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Huelva

Las claves para recuperar las zonas quemadas por el mayor incendio de Andalucía: "Hay que hacer una ordenación y una reconversión del monte"

El segundo fuego en 20 años ha terminado por dar "la estocada" a pueblos como Berrocal, cuyo monte está gestionado por micropropietarios en su mayoría

VÍDEO | Juan Romero, ecologista vecino de Berrocal: "Nos han convertido en un cenicero"

Juan Romero, ecologista vecino de Berrocal: "Nos han convertido en un cenicero" / Marina Casanova

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Berrocal

El incendio que nació en Niebla y estuvo 15 días activo entre montes de Huelva y parte de Sevilla arrasó más de 38.000 hectáreas. Es el mayor de los fuegos forestales registrados en Andalucía en toda la historia y el pueblo más afectado ha sido Berrocal. Solo el pequeño núcleo de población, algunos islotes y un cinturón verde se han salvado. A sus vecinos, sin embargo, no les ha cogido por sorpresa. Hace 24 años, un fuego inferior a este ya se llevó por delante gran parte del término municipal. "Ahora vemos un helicóptero y ya nos ponemos en guardia, nos asustamos, aquello fue tan tremendo...", resalta una vecina.

Después de aquel primer incendio surgió la plataforma Fuego Nunca Más. Juan Romero Romero, ecologista y miembro de esta organización, reclama que este incendio es la crónica de una muerte anunciada. Él mismo ya lo alertó hace un año. Ahora solo queda mirar al horizonte. "Nosotros no nos vamos a conformar con que te saquen un decreto la Junta y el Estado y diga, eh, zona catastrófica, invertimos para restaurar el monte. El monte se va a restaurar solo. Va a necesitar ayuda para hacer después una gestión, selección de brotes y demás. Pero esto tiene que venir acompañado y un plan piloto con inversiones que se impliquen desde varios ministerios y consejerías". Avisa de que habrá que hacer "una ordenación y una reconversión del monte".

Romero apunta que en 22 años se han producido dos incendios. "Nos han quemado. Yo digo que nos han quemado". El ecologista señala en conversación con El Correo de Andalucía que hace un año le preguntaron si podía volver a ocurrir lo mismo que en 2004. Él advirtió sobre dos puntos negros. "Uno es el triángulo Valverde, Paterna, Berrocal, Zalamea, todo lo que es el Valle del Río Tinto, que eso es un polvorín y ese bosque se sembró de eucalipto y pino. Es un bosque que lo sembraron en la época franquista y no ha tenido ni gestión ni aprovechamiento". Es decir, abandonado durante 90 años. "Yo dije: "Como salga un incendio y entre en el alto de los barreros y en el Valle del Tinto y los eucaliptos de Valverde, no lo para ni Dios". Insiste este ecologista que "la propia administración de la Junta de Andalucía ha reconocido que ya había vecinos que lo habían anunciado. Ya. Pero no habían hecho nada".

Por si fuera poco, pone el foco en el otro triángulo. La zona conflictiva está entre Almonaster la Real, en Gil Márquez, el parque natural de la Sierra de Aracena y Pico de Arroche. "[Esa zona] tiene ahí por Jabugo, por Almonaster, una cantidad de pinos con una densidad... Están esperando. Si nosotros o las administraciones no lo gestionan, lo va a gestionar el fuego, pero quemándolo todo. Tienen posibilidad de hacer aprovechamiento económico, de generar empleo, de limpiarlo y de hacer prevención. Yo no sé a qué espera".

"Hay parte de culpa de las administraciones, se podía haber evitado"

"Ya se lo hemos dicho, claro, con rotundidad y claridad. No nos han hecho ni caso. La desgracia que a nosotros nos ha ocurrido otra vez, hay parte que tienen la culpa las administraciones, por no tener ese pinar limpio con políticas preventivas y una buena gestión. Esto se lo se lo afirmo categóricamente: se podía haber evitado. Crónicas anunciadas y no escuchadas", resalta Romero.

Cree que no se le escuchó por pertenecer al movimiento ecologista. "Nos consideran que somos pepito grillo y que no tenemos fundamento en nada de lo que le decimos. Como tampoco la sociedad respalda nuestras denuncias y lo que decimos, pues a ellos le da exactamente igual. De hecho, se refleja en las urnas, en las urnas. El movimiento ecologista ahora mismo está en el punto de mira de muchísima gente y son odiados. Son odiados por todo el mundo, el ecologismo no lo quieren ni bendito. Y yo pues soy un ecologista, activista ecologista, a raíz de un gran incendio que precisamente salió del mismo sitio que este, de la venta de Las Tablas, término de Niebla, y quemó todo el sur de Berrocal", añade refiriéndose al de 2004.

