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Fuera de Juego: La otra cara del fútbol sevillano

Marcos Assunçao, exjugador del Betis: "Una vez llegué un minuto tarde y Serra Ferrer me dio una lección"

El exjugador del Betis conserva intacta la sencillez que siempre lo acompañó y deja al descubierto a la persona que hizo del esfuerzo su mayor virtud

VÍDEO | 'Fuera de Juego: La otra cara del fútbol sevillano', Marcos Assunção

Marcos Assunçao, exjugador del Betis / EL CORREO

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Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Con la misma fuerza y precisión con la que golpea el balón, Marcos Assunçao sigue creando expectación y emoción. De las faltas a las palabras, el brasileño conserva el mismo magnetismo. "Hace unos días salí en moto con Cafú y unos amigos. Solemos hacer unos 300 kilómetros los fines de semana. Normalmente nadie nos reconoce, pero el otro día fue diferente. Paramos en un bar a tomar un café y, cuando nos quitamos los cascos… Íbamos completamente equipados, con nuestros trajes de motoristas, con las botas, los guantes. ¡La gente no se lo podía creer! Estaban flipando. Las motos son mi pasión. ¿Vio la foto que tengo en el perfil de WhatsApp? ¡Es Marc Márquez! Cuando veo una moto, es algo muy especial. En Sevilla, la última vez que estuve, vi una y le dije al dueño que me la dejara".

SEV.04. SEVILLA-19-03-05.-El brasileño Marcos Assunñao, del Real Betis, señala ante de una falta durante el partido de Liga que se esta celebrando hoy en el estadio Ruiz de Lopera de Sevilla. Assunñao mara el gol de su equipo al Albacete. EFE/EDUARDO ABAD. horizontal izquierda

Marcos Assunñao antes de tirar una falta durante el partido de Liga / EDUARDO ABAD / EFE

Pregunta: ¿Cómo?

Respuesta: Fue cerca del Hotel Al-Andalus, el que está al lado del estadio. Yo iba en coche con mi amigo Antonio, y, de repente, vimos una moto verde con escudos del Betis. Nos acercamos y le dije al señor que si me dejaba dar una vuelta.

P: ¿Le reconoció?

R: A la primera.

P: ¿Y?

R: Se quedó un poco raro al principio. Pero lo convencí fácil. La moto tenía dos ruedas detrás, y se conduce diferente. Me enseñó el señor. Fue muy agradable conmigo. Sevilla es el único lugar en el mundo en el que me siento como en casa. Yo vivía en Simón Verde. Por la tarde, después de entrenar, solía quedar con mis amigos, con Joselito, Carlitos, Antonio Barrera; también con Orleans, que es un cantante cubano. Es muy bueno. Si alguien lo quiere contratar para una celebración, le puedo dar el teléfono. A Antonio, ya lo conoce; Joselito tiene un bar de flamenco, y Carlitos es el dueño de Casa Esteban. Siempre me rodeé de gente que no tuviera que ver con el fútbol.

P: ¿Por qué?

R: Me gusta estar cerca de personas normales, de las que llevan una vida como la de cualquiera. La vida real. Yo vengo de ahí, de una familia que tuvo que esforzarse mucho. Le voy a contar algo que muy poca gente sabe. Yo empecé a trabajar cuando tenía 12 años. Había que ayudar en casa. Cogía el autobús a las cuatro de la madrugada, y volvía a las diez de la noche. Era mensajero. Estaba siempre yendo de un lado para otro repartiendo cosas.

MADRID 11/06/05.- Los jugadores del Real Betis, Benjamín (i) y Assunçao (d) levantan el trofeo tras imponerse 2-1 a Osasuna en la final de la Copa del Rey disputada esta noche en el estadio Vicente Calderón, en Madrid. EFE/B. Echavarri. FUTBOL

Benjamín y Assunçao levantan la Copa del Rey ganada en 2005 / B. ECHAVARRI / EFE

P: ¿Y el fútbol?

R: ¡Empecé a jugar a los 17 años! Seguía trabajando, pero me empezó a gustar el fútbol. Vi a Brasil ganar el Mundial 94, y cuatro años después, sólo cuatro años después, ya estaba en la selección con Romario, Mauro Silva… Hay que creer, soñar. Yo lo hice. No dejes que nadie te diga que no puedes. Si tienes un sueño, persíguelo.

P: Yo podría soñar con tirar las faltas como usted, pero…

R: Le voy a decir una cosa importante. Nada es casualidad. Cuando no tenía que trabajar e ir a la escuela, de muy pequeño, me quedaba con unos amigos en un campo de fútbol que estaba muy cerca de mi casa. Todos los días hacíamos un juego para ver quién le pegaba más fuerte al balón. Empezábamos chutando desde el punto de penalti. Luego, más atrás, y más atrás, y más atrás… ¿Sabe cuántas veces pude disparar desde fuera del área? ¡Miles! Otra más que le cuento. Cuando era profesional, me quedaba siempre más tiempo entrenando para ensayar las faltas. En el Betis estuve horas y horas tratando de mejorar.

