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El reto sostenible para los armarios de Andalucía: comprar diez prendas de segunda mano al año

La iniciativa 'Vístete de Coraje' busca reducir las compras superfluas de la sociedad y fomentar la reutilización textil erradicando el impacto ambiental

VÍDEO | Este es el reto sostenible para los armarios de Andalucía

Este es el reto sostenible para los armarios de Andalucía / EL CORREO

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Emma Rocha

Emma Rocha

Comprar menos, mejor y con conciencia para replantear la forma en la que consumimos ropa. Esa es la propuesta que organizaciones como la Fundación Madre Coraje lanzan ahora a la ciudadanía andaluza con un planteamiento muy pautado: que de las 34 prendas aproximadamente que cada persona adquiere por año, al menos diez resulten de segunda mano.

La iniciativa forma parte de la campaña Vístete de Coraje, con la que la organización quiere promover un hábito de consumo más responsable en un momento en el que la industria textil se enfrenta a importantes desafíos relacionados con la sostenibilidad y el impacto ambiental.

Cartel de la campaña de la Asociación Madre Coraje 'Vístete de Coraje'.

Cartel de la campaña de la Asociación Madre Coraje 'Vístete de Coraje'. / madre coraje

Según datos por la revista Forbes en estudios realizados en el año 2024, cada persona gasta en España alrededor de 921 euros al año en ropa y calzado, lo que se traduce aproximadamente en unas 34 prendas anuales. Frente a esta tendencia de consumo, Madre Coraje plantea cambiar la perspectiva de la sociedad y conseguir reducir las compras superfluas y optar por la reutilización cuando realmente sea necesario renovar nuestro armario.

La segunda mano, en auge entre la juventud

El reto de la campaña en cuestión consiste en que esa adquisición de diez prendas sea, más que una sustitución de unas compras por otras, una incorporación paulatina del hábito de consumir moda reutilizada en nuestra vida. "El objetivo no es comprar todo de golpe, sino incorporar poco a poco prendas de segunda mano a lo largo del año y, sobre todo, preguntarnos si realmente necesitamos cada nueva compra", explica José Jiménez Diufaín, presidente de la Fundación Madre Coraje. "Reducir y reutilizar pueden convivir perfectamente en nuestro armario, sumando estilo, historia y solidaridad".

Este mensaje solidario conecta con una tendencia que ya acumula años de consolidación, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Las nuevas generaciones, además de parecer obligadas a recurrir a marcas más low cost, presentan una seria preocupación por la sostenibilidad, parecen estar especialmente interesadas en expresarse a través de la ropa y no tienen ningún tipo de reticencia a cruzar las puertas de tiendas de segunda mano o a las marcas poco conocidas.

Julio Cortés, coordinador de la iniciativa aRopa2, coincide en que se ha producido un cambio. La compraventa de ropa usada se ha normalizado y está creciendo, debido a su coste más bajo y a un ritmo mayor que el de otros proyectos sostenibles tradicionales. Cortés apunta a la mayor concienciación medioambiental por parte de la población y a un interés específico por cuestiones como la fabricación local, la transparencia en la cadena de suministros o el uso de materiales reciclados. "Pero en este caso nos encontramos con el hándicap del precio. Los proyectos que apuestan por la sostenibilidad o la fabricación de fibras recicladas todavía están muy lejos de cubrir los costes de producción, por lo que produce productos para un nivel adquisitivo alto". "Los proyectos que unen segunda mano y sostenibilidad son los que tienen mayor potencial de diferenciación" asegura Cortés.

Un planteamiento con impacto ambiental

La moda resulta una de las grandes industrias con mayor huella ecológica en nuestro planeta. Es por ello que cada prenda reutilizada supone un ahorro real de recursos naturales y la evasión de que se acaben generando nuevos residuos contaminantes. Madre Coraje trabaja para poner cifras a este impacto: cada año, sus tiendas solidarias consiguen poner de nuevo en circulación más de 170.000 kilos de ropa usada, evitando de esta forma que miles de prendas acaben en la basura y convertidas en simples residuos aun presentando un perfecto estado.

La reutilización cobra aún más sentido si se tiene en cuenta el coste ambiental. Solo producir una camiseta requiere unos 2.000 litros de agua, cantidad equivalente al agua que una persona necesita beber durante tres años. Según la Fundación, sustituir diez prendas nuevas por diez de segunda mano puede ahorrar hasta 20.000 litros de agua, evitar la emisión de decenas de kilos de dióxido de carbono y contribuir a reducir los ya acumulados residuos textiles, uno de los flujos de desechos que más crece en toda Europa.

Exposición de traes de flamenca infantiles en de las tiendas solidarias de Madre Coraje en Jerez

Exposición de traes de flamenca infantiles en de las tiendas solidarias de Madre Coraje en Jerez / el correo

Pero el beneficio de la segunda mano va mucho más allá del medio ambiente. En el caso de Madre Coraje, cada compra solidaria ayuda a financiar proyectos sociales: Una camisa, un pantalón o un abrigo reutilizados no solo prolongan la vida útil de una prenda, también materializa recursos reales destinados a mejorar la vida de miles de personas.

