María Hesse (Huelva, 1982) vuelve a la ciudad donde ha vivido la mayor parte de su vida, Sevilla, para presentar nada más y nada menos que su sexto libro, El Miedo (Lumen), tras los éxitos arrolladores de su biografía ilustrada de Frida Kahlo, u obras más personales como El Placer o Malas Mujeres. La ilustradora es un fenómeno superventas con más de 400.000 lectores y libros traducidos en una veintena de países.
En los últimos años, su dibujo ha mutado y, aunque mantiene ciertas líneas de identidad propias, que hacen que su ilustración sea muy personal y reconocible, en El Miedo se torna más si cabe en imágenes simbólicas con una alta carga alegórica y una paleta de colores mucho más fríos y oscuros.
A pesar de todo, esta ilustradora insiste en que, "aunque a priori parezca un trayecto tenebroso, está pensado para hallar algo de luz". La primera imagen es la de una guerrera, y la última, un bosque luminoso en la que la protagonista convive con sus monstruos tras un viaje por una imagen marcada por el acoso, un despertar adulto con algunas relaciones tóxicas, las dudas de hacerse mayor o cómo la maternidad cambia el eje a través del que gira la vida.
La batalla frente a los temores más profundos
El Miedo intercala en sus capítulos muchos fragmentos, sobre todo poemas, pero también extractos de otros textos literarios o referencias cinematográficas. De Alejandra Pizarnik, Adrienne Rich o Raymond Carver a Rachel Cusk, Sylvia Plath, Piedad Bonnett, David Lynch, TS Eliot, y la escritora onubense Lara Moreno, pero destaca también el uso de canciones de compositoras españolas actuales como Lorena Álvarez o Tulsa.
Sobre esa intertextualidad, cada vez más presente en su obra, Hesse considera que "al final es un trabajo paralelo. Cosas que tú vas guardando, indagando. Hay poemas que se han buscado para el libro, pero en su mayoría han sido cosas que han ido surgiendo como parte del proceso".
"Ven, asómate al abismo del bosque tenebroso de mi mente. He tenido que luchar hasta caer exhausta y a veces he perdido. Hoy te quiero enumerar las batallas que gané", dice una de las letras de la artista asturiana Lorena Álvarez. Para Hesse, "yo escuchaba la canción de Lorena Álvarez y me parecía guay la conexión con ese dibujo de una guerrera que no está en actitud de lucha, está más contemplativa, me pareció una buena apertura porque es un libro oscuro, pero la apertura te avisa de que finalmente es una historia positiva".
Hay referencias a escritores y cantantes contemporáneos, que a mí me han ayudado a cambiar mi forma de ver las cosas, y como contrapeso están esos cuentos clásicos que me educaron para mirar de una manera equivocada
También teje la historia: un periplo por las angustias, las ansiedades y las heridas de una mujer en las diferentes fases de su vida, entremetiendo muchas referencias a los cuentos clásicos. "La generación venidera ya es diferente, pero nuestra generación ha crecido con los cuentos clásicos. Igual que hay referencias a otro tipo de escritores y de cantantes más contemporáneos, que a mí me han ayudado a cambiar mi forma de ver las cosas, como contrapeso están esos cuentos clásicos que me educaron para mirar de una manera equivocada", sostiene.
Las dos posibles lecturas de 'El Miedo'
En esta ocasión, las pinturas que fue realizando antes y justo después de la pandemia, no estaban pensados para un libro, sino para una exposición y tomaron forma tiempo después en esta nueva publicación ilustrada, en la que por primera ver incorpora el cómic. "Yo estaba pasando un momento de mi vida en el que estaba muy cansada, un familiar estaba enfermo, y me venían a la cabeza esos monstruos que salen del cuerpo y que no eran más que mis miedos".
Hay una parte visual que es muy yo, es puramente un yo sin filtros, porque ni siquiera hay como un análisis previo de lo que quería plasmar, el dibujo me ayuda a analizarme
Según Hesse, "hay una parte visual que es muy yo, es puramente un yo sin filtros, porque ni siquiera hay como un análisis previo de lo que quería plasmar. El dibujo me ayuda a analizarme. Luego ya me pongo a escribir y decido crear la historia de ficción con un personaje femenino que va transitando esos miedos".
La incorporación de las viñetas abre las posibilidades de lectura de este libro: "Creo que es recomendable que la gente primero se vea el cómic, y luego lea el texto. Al final las palabras no dejan de encerrar una historia, un relato, una sucesión de acontecimientos, pero el cómic que apenas tiene palabras está muy abierto a la interpretación", asegura.
El privilegio de poder cuidar tu salud mental
"Yo sabía las secuencias de cómic que quería poner, sin embargo, no sabía el texto que quería escribir porque me resultaba mucho más fácil contar con imágenes como me sentía", explica. "Este libro tiene un proceso de creación muy diferente a todos los demás porque en realidad parte de una necesidad mía propia que no es contarle a nadie, es contarme a mí o entenderme", reflexiona, asegurando, por otro lado, que no ha querido hacer una reivindicación de la importancia de la salud mental de forma intencionada.
Este libro en tiene un proceso de creación muy diferente a todos los demás porque en realidad parte de una necesidad mía propia que no es contarle a nadie, es contarme a mí o entenderme
Para la autora, "al final una tiene una conciencia de las cosas y, aunque no haya querido apelar a eso en concreto, claro que te puede conducir a una reflexión sobre la salud mental. A día de hoy sigue siendo un privilegio por cuestión de poder adquisitivo y de tener tiempo de poder parar a pensar que tienes ese problema". "También puede ser una reflexión de clase o feminista", apostilla.
El eterno estereotipo de los libros para mujeres
En su lucha por la igualdad, no en pocas ocasiones, Hesse ha puesto el foco en una realidad que afecta a muchas autoras y es que, por el tipo de libros que publica, o por ser una escritora, el público masculino percibe que es un libro para mujeres. "Yo creo que si un tío se lo lee, le va a gustar. El problema es que directamente en la portada aparece una mujer y lo ha escrito una mujer. Ya de entrada el problema parte de la base de que ellos se quieran asomar o no, pero yo creo que con las anteriores se hubieran asomado, igual también se hubieran sorprendido, aunque sea sobre el placer femenino o las malas mujeres", subraya.
No obstante, según esta ilustradora, "a día de hoy es algo que ya me preocupa poco. Me da pena por parte de la sociedad porque nosotros nos ponemos las pilas y no terminamos de avanzar porque no hacen el esfuerzo", concluye.