SEV14 SEVILLA 07.05.06.- El centrocampista brasileño del Betis, Marcos do Santos Assunçao (c), es felicitado por sus compañeros tras marcar el primer gol de su equipo, durante el partido de Liga de primera división disputado contra el Mallorca hoy en el estadio Manuel Ruiz de Lopera de Sevilla. EFE/Chema Moya. FUTBOL. LIGA ESPAÑOLA. PRIMERA DIVISION. CELEBRACIONES

Assunçao celebra un gol con sus compañeros / CHEMA MOYA / EFE

P: ¿Qué es el Betis para usted?

R: ¡Todo! Es mi casa. Aprendí a querer al club, a su gente. Yo había estado en la Roma con Cafú, Batistuta, con Totti también, pero lo del Betis fue distinto. En la Roma ganamos el campeonato, ¿eh? Lo del Betis fue otra cosa. No tiene explicación. Es diferente; ya está. Se me quedó dentro. Uno de los peores días de mi vida fue cuando Lopera me dijo que me tenía que ir, que el entrenador no me quería. Lo pasé muy mal. Mi mundo se acabó ahí. Por lo visto, a Héctor Cúper no le gustaban los jugadores brasileños. Había entrenado en el Inter de Milán, y mire cómo acabó Ronaldo. Si le pasó a Ronaldo, imagínese conmigo… Cúper fichó a Somoza y tuve que marcharme. Cuando me subí al avión para irme de Sevilla, no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo. Me pasé todo el viaje llorando porque no entendía lo que estaba pasando. El Betis era mi casa. En Sevilla viví los mejores años de mi vida. Es que ahora tengo ganas de llorar. Perdí muchas cosas. Mis compañeros eran como mis hermanos. Todos los jueves nos íbamos a cenar. Juntos. Después, claro, dábamos una vueltecita por Sevilla. A estos jugadores, a la ciudad, a la afición, los llevaré para siempre en mi corazón.

P: ¿Y a los entrenadores?

R: ¡También!

P: ¿Qué aprendió de ellos?

R: ¿De los tres?

P: Sí.

R: A Víctor Fernández siempre le estaré agradecido por llevarme al Betis. Fue un señor. Luis Fernández era todo un personaje. Y Lorenzo fue nuestro padre. Nosotros le teníamos miedo. De verdad se lo digo. Entre nosotros lo hablábamos. “Vamos a ganar como sea porque, si no, el míster se va a enfadar”. Eso lo hemos dicho un montón de veces. Si perdíamos, sabíamos que en el vestuario la situación iba a ser muy complicada. Siempre teníamos que llegar 30 minutos antes de la hora que estaba marcada el entrenamiento. En una ocasión, y por un problema que había en la ciudad deportiva, tuve que aparcar el coche en la calle, justo por el lado de donde tenía la cafetería Andrés. Llegué un minuto tarde, sólo un minuto. Me estaba esperando en la puerta del vestuario.

Brazil's midfielder of Sevilla Marcos dos Santos Assunçao celebrates scoring first goal of spanish Liga during the match Betis vs Mallorca, played in Ruiz de Lopera stadium, in Seville, on Sunday 07 May 2006. EFE/Chema Moya. FUTBOL. LIGA ESPAÑOLA. PRIMERA DIVISION. CELEBRACIONES

Assunçao recuerda con cariño su etapa en el Betis / CHEMA MOYA / EFE

P: ¿Qué le dijo?

R: ¿Qué me dijo? ¡Y… cómo me lo dijo! Ya me estaba mirando desde lejos. Cuando llegué, a su lado, empezó a decirme (imita la voz): “Mira, Marcos, esto no puede volver a pasar, ¿eh? Esto no es adecuado. No se puede, Marcos; no se puede, Marcos”. Le dije que había sido sólo un minuto, que no tenía que ponerse así.

P: ¿Y qué le respondió?

R: Fue como una lección. Que si llegaba un minuto tarde, el rival me podía meter un gol. ¡Y es verdad!

Verdades que se aprenden madrugando para coger un autobús a las cuatro de la mañana, golpeando un balón cuando el entrenamiento ya ha terminado o llegando un minuto tarde y descubriendo que, para Serra Ferrer, eso también podía costar un gol. La memoria de Marcos Assunçao tampoco sigue un orden. Va de una moto al Betis, de un avión lleno de lágrimas a un balón parado. Y siempre acaba en el mismo lugar: allí donde entendió que los sueños se cumplen.

LO QUE ME MUEVE

Assunçao mide el éxito de una forma muy distinta a como lo hacía cuando golpeaba un balón. Hoy habla de Nicole, nacida en Sevilla, con la emoción de un padre que ve a su hija estudiar Música en Berklee College of Music, una de las universidades más prestigiosas del mundo. "Doy gracias a Dios todos los días por haber podido darle esa oportunidad", dice. También sigue de cerca los primeros pasos de Bryant, de 17 años, que sueña con ser futbolista. A él le repite lo mismo que aprendió siendo un niño que cogía un autobús de madrugada para ir a trabajar: el talento ayuda, pero nunca sustituye al esfuerzo.

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