A partir de ahí comenzó el movimiento ecologista en Huelva, reseña este histórico activista onubense. Él también ha sufrido la devastación del incendio a pesar de que tenía su parcela limpia. "Teníamos 30 o 40 borregas en una finca. Tanto que se habla de la ganadería extensiva, tenemos ganadería extensiva. Nos habíamos gastado dinero. Dos pensionistas y las teníamos limpias de esta primavera. Desbrozada, todo aquello" refiere antes de pronunciar: "Literalmente nos las han quemado".

Cuando se refiere a limpia es sin matorral, porque a Romero le gustaría saber qué entiende la sociedad por una finca limpia. "Yo defiendo los ecosistemas y defiendo los bosques y hay que hacer una intervención humana que te permita el aprovechamiento económico y el mantenimiento de la propia biodiversidad", señala.

Apuestas por la ganadería extensiva o por el monte nativo

Romero explica que "el pueblo y un cinturón verde afortunadamente no se ha quemado, pero si te das una vuelta el resto sí, menos algunas islas que son en las zonas de umbría, que es muy difícil que ahí el fuego entre. 12.640 hectáreas tiene el término municipal de Berrocal. Y yo estimo, hasta que me den las cifras oficiales, que se ha quemado el 90%". La estimación realizada habla de unas islas que albergan entre 1.500 y 2.000 hectáreas sin quemar. "Todo convertido en ceniza. Lo que he dicho. Nos han convertido en un cenicero".

El activista recalca que el pueblo necesita un nuevo plan para salir adelante. "Primero, el pueblo no tiene monte público y los eucaliptos queremos que se ordenen. El término de Berrocal tiene la mitad, cerca de 5.000 hectáreas, que son de eucaliptos. Entonces, eso hay que ordenarlo. Hay sitios en los que los eucaliptos es erróneo mantenerlos ahí. Hay que hacer una ordenación y una reconversión".

Además, cree que la administración debería hacer ciertas apuestas. "Se está hablando de ganadería extensiva en el monte. Pues vamos a experimentarlo. Vamos a formularlo dignificando la profesión, dignificando con técnica y tecnología moderna".

Esa es una opción. Luego, entiende que hay que "diversificar sobre todo el tejido productivo". Gracias al anillo hídrico colocado tras lo ocurrido en 2004, "hay 30 hectáreas que tienen regadío. Eso hay que aprovecharlo para cultivos agrícolas", afirma.

También se debe poner el foco, según Romero, en el "bosque nativo", que se debe recuerpar aunque ese proyecto irá más a largo plazo. Los alcornoques tardarán en volver a verse en estos lares, pero se volverán a ver. La cooperativa deberá transformarse. "Tiene tractores, tiene una gasolinera y tenía corcho. Ahora vamos a apostar para que las administraciones inviertan, condonen deuda y la reactiven, porque nosotros queremos ser, además de perjudicados, empresarios". Se explica: "Es decir, la reforestación la queremos hacer nosotros. Vamos a empezar con un vivero que generaría empleo.Y de esa manera tenemos un tejido, sobre todo empresarial, que nos permitiría fijar población. Si no los hay aquí, que vengan de fuera. Queremos renacer, pero vinculados a las actividades que siempre hemos tenido. Nosotros no aspiramos a otra cosa".

Las administraciones deberían ponerse las botas para aprender de los incendios

Y ahora, una desgracia como esta, las administraciones se tenían que poner las botas para aprender de los incendios. "Un pueblo que ha sido machacado literalmente con los incendios, tenían que ponerse las pilas y montar aquí un centro para la investigación, para la formación, para las universidades, para hacer primero un modelo de gestión de recuperación de monte y, después, de cómo afrontar ante un escenario de cambio climático todo lo que es el mantenimiento y la preservación de bosques para que no se quemen".

Romero insiste en que el pueblo está deseando que las administraciones apuesten por Berrocal, "que se haga un gran pacto por las emergencias que nos vienen con el cambio climático, inundaciones o incendio. Esto podía ser un laboratorio para aprender a restaurar y para hacerle frente a los incendios forestales".

El ecologista lanza un grito de esperanza. "Si no la tuviésemos, yo, el otro o el otro, que ya estamos casi todos jubilados, le diría al mundo entero y a nosotros mismos que el incendio nos ha quemado, pero nosotros si perdemos la esperanza, nos autoquemamos también, nos autoincendiamos. Eso no lo debemos de permitir, porque estamos hartos de incendios".

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