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VIRUS DEL NILO

Segunda víctima mortal por virus del Nilo en Andalucía: pierde la vida un hombre de 89 años contagiado en Utrera

El fallecido permanecía ingresado en el Hospital Universitario Virgen del Rocío después de ser diagnosticado de meningoencefalitis por el virus del Nilo occidental el pasado 24 de agosto

Una persona lleva a cabo tratamientos para combatir el virus del Nilo en el municipio de Utrera.

Una persona lleva a cabo tratamientos para combatir el virus del Nilo en el municipio de Utrera. / Europa Press

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Rocío Soler Coll

Rocío Soler Coll

El virus del Nilo occidental se cobra una segunda vida en Andalucía esta temporada y, de nuevo, en la provincia de Sevilla. La Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias ha confirmado el fallecimiento de un hombre de 89 años residente en Guadalema de los Quintero, pedanía de Utrera, que permanecía ingresado en el Hospital Virgen del Rocío después de ser diagnosticado de meningoencefalitis por el virus del Nilo occidental el pasado 24 de agosto.

El paciente presentaba patologías previas y formaba parte de los casos graves detectados durante las últimas semanas. Su muerte eleva a dos los fallecimientos por fiebre del Nilo occidental registrados este año en Andalucía. El primero se produjo el pasado 5 de agosto: un vecino de Dos Hermanas de 82 años, también con patologías previas.

La temporada deja ya 54 casos diagnosticados en humanos en Andalucía, según los últimos datos de Salud Pública. De ellos, 37 han presentado síntomas leves y otros 17 han desarrollado cuadros graves, entre los que se encuentran los dos fallecidos. En estos momentos permanecen cuatro pacientes hospitalizados, mientras que el resto ha evolucionado favorablemente.

La detección de casos leves es una de las claves de la vigilancia reforzada esta temporada. Hasta el momento, la Junta de Andalucía ha realizado estudios de laboratorio para descartar la infección por virus del Nilo en 566 usuarios y ha llevado a cabo el cribado de arbovirosis en 122 pacientes con meningitis víricas. La meningoencefalitis que padecía el vecino de Guadalema de los Quintero es una de las manifestaciones más graves que puede provocar el virus. Se produce cuando la infección alcanza el sistema nervioso y causa una inflamación simultánea de las meninges y el encéfalo. Este tipo de cuadros forma parte de las denominadas formas neuroinvasivas de la enfermedad.

Sevilla concentra buena parte de las áreas en alerta

La circulación del virus mantiene actualmente en alerta a 27 municipios, un distrito y una pedanía de Andalucía. La declaración no se produce únicamente cuando aparece un contagio humano: Salud Pública también activa este nivel cuando detecta circulación del virus en mosquitos, aves o équidos.

La provincia de Sevilla concentra la mayor parte de las zonas incluidas actualmente en esta situación. Permanecen en alerta Almensilla, Aznalcázar, Benacazón, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Coria del Río, Dos Hermanas, Gerena, Guillena, Huévar del Aljarafe, La Puebla del Río, Las Cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Aljarafe, Olivares, Palomares del Río, Pilas, San Juan de Aznalfarache, Sanlúcar la Mayor, Sevilla capital y Villamanrique de la Condesa, además de Guadalema de los Quintero, en Utrera, donde residía el último fallecido.

Fuera de la provincia sevillana también se encuentran en alerta Pulpí, en Almería; Algodonales y Jerez de la Frontera, en Cádiz; Hinojos, en Huelva; Lopera, en Jaén; y Cártama y el distrito de Campanillas, en Málaga. La declaración como área en alerta obliga a reforzar simultáneamente la vigilancia humana, animal y entomológica, esta última centrada en el seguimiento de los mosquitos. También implica intensificar las acciones de prevención y la información dirigida a los vecinos a través, entre otros canales, de farmacias comunitarias y profesionales de Enfermería.

Los ayuntamientos afectados deben, además, reforzar durante este periodo las actuaciones de control y tratamiento contra los mosquitos transmisores. Estas medidas no se limitan a los núcleos urbanos: los planes municipales deben intensificarse también en los puntos situados hasta 1,5 kilómetros de distancia que hayan sido identificados como posibles focos de larvas o refugios de mosquitos adultos.

El segundo fallecimiento de la temporada se produce cuando todavía quedan meses de circulación potencial del virus. La vigilancia frente al Nilo se mantiene especialmente activa durante los meses de mayor presencia del mosquito transmisor, por lo que las administraciones mantienen el foco tanto en la detección precoz de nuevos contagios como en reducir la densidad de vectores en los municipios donde se ha constatado la circulación del virus.

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