres estampas se han dado en la misma mañana.

Vecinos de la Línea pasan a Gibraltar sin detenerse en un control en el primer día sin Verja. A 15 de julio de 2026 en La Línea de la Concepción, Cádiz (Andalucía, España).La Verja que separa Gibraltar de España ha sido durante más de un siglo el símbolo de la separación entre la colonia británica y el circundante Campo de Gibraltar, sirviendo incluso de cierre literal en época franquista, pero desde este miércoles se ha convertido en historia en virtud del acuerdo sellado entre Reino Unido y la Unión Europea para facilitar la relación del Peñón con el bloque tras el 'Brexit'. 15 JULIO 2026 Rocío Ruz / Europa Press 15/07/2026. Pedro Sánchez;Rocío Ruz

Vecinos de la Línea pasan a Gibraltar sin detenerse en un control en el primer día sin Verja. A 15 de julio de 2026 en La Línea de la Concepción, Cádiz (Andalucía, España).La Verja que separa Gibraltar de España ha sido durante más de un siglo el símbolo de la separación entre la colonia británica y el circundante Campo de Gibraltar, sirviendo incluso de cierre literal en época franquista, pero desde este miércoles se ha convertido en historia en virtud del acuerdo sellado entre Reino Unido y la Unión Europea para facilitar la relación del Peñón con el bloque tras el 'Brexit'. / Rocío Ruz / Europa Press

La visita de Pedro Sánchez ha servido para certificar políticamente lo que desde la madrugada anterior ya era un hecho: la entrada en vigor del Tratado entre la Unión Europea y Reino Unido sobre Gibraltar, que tiene en la desaparición de los controles ordinarios en la Verja el aspecto más visible. El morbo de la jornada y la pregunta de toda la prensa era si el presidente español pisaría suelo llanito: "Sería un error", compartía un alcalde de la comarca. "No ganada nada y le darían de palos más de los que ya le dan". "Somos de la misma familia socialista, entiendo que lo suyo es que esa fotografía se dé", apuntaba el entorno de Fabián Picardo. "De ninguna manera. Rotundamente no" trasladaban con firmeza desde el gabinete del ministro Albares en Exteriores.

"Le están midiendo el zapato a Pedro Sánchez"

"Le están midiendo el zapato a Pedro Sánchez". La frase circuló casi como un chiste entre diplomáticos durante la larga y calurosísima espera impuesta por el protocolo y los controles de seguridad. La cuestión no era menor: diez metros podían cambiar una foto de Estado en un problema político. El gabinete de Picardo empujó lo suyo, Exteriores se mantuvo firme y la solución fue de manual: Sánchez no pisó suelo gibraltareño pero le echó todas las flores posibles al político llanito. Picardo acudió a la invitación de Moncloa para escuchar en primera fila el discurso del presidente español y disfrutó lo suyo al ver un presidente español frente a una Roca, alta y majestuosa donde habitan los monos de Berbería y ondea la bandera gibraltareña.

Para Picardo, la Verja no es solo una infraestructura. Era también memoria familiar y política. Su abuela materna, Isabel, escapó de Los Barrios con 17 años de la represión franquista y acabó ligada para siempre a la Roca. Republicana, vinculada al movimiento sindical gibraltareño, bordó la bandera tricolor que ondeó en el destructor José Luis Díez, buque de la Marina republicana reparado clandestinamente en los astilleros del Peñón durante la Guerra Civil. Esa bandera se conserva hoy en el Museo de Gibraltar y es una de las piezas más queridas para el ministro principal. Quizá por eso Picardo no se guardó este miércoles la frase más áspera de la jornada: "Hemos quitado esa valla de Franco, que le gustaba tanto y que la cerró, y deberíamos llevarla a la Almudena y ponérsela encima de su tumba, para asegurarnos que nunca se levanta ni él ni nadie como él".

Aunque la verdad la valla como tal está a medio quitar. Una grúa de la empresa pública Tragsa ha hecho un poquito de teatro ante las cámaras: una pluma ha levantado como si fuera un muñeco de paja un trozo de la garita y la valla tras la que los coches de turistas, trabajadores y residentes han tenido que mostrar durante tantos años la documentación. Se acabó. O casi. Porque la Verja, como tantas cosas en Gibraltar, no desaparece de golpe: se desmonta por tramos, se negocia por centímetros y se entierra entre discursos, abrazos, recelos y fotografías medidas al milímetro. "Estamos haciendo historia de la buena", enfatizó el presidente ante sus invitados, alcaldes, ex alcaldes, activistas y representantes de todas las administraciones aunque la Junta de Andalucía ha enviado a un perfil menor para un acto llamado a ocupar una página importante.

Ahora, tras las fotos históricas, quedan los flecos del acuerdo, todo aquello que tiene que ver con el aterrizaje práctico del día a día de los vecinos de La Línea y Gibraltar, dos pueblos condenados a entenderse. Sobre todo, queda dar certidumbre a los trabajadores transfronterizos, 15.500 personas, el 70% de la masa laboral del Peñón y también a los que en su día trabajaron para levantar la vida diaria del Peñón y hoy claman por una pensión digna para sus pensiones. Para ellos tuvo palabras Sánchez: "Sus prestaciones por desempleo quedarán garantizadas; sus pensiones estarán protegidas y podrán complementarse hasta los mínimos españoles; ya no habrá retrasos en el cobro de prestaciones por descoordinación administrativa". Darren Cerrisola, portavoz del principal sindicato en Gibraltar y presidente del Grupo Transfronterizo, sabe que "ahora empieza el trabajo de verdad". Ese es el reto: "Coordinar las reclamaciones y cuestiones de una forma ágil", como pedía Paco Mena, uno de los activistas sociales que desde la plataforma Alternativas contra la Droga más ha peleado por dotar de oportunidades a esta tierra que se niega a ser sólo escenario de fotos históricas de un día. "El Campo de Gibraltar se reconcilia con su auténtico destino: ser puente y no barrera", ha dicho Pedro Sánchez: "Ser dueño y nunca más víctima de la Historia". Ojalá.

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