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Estreno

'Pineda', un ballet flamenco para el hoy

Patricia Guerrero estrena en Granada su primer trabajo al frente del Ballet Flamenco de Andalucía en el ciclo 'Lorca y Granada en los jardines del Generalife'

Patricia Guerrero durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres estampas', del Ballet Flamenco de Andalucía, en los Jardines del Generalife de Granada.

Patricia Guerrero durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres estampas', del Ballet Flamenco de Andalucía, en los Jardines del Generalife de Granada. / EFE/ Pepe Torres

Ángeles Castellano

Ángeles Castellano

Granada

La situación de las compañías de baile flamenco (porque llamarlo industria sería pretencioso) es tan precaria que en cuanto los creadores cuentan con lo que ni siquiera llega al mínimo en otros lugares, lo que se ve en el escenario parece una gran producción. Pineda. Romance popular en tres estampas, estrenada este sábado por el Ballet Flamenco de Andalucía -el debut de Patricia Guerrero (Granada, 1990) en la dirección artística- no debería ser considerada una gran producción y, sin embargo, lo parece.

Es un trabajo cuidado, en el que sus creadores han puesto todos los recursos a su alcance. Desde hace años, diferentes voces del sector (incluidos quienes han estado al frente) claman por la disminución constante de recursos de la única compañía de baile en Andalucía dependiente de la administración, con una estructura raquítica y, sin embargo, con ella ha podido la Premio Nacional de Danza 2021 Patricia Guerrero montar la obra que hasta ahora no había podido levantar con recursos privados.

Pineda estará en cartel en los jardines del Generalife (como parte del ciclo Lorca y Granada) hasta el 24 de agosto, para después pasar por el festival de Navarra Flamenco on Fire (29 de agosto), y la Bienal de Flamenco de Sevilla (23 de septiembre).

De la mano de colaboradores como el escritor y dramaturgo Alberto Conejero (que le acompaña en la definición de las escenas), Patricia Guerrero convierte en ballet flamenco la obra de Federico García Lorca que narra el trágico final de la heroína granadina que luchó contra el absolutismo de Fernando VII. Su Pineda es una obra ágil, actual, que respeta la estructura de la obra original pero no la encorseta. Esta Mariana, como explicaban a este periódico en días atrás Conejero y Guerrero, se centra en la lucha por la libertad por encima de los episodios románticos que proponía Lorca, y está abierta a la ciudad: la acción no transcurre intramuros, como en el texto lorquiano, sino que la escenografía juega con recodos y muros que trasladan la acción a las calles.

Eduardo Leal y Patricia Guerrero en una escena de 'Pineda. Romance popular en tres estampas', del Ballet Flamenco de Andalucía, estrenado este sábado en el ciclo Granada y Lorca en los Jardines del Generalife.

Eduardo Leal y Patricia Guerrero en una escena de 'Pineda. Romance popular en tres estampas', del Ballet Flamenco de Andalucía, estrenado este sábado en el ciclo Granada y Lorca en los Jardines del Generalife. / EFE/ Pepe Torres

Mujeres de Granada

Es un ballet actual, y juega con algunos de los elementos que son comunes hoy en otras representaciones: la simultaneidad de planos, por ejemplo, o el prólogo, maravillosamente cantado por el coro femenino de la asociación cultural Cruz de Mayo Albaicín, que arranca mientras se terminan de acomodar los últimos espectadores (o casi, porque la obra empezó con un considerable retraso; había que esperar a los políticos). Fue un arranque prometedor que sin embargo no tiene continuidad en el resto de la obra: mujeres de Granada, mayores, ataviadas de delantales pero sin caracterizar en exceso, cantan el romance de Mariana Pineda mientras atienden sus labores.

Las escenas se suceden con un ritmo que se mantiene en tensión y no decae; la música envuelve con maestría las emociones que tratan de transmitir los bailarines en escena. Dani de Morón y Agustín Diassera despliegan una composición rica en matices y melodías, que parte del flamenco pero se pone al servicio de Pineda y en la que incluso el silencio juega un papel fundamental en la creación de momentos de gran intensidad. También los textos, seleccionados y adaptados por Conejero y por Sergio el colorao al cante, unos textos que resaltan con sutileza el mensaje que nos deja esta Mariana Pineda y que incluye guiños a otros versos del poeta, con unas letras del Romance del emplazado (Romance del Amargo en boca de Camarón) que aquí suenan agónicamente bellas arropadas por unas guitarras chirriantes.

El Ballet Flamenco de Andalucía dirigido por Patricia Guerrero, durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres Estampas' en los Jardines del Generalife dentro del ciclo 'Lorca y Granada en los Jardines del Generalife'.

El Ballet Flamenco de Andalucía dirigido por Patricia Guerrero, durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres Estampas' en los Jardines del Generalife dentro del ciclo 'Lorca y Granada en los Jardines del Generalife'. / EFE/Pepe Torres

Despliegue de recursos

Patricia Guerrero despliega en su debut al frente del Ballet Flamenco de Andalucía todos sus recursos como creadora. Sus características composiciones corales tienen sello propio: los cambios de ritmo, la suspensión del movimiento en el aire, los brazos que buscan la geometría… Todos los elementos que venía desarrollando en sus anteriores creaciones están en una obra que la consagra como creadora y en la que demuestra que es capaz de hacerse cargo de espectáculos de envergadura. El cuerpo de baile responde con dominio técnico: es un elenco muy joven y Guerrero aún tiene trabajo con ellos por delante para lograr una expresividad acorde. Algunos de ellos deben olvidar que están ejecutando los pasos de la coreografía y comenzar a respirarla y vivirla; otros, justamente al contrario, deberían entender lo que Guerrero ya sabe: que el histrionismo no es el camino para lograr un mayor nivel de dramatismo.

Eduardo Leal, repetidor del Ballet Flamenco de Andalucía, y el cuerpo de baile, durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres estampas'.

Eduardo Leal, repetidor del Ballet Flamenco de Andalucía, y el cuerpo de baile, durante el estreno de 'Pineda. Romance popular en tres estampas'. / AAIC

También ha sido hábil Guerrero al apoyarse en otros talentos que sumar en este debut: una coreografía coral frenética (algo larga) de la batalla del Albaicín firmada por dos jóvenes bailarines del Ballet Nacional que despegan con su compañía La Venidera y el Pedrosa que construye Alfonso Losa: su soleá marca uno de los momentos álgidos. Apoyado en un coro de cinco soldados, Losa despliega su talento: su baile es rotundo, vibrante y enérgico. Tanto, que por momentos trasciende la obra y el personaje para quedar su soleá desnuda, solamente emoción.

Pineda es, pues, un punto de partida, un ballet flamenco para el hoy, con el que Patricia Guerrero podría comenzar a despegar al frente de la compañía pública y, en las creaciones que le quedan por delante, marcar el camino del ballet flamenco del futuro: uno más ambicioso, que mire hacia fuera y no se fije tanto en el lucimiento, sino que se base en la investigación, en el riesgo, en la incorporación de los talentos que enriquecen este arte siempre en crecimiento. Ojalá así sea, y lo lleve a otra liga. La que le debería corresponder.

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