En la Fundación, cada año reutilizan, reciclan y revalorizan 6 millones de kilos de residuos textiles, esa cantidad de residuos es la que genera anualmente una ciudad de 15.000 habitantes, cuya gestión supone un coste de 600.000 euros al año. El consumo responsable consigue elevarse con un total de 20.000 personas utilizando estas tiendas solidarias que, además, actúan como espacios para conocer de primera mano las causas y consecuencias de una producción textil que esclaviza a muchas personas y sirven como alternativa rentable al consumo masivo donde se vulneran a diario los derechos humanos de personas en países empobrecidos.

Solidaridad coraje en Andalucía

En la comunidad andaluza, son muchos los puntos solidarios donde se puede acudir a estas tiendas solidarias, puede localizarse la más cercana a donde te encuentres a través de la página web de la Fundación. Entre los perfiles que más acuden a estas tiendas solidarias, según María Íñigo, responsable de la comunicación de la entidad solidaria, se encuentran personas con bajos recursos económicos, ya que la adquisición de estas prendas de ropa les suponen un gasto inferior que si lo hicieran en cualquier otro comercio de primera mano, y por tanto esto supone un aliciente para ellos.

"Nosotros no hacemos caridad en línea, ofrecemos prendas dignas con una segunda vida y a muy buenos precios", asegura María. Por otro lado, la responsable también nos cuenta cómo otro de los perfiles humanos más comunes reside en "una clientela concienciada con la economía circular y la reutilización" que confía y cree en este tipo de consumo "mucho más respetuoso".

En cuanto a qué ocurre con prendas que perduran por demasiado tiempo en estos espacios sin que nadie eche mano a ellas, María Íñigo explica cómo la ropa que reciben pasa por un ciclo completo: "La ropa nueva y etiquetada; porque sí, nos entra ropa sin estrenar, es la única que podemos enviar como ayuda humanitaria tanto a Perú como a Mozambique además de España, otra parte va a nuestras tiendas solidarias que genera fondos para todos nuestros proyectos de asistencia humanitaria internacional o educación, entre otros". "La tercera parte de esta ropa donada la entregamos a gestores de residuos, nos la compran al peso y lo generado también se destina a todas las iniciativas en marcha", relata María Íñigo.

De igual forma, otra pequeña fracción se destina a entidades sociales españolas de manera directa para la atención a personas que lo requieren. "Tenemos convenios con el Ayuntamiento de Cádiz y con el de Málaga" "Siempre trabajamos de entidad a entidad, nunca de manera directa e individual", apunta María. Así, estas prendas solidarias acaban financiando, por una vía u otra, las acciones sociales nacionales e internacionales de la fundación.

Un contenedor para la donación de ropa en el Parque del Alamillo en Sevilla

Un contenedor para la donación de ropa en el Parque del Alamillo en Sevilla / emma rocha

Ante el deseo de querer donar prendas propias a esta causa, la Fundación Madre Coraje dispone de diferentes contenedores solidarios donde depositar la ropa a cualquier hora y momento del día de forma sencilla y rápida: "Recibimos ropa de todo tipo que recogemos a través de nuestras sedes y a través de los contenedores que tenemos dispuestos por la vía pública, espacios como centros comerciales o incluso algunas gasolineras", detalla María.

"Se pueden encontrar prendas incluso por debajo de un euro"

Ante la duda de cuánto puede costar la ropa de segunda mano en estas tiendas de Madre Coraje, los precios oscilan desde un euro o incluso menos, hasta un máximo de veinte o treinta euros "como mucho", si se trata de prendas con algo más de calidad o de alguna marca concreta. "La idea es que puedes llevarte de la tienda un outfit completo de parte de arriba, parte de abajo, zapatos y accesorios por unos diez euros en cualquiera de nuestras tiendas", asegura María Íñigo.

Por otra parte, la ropa no se encuentra seccionada por niveles de estado de conservación dentro de estos establecimientos solidarios, sino que se encuentra organizada como en cualquier tienda regular: "Hacemos apartados típicos, hay sección de señora, de caballero, infantil y joven".

La propuesta de Madre Coraje coincide con un cambio de mentalidad que diversos expertos vienen observando en los últimos años. El auge de las plataformas de reventa como Vinted o Wallapop, el interés creciente por la moda sostenible y una mayor sensibilidad ambiental han convertido la segunda mano en una opción cada vez más habitual para consumidores de todas las edades. "La campaña Vístete de Coraje la vamos relanzando de forma periódica , consideramos primordial la concienciación y sensibilidad de la sociedad a la hora de consumir y nosotros lo intentamos desde nuestra área de educación transformadora". "Educamos a la gente para que elijan participar en la solución a los problemas del mundo", ataja María esperanzada.

La Fundación quiere que la iniciativa trascienda las tiendas y llegue también a las redes sociales. Quienes participen pueden compartir sus compras solidarias en Instagram, TikTok o Facebook mencionando a Madre Coraje y utilizando el hashtag #Reto10PrendasSolidarias.

El objetivo es crear un efecto multiplicador que anime a más personas a replantearse cómo consumen moda y demostrar cómo pequeños cambios individuales pueden generar un impacto colectivo con potencia. Porque, en un contexto marcado por un consumo acelerado y la sobreproducción textil, quizás el gesto más revolucionario sea seguir dando una oportunidad a la que ya existe.

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