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Andalucía

La Pata del Caballo, el paraíso natural amenazado por el incendio de Niebla: "Es revivir una pesadilla 22 años después"

Tras "estrechar la zona activa de las llamas" en la madrugada del martes, ahora la situación "más difícil" está en este paraje onubense que ya sufrió los daños del fuego en 2004

Fuego en las cercanías del Coto Nacional de Pata del Caballo durante el incendio de 2004.

Fuego en las cercanías del Coto Nacional de Pata del Caballo durante el incendio de 2004. / MIGUEL VÁZQUEZ | EFE

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Carlos Doncel

Carlos Doncel

Los peores augurios se cumplieron: el incendio de Niebla alcanzó este pasado martes el paraje natural de La Pata del Caballo. Según informó el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, los trabajos desarrollados permitieron "estrechar un poco más la zona activa" de unas llamas que hasta el momento han arrasado 25.000 hectáreas, aunque ahora "la situación más difícil" está precisamente en este pulmón verde de Huelva. Un entorno que ya sufrió los efectos del fuego hace justo 22 años.

"La Pata del Caballo representa muy bien cómo eran los bosques de nuestra tierra hace 3.000 años", resume Chema Fernández, presidente de la asociación ecologista Ituci Verde. "Es un gran corredor ecológico, un punto medioambiental muy importante que conecta ecosistemas de Huelva como la Sierra de Aracena, las campiñas del Condado, el paisaje protegido de Riotinto y el de Guadiamar".

"Tiene 400 hectáreas de alcornoque autóctono, y la alisera del Barranco de los Laureles, con una vegetación de bosque húmedo propia del norte de España. Todo esto genera una biodiversidad muy interesante", apunta este técnico ambiental. "En cuanto a la fauna, se ha constatado actividad de cigüeña negra -en peligro de extinción en Andalucía-, y de rapaces como el buitre leonado, el milano negro o la culebrera europea".

El recuerdo del incendio de 2004

En 2004, el incendio de Riotinto afectó también a este coto nacional, ubicado cerca del término municipal de Escacena del Campo. El desastre fue tal, que la Junta de Andalucía invirtió un total de 4,5 millones de euros en los años siguientes para "mejorar las masas de alcornocal y pinar, mantener las repoblaciones y prevenir nuevos fuegos", según recogió Europa Press hace ahora una década. La entonces delegada territorial de Medio Ambiente, Rocío Jiménez, calificó este espacio natural como "una de las zonas prioritarias dentro de la reforestación global".

Solo en las primeras intervenciones ejecutadas por la Junta se podaron más de 100.000 pies de encinas y alcornoques quemados y se eliminaron 38.000 pies muertos. Asimismo, también se procedió al gradeo de los alcornoques no afectados, se conservaron los caminos rurales, se excavaron cunetas y se realizaron trabajos de prevención, según informaron fuentes del Gobierno autonómico entonces.

La propia Rocío Jiménez comprobó en 2016 "la gran mejoría experimentada por un conjunto de ecosistemas de gran valor seriamente castigado por un hecho desgraciado". "Este espacio natural debe seguir siendo uno de los pulmones de la provincia y desde la Junta de Andalucía se está haciendo todo lo necesario", destacó la delegada territorial. Una década después de estas palabras, 22 años desde el incendio que lo destrozó, este paraje vuelve a estar amenazado por las llamas.

Varios efectivos del INFOCA durante la noche frente al incendio forestal de Niebla (Huelva)

Varios efectivos del INFOCA durante la noche frente al incendio forestal de Niebla (Huelva) / INFOCA / ECA

"Es la misma pesadilla 22 años después"

"Revivir esto 22 años después de que ardieran unas 3.000 hectáreas en La Pata del Caballo es una desgracia, una pesadilla", señala Chema Fernández. "Un incendio supone una afectación muy importante, aguda, súbita. El impacto en la mortalidad es brutal, con pérdidas de especies propias del bosque mediterráneo y fauna que no puede escapar de las llamas, como anfibios, reptiles y comunidades de polinizadores", subraya Fernández.

Precisamente la asociación Ituci Verde ayudó en su día "a plantar miles de árboles desde el voluntariado ambiental", tal como apuntan desde esta entidad. "Ahora se rompe esa tendencia positiva alcanzada en estos 22 años, supone empezar otra vez de nuevo", lamenta su presidente. Aunque en este colectivo ecologista no se dan por vencidos: "Con la ayuda de todos volveremos a hacerlo, y seguiremos haciéndolo tantas veces como sea necesario".

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