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Real Betis

Benito Villamarín: un adiós temporal a la casa de todos los béticos

El estadio del Real Betis Balompié acogerá esta noche el último partido oficial contra el Valencia antes de su remodelación

Estadio Benito Villamarín durante la previa del Real Betis Balompié - Athletic Club del pasado 2 de febrero de 2025

Estadio Benito Villamarín durante la previa del Real Betis Balompié - Athletic Club del pasado 2 de febrero de 2025 / Álex Mérida

Álex Mérida

Álex Mérida

Sevilla

"El Villamarín es ese maravilloso lugar en el que aparcar por completo cualquier situación personal. Independientemente de que lo haya pisado en infinidad de ocasiones, cada entrada al estadio la sigo percibiendo con el mismo amor incondicional e ilusión de la primera vez que subí las escaleras de nuestro templo", relata Miguel Ángel Cisma, un bético que ya supera la treintena y que ha visto tres veces en Segunda División al Real Betis Balompié, lo ha visto en Champions League, ganar dos Copas del Rey y perder una final con el Barcelona.

Esta noche será uno de los que acudan al último partido oficial en este estadio Benito Villamarín que va a acometer a partir de este verano una completa reforma que se prolongará durante dos temporadas en las que los aficionados deberán trasladarse al Estadio La Cartuja de forma temporal. La despedida oficial (aunque habrá más actos posteriores) será un partido intrascedente de Liga en el que ninguno de los dos clubes se juegan nada.

Será por tanto una oportunidad para que la afición bética se detenga durante noventa minutos a soñar en ese Benito Villamarín donde "en cada gol te abrazas con un desconocido como si fuera un familiar o donde hemos llorado un descenso como la pérdida de un ser querido, donde tras cada victoria hemos saltado y cantado como si fuese la fiesta de nuestra vida", como recuerda un aficionado.

Un "sentimiento inexplicable" les recorre las venas a Pablo Armijo Bidón y Jaime Lluch Gómez, que vivirán desde la grada de Preferencia, donde llevan toda su vida, el choque entre el Real Betis Balompié y el Valencia Club de Fútbol, el último baile oficial en el que los verdiblancos le dirán adiós a su templo y también alentarán a su equipo y al cuerpo técnico de Manuel Pellegrini para que Breslavia sea el 28 de mayo una fiesta de la entidad de las trece barras: "Nosotros llevamos toda una vida juntos viendo al Betis en la zona de Preferencia, alentando al Betis con la pasión heredada de nuestras raíces. Ser bético no se elige, se siente y se vive en familia".

Cuando ocupen sus asientos, a muchos béticos les vendrán a la mente reminiscencias de noches mágicas vividas al final de la Palmera, y cuando García Verdura haga sonar su silbato a las 21:00 horas varios recordarán a aquel familiar que ya no está a su lado y que disfrutó como un niño cada vez que recorrió por dentro ese ya Viejo Benito Villamarín que guarda los mejores goles del beticismo y que a tantos pequeños ha visto en sus vomitorios aprender a jugar al Balompié.

Todavía es joven y guarda fuerzas Ignacio Lluch para estar presente y ser uno de las nuevas generaciones de la Peña Bética 'Tajo de Jamón', agrupación que comenzó a viajar hace once años personándose en uno de los campos de la España profunda: un 0-0 en el José Zorrilla un 4 de octubre de 2014 en la Categoría de Plata. Como todos los que aportan su voz, estará en el desplazamiento más emotivo de su vida, el último al Benito Villamarín: "El Villamarín es familia porque es herencia, la más rica que nos dejaron nuestros mayores y que les dejaremos a nuestros pequeños. Es familia porque de allí han salido más amistades, relaciones y abrazos que de ningún otro sitio. Es familia porque al Betis lo queremos en las buenas, pero lo amamos en las malas como si de un hijo se tratase. Es familia porque desde el lunes sólo pensamos en reunirnos en el templo junto a nuestros hermanos para formar la banda del campeón".

Esta noche no podrá estar en el coliseo verdiblanco uno de sus hermanos más representativos en los desplazamientos y que tiene al Betis en un pedestal desde que de pequeño se lo inculcara su abuelo. Esta es la voz de Ignacio García Vera y qué representa para él el estadio en el que echó los dientes y en el que más ha llorado de felicidad: "El Benito Villamarín es una casa para mí, aparte de acudir fielmente a él con mi padre, el ambiente que se genera en torno a nuestros "vecinos" de grada es especial cada vez que entro en el templo. Cada partido allí es una cita con nosotros mismos y sirve para reencontrarnos con nuestra dosis bimensual de felicidad. Porque el Betis no gana siempre, a veces manquepierde, pero en el campo del Betis uno sólo puede encontrar la felicidad, rodeado de buenas personas y familiares, cualidades necesarias para que uno llame casa a algo".

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